miércoles, 5 de octubre de 2016

Mis equivocaciones por Merlina Meiler

Últimamente me estoy equivocando bastante.

No sé si es porque a esta altura del año ya se comienza a sentir el cansancio acumulado, si mi nivel de despiste es mayor o si tomo muy en serio los resultados de mis acciones.

Después de todo, tal vez se trate, solamente, de que estoy más consciente de los errores que cometo, pero por una razón muy simple: mi manera de reaccionar ante ellos ha cambiado radicalmente.

Cuando era pequeña y “la regaba” o “metía la pata”, trataba de esconder mi equivocación “debajo de la alfombra”: hacía como que nada había sucedido y deseaba con todas mis fuerzas que mis desafortunadas acciones pasaran desapercibidas o, en el peor de los casos, sus efectos se esfumaran rápidamente y la gente se olvidara de lo sucedido cuanto antes.

Con el correr de los años, me fui haciendo cada vez más crítica de mí misma y, al hacer algo mal, me autoflagelaba durante un buen tiempo y me decía cosas ¡que me lastimaban! del tenor de “qué torpe”, “cómo todavía no aprendí que así no se hace”, “si hubiera sido más/menos…” Ese sabor amargo no me permitía enfocarme apropiadamente en el resto de las cosas y, en definitiva, se interponía dramáticamente entre yo y mi bienestar emocional.

Ahora, tengo un enfoque bastante diferente (y mucho más relajado) sobre este tema:

. Acepto mis equivocaciones

. Las tomo con la mayor tranquilidad posible, ya que me conectan con mi humanidad y con el carácter de falibilidad que todos tenemos

. Me responsabilizo de ellas y pido disculpas si alguien más se vio afectado

. Si cabe, me perdono sin juzgarme

. Mi autoestima está en su lugar, así que sé con certeza que no soy ni mejor ni peor persona ni más o menos inteligente por haberme equivocado

. Tengo en claro que habrá gente que hablará al respecto y opinará lo que le plazca, como en todas las ocasiones

. Entiendo que aparecen como un aprendizaje a futuro (siempre es lindo aprender algo nuevo)

. Me brindan la oportunidad de mejorar y de explorar aspectos de mi personalidad que realmente me gustan, como la creatividad y el ingenio

Al fin y al cabo, no es tan malo equivocarse, ¿no crees?