miércoles, 6 de julio de 2016

Criticando las decisiones ajenas por Merlina Meiler

Estoy un poco cansada de quienes permanentemente critican lo que hacemos, y aun peor, hablan a espaldas de la gente, expresando que lo que los demás han decidido para sus vidas es decididamente incorrecto.

Parecería que -por algún motivo imposible de dilucidar- ellos supieran qué es lo mejor para cada uno de nosotros, y su capacidad de entablar empatía y de relacionarse con los deseos o con las necesidades ajenas fuera casi nulo.

Quienes no osamos pensar como esos seres o tener las cosas “tan claras” como ellos pregonan estamos del otro lado y deberíamos escucharlos un poco más para lograr acceder a la clave de nuestra felicidad.

A estas personas que alardean con aire de superioridad como si tuvieran todo resuelto, con todo respeto, quisiera preguntarles:

¿Qué les molesta si tomamos nuestros propios caminos y nuestras propias resoluciones?

¿Realmente creen que solo ellos saben qué es lo mejor para nuestra existencia?

¿No tienen en cuenta que cada uno necesita sus propias experiencias y que es útil que cometamos nuestros propios errores y equivocaciones, para aprender? Se trate de buenas intenciones o de simples ganas de inmiscuirse en lo que no les interesa, sería interesante que se den cuenta de que hay límites personales que no es oportuno ni bienvenido intentar traspasar.

¿Saben que lo que le hace feliz a cada ser humano es único y especial, y no hay fórmulas prestablecidas ni que funcionen en todos los casos? Tal vez lo que para ellos es fundamental y absolutamente necesario, para nosotros pase completamente desapercibido o sea irrelevante.

¿No tienen algo mejor que hacer con su tiempo que centrarse en la vida y en las decisiones de los demás, como por ejemplo, enfocarse en la suya? ¿O es demasiado difícil o doloroso hacerlo?

¿Quién ha dicho que, por ejemplo, no se puede ser feliz o lograr plenitud por tener una pareja despareja o no tradicional, un trabajo muy exigente o un lugar pequeño para vivir, o por carecer de estudios convencionales o dormir a horarios dispares? Tal vez los demás cuentan con una capacidad de amar o de disfrutar diferente – ¡y completamente válida para cada uno!