jueves, 14 de enero de 2016

La actitud positiva: el principio 90/10

El Principio 90/10 dice que:

- El 10% de la vida está relacionado con lo que te pasa.

- El restante 90% está determinado por la forma en que reaccionas a eso que te pasa.

Esto quiere decir que nosotros no tenemos control “real” sobre el 10% de lo que nos sucede: no podemos evitar que el coche se averíe, que nos sorprenda la lluvia, que el avión llegue tarde o que una manifestación bloquee el tráfico.

No tenemos control de este 10% pero el otro 90% lo controlamos mediante nuestra reacción.

Pongamos un ejemplo:

Estás desayunando con tu familia y tu hija derrama una taza de café que mancha tu camisa.

Tú no tienes control sobre lo que acaba de pasar pero lo que suceda a continuación, será determinado por tu reacción.

Supongamos que reaccionas de la siguiente forma:

Maldices. Regañas a tu hija porque te tiró la taza encima. Ella rompe a llorar. Después de regañarle, te vuelves a tu esposa y la culpas por colocar la taza demasiado cerca del filo de la mesa. Sigue una batalla verbal. Tú, vociferando, subes a cambiarte la camisa.

Cuando bajas, encuentras a tu hija llorando, terminando el desayuno y sin estar preparada para ir la escuela. Pierde el autobús. Tu esposa debe irse inmediatamente al trabajo. Tú corres al coche y llevas a tu hija a la escuela. Como vas a llegar tarde, conduces a toda velocidad. Con 15 minutos de retraso y una multa de tráfico, llegas a la escuela. Tu hija corre sin decirte adiós.

Después de llegar a la oficina 20 minutos tarde, te das cuenta de que se te olvidó el maletín. Tu día empezó mal y parece que se pondrá cada vez peor. Deseas llegar a tu casa.

Cuando llegas a tu casa, encuentras un distanciamiento en la relación con tu esposa y tu hija.

Fue un pésimo día. ¿Por qué?

a) ¿El café lo causó?

b) ¿Tu hija lo causó?

c) ¿El policía lo causó?

d) ¿Tú lo causaste?

La respuesta es “d”, o sea, tú lo causaste.

Tú no tenías control sobre lo que pasó con el café pero la forma en que reaccionaste fue lo que causó tu mal día.

Veamos qué podía haber sucedido:




El café te mancha la camisa. Tu hija está a punto de llorar. Tú le dices:

- Está bien cariño, ten más cuidado la próxima vez.

Después de cambiarte la camisa y coger tu maletín, regresas abajo, miras a través de la ventana y ves a tu hija cogiendo el autobús. Ella se vuelve y te dice adiós con la mano.

¡Qué diferencia! Dos escenarios. Ambos empezaron igual pero terminaron de distinta manera.

Resumiendo:

Tú no tienes control real sobre el 10% de lo que te sucede pero el otro 90% se determina por tu reacción ante las cosas que te suceden.

Algunas formas de aplicar el principio 90/10:

- Si alguien te dice algo negativo, no te lo tomes muy a pecho. No dejes que los comentarios negativos te afecten. Reacciona apropiadamente y no arruinarás tu día.

- Si te encuentras en un atasco de tráfico... Lo mismo. Déjalo. No va a suceder nada si llegas 20 segundos tarde a tu cita. No te preocupes por eso.

- Si perdiste el trabajo... Lo mismo. Usa la energía de tu preocupación y el tiempo, para encontrar otro trabajo.

- Si el avión sale con retraso y va a arruinar la planificación de tu día. ¿Por qué manifestar tu frustración con el empleado del mostrador de la línea aérea? Usa tu tiempo para estudiar o conocer a otros pasajeros. Estresarse solo hará que las cosas se pongan peor.

Bueno, pues ya conoces el principio 90/10.


Aplícalo y quedarás maravillado/a con los resultados.

Millones de personas están sufriendo estrés, sufrimientos, problemas y dolores de cabeza que no valen la pena.

