lunes, 31 de octubre de 2016

Claves para evitar las enfermedades laborales por Merlina Meiler

Un buen ambiente de trabajo es fundamental para no sufrir física y psicológicamente.

Hacer más horas de las correspondientes, el uso excesivo de la tecnología o llevarse tareas al hogar son algunas de las causas de los trastornos físicos y mentales más comunes.

Este artículo de prevención y mejora de la calidad de vida fue publicado en Infobae.

Estar sentado por ocho horas o más frente a una computadora, en un ambiente cerrado y rodeado de presiones y situaciones estresantes puede ser, sin la correcta prevención, un estilo de vida que desencadene múltiples enfermedades. Dolores de cabeza, nervios, ansiedad, tendinitis, dolores en la espalda, el cuello, los brazos o las manos son algunas de las quejas más comunes de las personas que pasan gran parte del tiempo sentados en un escritorio.

Las personas que trabajan todo el día frente a una computadora pasan aproximadamente entre 1.800 y 2.000 horas anuales en su lugar de trabajo. Por este motivo, no es extraño que esa gran carga horaria repercuta de forma negativa en su bienestar general, físico y mental. Además, esta constante exposición a condiciones de trabajo adversas desencadena no sólo molestias momentáneas sino lesiones a largo plazo que también impactan en la eficiencia y la producción del trabajador.

Las lesiones físicas más comunes
En primer lugar, las enfermedades conocidas como “Trastornos de Trauma Acumulativo” (TTA) son las más comunes: se trata de problemas en músculos, tendones y nervios que son causados, acelerados o agravados por movimientos repetitivos del cuerpo, posturas inadecuadas, fuerzas exageradas, esfuerzos de contacto, vibración constante, entre otros. Enfermedades de este tipo son por ejemplo el Síndrome de Túnel Carpiano, la tendinitis, sinovitis, el dedo de gatillo, la vibración de la mano y el brazo, la enfermedad de De Quervain o las mialgias.

La circulación sanguínea, especialmente en las piernas, también se ve alterada ante la falta de movimiento. Por otra parte, la columna vertebral, que debería mantenerse erguida, a menudo se reclina muy hacia adelante o se encorva, poniendo tensos los músculos y haciendo presión sobre las vértebras. Además, si la computadora no está frente a la persona, sino a un costado, el cuello puede sufrir lesiones. Finalmente, la cantidad de horas que se mira fijamente la pantalla, puede derivar en patologías visuales como el ojo seco.

El doctor Carlos Manrique, director médico de Bombicino Diagnósticos, que se especializa en salud ocupacional, detalló algunas recomendaciones para tener en cuenta que pueden disminuir las posibilidades de que la salud física y mental se vea afectada por un trabajo de oficina:

Delegar tareas: Cuando hay mucho trabajo que hacer hay que saber entender que no se puede hacer todo, dijo el especialista. Tanto en la casa como en el trabajo es importante fijar prioridades y organizar las obligaciones en torno a lo que es imprescindible y lo que se puede esperar.

Pausas activas: Cada dos horas es útil detener el trabajo diez minutos para relajarse tanto física como psíquicamente, realizar ejercicios de estiramiento, caminar y pensar en otra cosa.

Desconectarse: Estar en constante contacto con la tecnología puede ser muy nocivo, por eso el doctor Manrique señala que es de suma importancia al momento de llegar al hogar evitar utilizar la computadora o el celular para no forzar la vista o seguir recibiendo cargas de estrés, por ejemplo, mails de trabajo.

Irse a horario: Trabajar más tiempo del que corresponde es sobreexigirse. “Si tienes un horario, es porque se considera que ese horario es suficiente para realizar tus tareas”, señaló Manrique.

No llevar trabajo al hogar: El tiempo en que no se está en el trabajo es para la familia, los amigos y, prioritariamente, uno mismo. Identificar la propia casa como otro espacio laboral puede ser muy estresante.

