lunes, 9 de mayo de 2016

Causa y efecto por Merlina Meiler

Todas las acciones tienen una consecuencia.

Pero también la falta de ellas produce un resultado.

Son como las dos caras de la misma moneda.

Al tomar una decisión (ya sea que implique ponerse en movimiento o quedarse inmóvil), se generará un resultado. Tal vez sea el que buscamos, y en ese caso estaremos conformes, pero puede tratarse de algo no previsto o que incluso hayamos intentado evitar: siempre habrá un efecto generado por una acción o por la inacción.

Pensar que nada sucederá por dejar que las cosas tomen su propio rumbo o por esperar que llegue una solución mágica también dará lugar a algún desenlace, en el que tendremos algún grado de injerencia y de responsabilidad por no haber participado activamente.

Efecto
Es bastante común no medir las posibles variables y derivaciones o lo que resulta bastante evidente y pensar que, en situaciones que implican un riesgo, “no me va a suceder a mí”. También es usual (sobre todo en los más jóvenes o testarudos, y en casos de negación o de un sesgo importante a la hora de observar la realidad) minimizar las posibles implicancias, como si tuviéramos la capacidad de manejar esos hilos invisibles que nos hacen enfrentarnos a nuestras propias limitaciones como seres humanos y también comprender que no todo está bajo nuestro control: aceptarlo es una excelente y saludable actitud que nos facilita acceder a una mejor calidad de vida, sin imprevistos desagradables que pueden ser evitados fácilmente.

Causa
Esta idea de causa y efecto es muy útil también para entender qué podemos modificar en caso de una consecuencia indeseable.

Si estás padeciendo alguna situación que no te hace feliz, hay una causa que la originó.

Entonces, con solo asumir que tienes una participación (aunque sea pequeña) en esa causa, ya habrás dado el primer paso hacia una mejora de lo que te preocupa.

Algunos ejemplos:

Efecto: dificultad para hallar una pareja estable.
Posibles causas: estar siempre con el mismo círculo de personas, hablar siempre de tus ex al conocer a alguien, ser demasiado exigente, generar distancia o poner excusas y así nadie puede acercarse.

Efecto: te sientes incómodo en tu trabajo porque el entorno es poco amigable.
Posibles causas: ¿tú eres amigable con tus compañeros de trabajo? ¿Ayudas cuando puedes? ¿Saludas? ¿Compartes?

Modificar la causa dará lugar a efectos distintos de los que has obtenido hasta ahora. ¡Suena muy promisorio y vale la pena intentarlo!