El Principio 90/10 puede CAMBIAR TU VIDA.

Todo, absolutamente todo lo que damos, hacemos, decimos, incluso todo lo que pensamos, es un Boomerang. Regresa a nosotros...

STEPHEN COVEY



Crecer en madurez

Bernabé Tierno Jiménez (1940) es un psicólogo, pedagogo y escritor español.

Desde hace 30 años investiga sobre las causas del fracaso escolar y ensaya estrategias para una enseñanza y un aprendizaje más eficaz, siendo autor de numerosas obras que divulgan la psicología de la educación.

Bernabé Tierno es el autor del siguiente decálogo para crecer en madurezque puede darnos unas claves para nuestro “crecimiento”:

1.-Actitud flexible, serena y tolerante ante las nuevas situaciones y circunstancias y capacidad de cambiar cuando sea lo más razonable y conveniente.

2.-Ser “uno/a mismo/a” y tener criterio firme y claro ante las personas, situaciones y cosas pero sin tozudez y con buena disposición para admitir los propios errores.

3.-Capacidad para pensar y obrar con absoluta independencia y aceptar la realidad por dura que sea, con presencia de ánimo y sin recurrir a lamentaciones inútiles ni a escenas melodramáticas.

4.-Semblante y aspecto exterior ecuánime y gozoso, irradiando alegría y felicidad, sintiéndose un ser privilegiado de la vida aunque sólo sea por vivir y no perder el sentido del humor.

5.-Aceptación de sí mismo en todos los aspectos; alto nivel de autoestima y auto amor; capacidad para perdonarse a sí mismo y perdonar. Buen amigo de sí y de los demás. Disfruta de relaciones afectuosas, emocionales y altruistas con sus semejantes.

6.-Capacidad para disfrutar de todo en cualquier momento y lugar y de las cosas más corrientes y sencillas, pero día a día, minuto a minuto.

7.-Gran amplitud de conciencia, generosidad, preocupación por el prójimo, por sus necesidades y carencias. Deseo de sentirse útil y permanente actitud de servicio para la sociedad en que vive.

8.-Estar bien dotado para tolerar ciertas dosis de soledad y desamparo y bien entrenado para superar dificultades, problemas y frustraciones sin dejarse abatir por el desaliento.

9.-Capacidad de empatía, de ver las cosas desde la óptica de la persona que se tiene delante, teniendo en cuenta las circunstancias que le impulsan a obrar de esta o aquella manera.

10.-Finalmente, toda persona madura tiene un proyecto de vida que la auto-realiza y le proporciona verdadera felicidad y satisfacciones. Tal proyecto es diseñado teniendo como referencia una escala de valores morales, dando prioridad al respeto, la honradez, la solidaridad, la tolerancia y el objetivo de pasar por la vida haciendo el bien en lo posible.

El triple filtro

En la antigua Grecia, Sócrates fue famoso por su sabiduría y por el gran respeto que profesaba a todos.

Un día un conocido se encontró con el gran filósofo y le dijo:

-¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?

-Espera un minuto -replicó Sócrates-. Antes de decirme nada quisiera que pasaras un pequeño examen. Yo lo llamo el examen del triple filtro.

- ¿Triple filtro?

- Correcto -continuó Sócrates-. Antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir, es por eso que lo llamo el examen del triple filtro.

-El primer filtro es la verdad. ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?

-No -dijo el hombre-, realmente solo escuché sobre eso y...

-Está bien -dijo Sócrates-. Entonces realmente no sabes si es cierto o no. Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el filtro de la bondad. ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?

-No, por el contrario...

-Entonces, deseas decirme algo malo sobre él pero no estás seguro de que sea cierto. Pero podría querer escucharlo porque queda un filtro: el filtro de la utilidad. ¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo?

-No, la verdad es que no.

-Bien -concluyó Sócrates-, si lo que deseas decirme no es cierto ni bueno e incluso no es útil ¿para qué querría saberlo?