Prestar atención a la salud: “Olvídate de estas tres palabras: ‘No tengo tiempo'”, dijo el especialista. Es fundamental concurrir periódicamente al médico y dedicar tiempo al ejercicio.

Comer sano: En un día de mucho trabajo no es buena idea saltearse comida en el afán de ganar tiempo porque una alimentación sana y equilibrada es la fuente de energía necesaria para cumplir todas esas tareas. Además evitará el sobrepeso y protegerá de otras enfermedades.

Dormir bien: Si bien es cierto que las horas de sueño ideales se van ajustando con la edad, en general se recomienda dormir ocho horas. Una noche de mal sueño puede ser la principal causa de una jornada de pobre desempeño laboral.


miércoles, 19 de octubre de 2016

Ouroboros

El ouroboros es el dragón o serpiente que queda encerrada sobre sí misma al morderse o «comerse» su propia cola, es el símbolo que representa la unión del principio ctónico de la serpiente, y el principio circular del mundo celeste. Esto lo confirma el hecho de que en algunas imágenes es mitad negro y mitad blanco, significando la oposición de diversas nociones como el cielo y la tierra, el bien y el mal, el día y la noche, el yin y el yang, y de todos los valores que portan tales opuestos. En un manuscrito de alquimia, el ouroboros posee la mitad negra —símbolo de la tierra—, en comunión con la otra mitad blanca moteada de puntos que representan las estrellas —el cielo—, aunado a la metáfora celeste del dragón. En griego se denomina Ouroboros, y en algunas de sus representaciones lleva por complemento la inscripción que dice: Hen to pan (el Uno es el Todo).

Sabemos que la serpiente al cambiar de piel se rejuvenece constantemente, es el símbolo más significativo y complejo de todos los símbolos animales, y tal vez el más antiguo: combina lo masculino y lo femenino, es la fuerza primitiva de la vida, emblema de la divinidad creadora misma. El dragón es la personificación reptiliana del poder primordial, sinónimo frecuente de la serpiente en el mito y la leyenda, por ejemplo en Grecia y China se les llamaba drakonates a las serpientes grandes. Los dragones aparecen en múltiples narraciones como guardianes vinculados al inframundo y al conocimiento de los oráculos. El ouroboros representa el «círculo» en su materialización en la figura del animal del eterno retorno , pues sugiere que al fin le corresponde un nuevo comienzo en constante repetición, que el final de un camino o de un proceso significa un nuevo principio; de la imagen del círculo del animal que se cierra, resulta una expresiva metáfora de una repetición cíclica que significa la circulación de los tiempos, el fin de los mundos y nuevas creaciones, del morir y del renacer, en síntesis: la eternidad, ya simbolizada de antemano por el simple círculo.

El mito del ouroboros, que encierra las ideas de movimiento, continuidad, autofecundación, el tiempo y la continuidad de la vida, apareció por primera vez en Egipto tanto en los sarcófagos del Imperio Nuevo como en el Libro de los Muertos, indicando el curso cósmico en un tiempo infinito; como símbolo de la eternidad fue adoptado también por la alquimia y la francmasonería, pero también se encuentra en el arte sepulcral cristiano, en el arte del Benín, en un sello de la Theosophical Society, el Codex Marcianus, y en el Book of Lambspring, entre otros.

En el simbolismo alquímico, el ouroboros es el símbolo gráfico de un proceso cerrado en sí mismo que transcurre repetidamente y que al calentar, evaporar, enfriar y condensar un líquido, debe servir para el refinamiento de sustancias: veneno, víbora, disolvente universal, son símbolos de lo indiferenciado, del “principio invariante” o común que pasa entre las cosas y las liga, es la disolución de los cuerpos, la serpiente universal que, según los gnósticos camina a través de todas las cosas. A menudo la serpiente que se cierra formando un círculo, ha sido sustituida por dos seres que unen la boca y el extremo de la cola, reproduciendo el de arriba como signo de volatilidad, como un dragón alado (amphisba).



