miércoles, 16 de marzo de 2016

Retrocesos por Merlina Meiler

Sientes que fuiste para atrás.

Te volviste a ver con alguien a quien le habías hecho la cruz “para siempre”.

Aceptaste un trabajo de quien (o donde) habías jurado y perjurado que no lo harías.

Perdonaste una vez más a aquel familiar o amigo que te había defraudado.

Tal vez con la cabeza fría, en cierto momento te preguntas: ¿qué hice?

Ya que esas y otras situaciones pueden ser consideradas retrocesos. Pero no lo son, necesariamente.

Para dilucidarlo, ten en cuenta estos dos motivos fundamentales:

Las circunstancias van mutando.
Quien actuó de cierto modo puede haberse equivocado por inexperiencia, desinformación, inseguridad, presión externa u otros motivos que, en algún punto, pueden llegar a parecernos familiares o relacionados con quienes somos o fuimos.

Si consideras que alguien que te ha desilusionado te ofrece sus sinceras disculpas y parecería que tiene la intención de no volver a fallarte, es un acto de grandeza (y no de debilidad) dar una última oportunidad para que lo demuestre.

Nosotros también cambiamos con el tiempo.
Vamos dejando miedos, limitaciones, trabas, asociaciones con el pasado que condicionaban nuestros actos.

Logramos más claridad y aprendemos a no echarle la culpa a alguien solo porque otro ser nos ha herido y eso nos nubla la visión.

También entendimos nuestras prioridades y lo que antes nos resultó poco transparente o difícil de aceptar, tal vez ahora nos parezca apropiado.

Vamos creciendo interiormente, y este desarrollo viene acompañado de nuevas percepciones y decisiones.

Si has mejorado aspectos que necesitabas pulir de tu personalidad y has dejado sinsabores, apegos y lastres atrás, entonces tendrás una nueva cara que ofrecerle a la misma situación y, si así lo deseas y lo resuelves, podrás volver a transitar caminos ya andados desde otro lugar y con pasos seguros y firmes – esto, obviamente, no se trata de un retroceso, ¡sino de un gran avance!

Entonces, antes de lacerarte pensando “¡otra vez lo mismo!”, observa lo que está sucediendo desde quien eres actualmente, con la mirada enfocada en el día de hoy, y ahí sí podrás realizar una valoración clara de toda la situación.