martes, 24 de enero de 2017

Un lugar para soñar por Merlina Meiler

Ayer volví a ese lugar que me sanó el alma.

Hacía tiempo que no lo visitaba. Y las sensaciones se apoderaron de mí y fueron sucediéndose, una a una, para darme cuenta de que las cosas se producen por algún motivo y que una instancia mejor puede estar esperándonos después del caos, aunque esto en el momento crucial resulte inimaginable.

Caminar por sus pasillos, sus lugares al aire libre, sus escaleras; percibir esos aromas a flores nacientes me embriagaron el corazón.

Ver las puertas con los números de apartamentos generó en mí una nostalgia linda, agradable… Es que hoy estoy entera y mi perspectiva cambió radicalmente.

Encontrar a algún vecino me hizo sonreír, ya que aunque yo transité cambios profundos, en ese lugar parece estar todo igual, como detenido en el tiempo.

Y esto generó múltiples recuerdos….

Todo sucedió como un torbellino.

Finales abruptos y, por ende, principios inesperados.

Una mudanza a otra ciudad, en otro país… el mío.

Seres que se van y otros que llegan, más los que vuelven a estar presentes día tras día, incondicionales.

Todo esto pone a prueba hasta a la persona más positiva.

Y ese sitio tan cálido, tan abierto, tan lleno de cielo que –aunque al principio no lo sabía– me estaba esperando con los brazos abiertos. Y era justo lo que necesitaba, porque me dio la posibilidad de recuperar mi capacidad de soñar con un futuro feliz.

En épocas de debacles y de cambios drásticos, aunque estemos desorientados y devastados en nuestro interior, aprendí que siempre hay una cosa que podemos hacer: rodearnos de algo que nos agrade, de un entorno que nos dé aunque sea un ápice de felicidad por un momento.

Es que un pequeño remanso entre las adversidades puede brindarnos la fuerza necesaria que precisamos para lidiar con todo el resto.

Y así, las oscuridades y las angustias se van disipando y llega la tranquilidad. La aceptación. La confianza. El volver a sentirse en el hogar. Y –dicen– cierta sabiduría. Todo esto suele superar ampliamente hasta los sueños y los deseos más optimistas.



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