Significado de Flor de Loto

En el Oriente, la flor de loto significa pureza espiritual. El loto (padma), también conocido como loto sagrado, loto indio o rosa del Nilo, es una planta acuática que florece en el agua.


En el simbolismo budista, el significado más importante de la flor de loto es la pureza del cuerpo y del alma. El agua lodosa que acoge la planta está asociada con el apego y los deseos carnales, y la flor inmaculada que florece en el agua en busca de la luz es la promesa de pureza y elevación espiritual.



Simbólicamente se asocia con la figura de Buda y con sus enseñanzas y, por eso, son flores sagradas para los pueblos de Oriente. Cuenta la leyenda que cuando el niño Buda dio los primeros pasos, en todos los lugares que pisó, florecieron flores de loto.


En las religiones de Asia, la mayor parte de las divinidades están sentadas sobre una flor de loto en el acto de la meditación.

En la literatura clásica de muchas culturas asiáticas, la flor de loto simboliza la elegancia, la belleza, la perfección, la pureza y la gracia, y está a menudo asociada con los atributos femeninos ideales.

La flor de loto es un misterio para la ciencia, que no puede explicar la característica que tiene de repeler a los microorganismos y a las partículas de polvo.

Es una flor que se utiliza mucho en los tatuajes con diferentes significados asociados a cada color de la flor. En Japón esta flor es a menudo tatuada junto con el pez koi, significando la individualidad y la fuerza.

En el yoga, la posición del loto (Padmasana) es la postura tradicional de la meditación en la que la persona cruza las piernas, cada pie ubicado encima del muslo opuesto y coloca sus manos en las rodillas.

Flor de Loto - Significado de los Colores
Loto Azul: se refiere al triunfo del espíritu sobre los sentidos, significa sabiduría y conocimiento. Esta flor nunca revela su interior, ya que casi siempre está totalmente cerrada.
Loto Blanco: está relacionado con la perfección del espíritu y de la mente, un estado de pureza total y de naturaleza inmaculada. Por lo general se representa con 8 pétalos.
Loto Rojo: revela la inocencia y la naturaleza original del corazón. Esta flor representa las cualidades del corazón, como el amor, la pasión y la compasión. También se conoce como la flor de Buda de la Compasión, Avalokiteshvara.
Loto Rosa: aunque a menudo se confunde con la flor de loto blanco, el loto rosa es el más importante y especial de todos las flores de loto, y está relacionado con personajes divinos, como el Gran Buda.

La flor de loto cerrada o en botón es un símbolo de las posibilidades infinitas del hombre, mientras que la flor de loto abierta representa la creación del Universo.

Flor de Loto - Mitología Griega
En la mitología griega, los lotófagos eran un pueblo que vivía en una isla cercana a África del Norte y como su nombre indica, comían plantas y flores de loto. Estas plantas tienen el efecto de un narcótico, causa un sueño pacífico y también amnesia a los que las ingieren.

En la Odisea de Homero, hay un episodio en el que tres hombres son enviados a la isla con el fin de investigar. Sin embargo, por el consumo de las flores de loto, como los demás habitantes, se olvidan que tienen que volver al barco. Más tarde, Ulises logra rescatar a los hombres, e incluso tuvo que atarlos al barco para que no volviesen a la isla.

A través de esta historia, Homero demuestra toda su creatividad y su conocimiento del ser humano, porque la amnesia causada por la flor de loto es algo que mucha gente desea: la posibilidad de empezar de nuevo, volver a nacer y borrar el pasado.

Fuente: Significados.com

jueves, 13 de octubre de 2016

Matrimonio, ¿sí o no? por Merlina Meiler

El sábado pasado estuve en una cena entre amigos.

El mayor revuelo lo armé yo cuando, tímidamente y como suelo hacer, di mi opinión sobre un tema “candente” (¡uso las comillas porque nunca imaginé que se armaría semejante conmoción!).

