lunes, 11 de abril de 2016

Si no te quiere, dejal@ ir por Merlina Meiler

Hace poco tiempo me consultó un hombre (voy a llamarlo Lucio), ya que hacía años que venía haciendo todo lo posible para reconquistar a su mujer (la llamaré Laura).

Llevaban casados cinco años, de los cuales durante prácticamente cuatro (después del nacimiento de su hija), Lucio estuvo haciendo toda clase de malabares para salvar su pareja y poder cumplir con el sueño de la familia ideal.

Pero Laura nunca demostró interés alguno en sostener el vínculo; más aún, en las últimas épocas estuvo dando señales claras de que quería estar sola (salidas sin explicación, malas contestaciones, negativa total a tener intimidad).

Pero cuanto más ella se alejaba, más esfuerzos hacía Lucio para recuperarla. Se aferraba tanto a Laura que este pensamiento ocupaba la mayor parte de las horas de su día y parecía incrementar voluntad de su mujer de ignorarlo.

Cuando Lucio me consultó, con todo el tacto posible, mi respuesta fue categórica: si alguien no quiere estar contigo, ¡déjala ir!

No se puede obligar a alguien a que nos ame. Tampoco se puede crecer o mejorar la situación ante sus ojos mendigando amor ni tolerando desprecios.

Todos buscamos que nos quieran y nos acepten, más aún cuando hay hijos de por medio como en el caso de Lucio, pero cuando la aprobación no llega nunca y las demostraciones de cariño tampoco, pienso que lo más acertado es soltar.

Porque dejar ir al otro conlleva muchas cosas, no solo una separación:

– es una actitud sana, ya que no seguirás luchando contra los molinos de viento;

– te ayuda a mejorar la imagen que tienes de ti mismo y también la que proyectas a los demás;

– implica ya no ponerse en situaciones poco felices para sostener lo insostenible;

– permite que vuelvas a encontrar tu eje interior y puedas centrarte en él para adquirir claridad y determinación;

– ya no perderás energía innecesariamente; de hecho, recuperarás toda la que alguna vez tuviste y podrás enfocarla hacia todo el resto de las áreas (que en mayor o en menor medida, seguramente están descuidadas)

y lo que es aún más importante…

TENDRÁS UN ESPACIO VACÍO para que, a su momento, llegue alguien que sí te quiera, con quien tendrás una relación que fluirá naturalmente, ¡y serás feliz!