Dije que estoy totalmente a favor de casarse legalmente.

Salvo la mirada tímida y cómplice de una excompañera de escuela (quien después de más de una década, desearía formalizar la relación que tiene con el papá de su hija), todos comenzaron a cuestionarme. Es como que de repente, entre los adultos, “casarse” se ha convertido en una mala palabra. O por lo menos, impronunciable.

De hecho, expresaron su desacuerdo con distintos comentarios:

. Que para qué ir a firmar un documento.

. Que sin hijos en común no tiene ningún sentido.

. Que ni siquiera los jóvenes hoy en día lo toman como una posibilidad.

. Que cuando uno es más grande, ya el mero hecho de convivir implica compromiso.

. Que si uno ya se casó alguna vez, para qué volver a hacerlo.

De nada sirvieron los motivos de gran peso que esgrimí (al menos para mí, lo que pienso sobre este tema justifica completamente mi punto de vista).

Es que aún soy una romántica incurable y siento que existe el amor genuino, incondicional y “para siempre” de pareja. Por supuesto que un papel firmado no garantizará esto, pero le dará un marco familiar adorable.

No veo por qué prejuzgar que si un matrimonio anterior no funcionó, hay que cerrar la puerta a cualquier posibilidad similar futura. ¡Qué mejor que cerrar heridas y dejarse fluir! En palabras más simples: que yo sea divorciada no incide en que me gustaría volver a casarme. ¿Y por qué incidiría? No veo razón alguna para renunciar a mis sueños por algo que no resultó como yo quería en su momento.

Y la esperanza (dicen) es lo último que se pierde.



miércoles, 5 de octubre de 2016

Mis equivocaciones por Merlina Meiler

Últimamente me estoy equivocando bastante.

No sé si es porque a esta altura del año ya se comienza a sentir el cansancio acumulado, si mi nivel de despiste es mayor o si tomo muy en serio los resultados de mis acciones.

Después de todo, tal vez se trate, solamente, de que estoy más consciente de los errores que cometo, pero por una razón muy simple: mi manera de reaccionar ante ellos ha cambiado radicalmente.

Cuando era pequeña y “la regaba” o “metía la pata”, trataba de esconder mi equivocación “debajo de la alfombra”: hacía como que nada había sucedido y deseaba con todas mis fuerzas que mis desafortunadas acciones pasaran desapercibidas o, en el peor de los casos, sus efectos se esfumaran rápidamente y la gente se olvidara de lo sucedido cuanto antes.

Con el correr de los años, me fui haciendo cada vez más crítica de mí misma y, al hacer algo mal, me autoflagelaba durante un buen tiempo y me decía cosas ¡que me lastimaban! del tenor de “qué torpe”, “cómo todavía no aprendí que así no se hace”, “si hubiera sido más/menos…” Ese sabor amargo no me permitía enfocarme apropiadamente en el resto de las cosas y, en definitiva, se interponía dramáticamente entre yo y mi bienestar emocional.

Ahora, tengo un enfoque bastante diferente (y mucho más relajado) sobre este tema:

. Acepto mis equivocaciones

. Las tomo con la mayor tranquilidad posible, ya que me conectan con mi humanidad y con el carácter de falibilidad que todos tenemos

. Me responsabilizo de ellas y pido disculpas si alguien más se vio afectado

. Si cabe, me perdono sin juzgarme

. Mi autoestima está en su lugar, así que sé con certeza que no soy ni mejor ni peor persona ni más o menos inteligente por haberme equivocado

. Tengo en claro que habrá gente que hablará al respecto y opinará lo que le plazca, como en todas las ocasiones

. Entiendo que aparecen como un aprendizaje a futuro (siempre es lindo aprender algo nuevo)

. Me brindan la oportunidad de mejorar y de explorar aspectos de mi personalidad que realmente me gustan, como la creatividad y el ingenio

Al fin y al cabo, no es tan malo equivocarse, ¿no crees?