martes, 17 de mayo de 2016

“Ghosting” o el fin de las relaciones en la era digital

Quizás te ha pasado alguna vez: conoces a alguien, intercambias números de teléfono, tienes varias citas, empiezas una relación, todo parece ir bien y de repente… silencio.

Sin previo aviso, esa persona deja de contestar tus mensajes de texto y tus llamadas. Simplemente desaparece de tu vida sin dar ningún tipo de explicación.

Esta es una nota interesante publicada en BBC Mundo.

Si has vivido algo parecido has sido víctima de lo que en inglés llamanghosting, palabra que se traduciría como “hacerse el fantasma” y que ha ido ganando popularidad en los últimos tiempos, siendo elegida como uno de los vocablos de 2015 por el diccionario británico Collins.

El acabar una relación de la noche a la mañana, cortando todo tipo de comunicación, no es nada nuevo, aunque según los expertos las nuevas tecnologías han hecho que ahora sea una práctica más común.

En una época en la que muchas relaciones de pareja empiezan a través de páginas de internet y de aplicaciones para celulares, el ghosting es algo a lo que cada vez más personas deben hacer frente.

Consecuencias
Los expertos en psicología advierten que el ghosting tiene consecuencias tanto para quien lo sufre como para quien lo practica.

El primero ve su autoestima dañada y tiene que atravesar el periodo de duelo que conlleva el fin de una relación, sin tener todas las respuestas sobre los motivos de la ruptura.

El segundo, si se trata de una relación consolidada, tendrá que hacer frente a los remordimientos y al sentimiento de culpa por haber dejado a alguien de esta manera.

Los expertos sostienen que en algunos casos los que practican el ghosting tienen miedo al conflicto, evitando a toda costa los enfrentamientos, incluyendo el tener que decirle a alguien a la cara que se quiere poner fin a una relación.

En una encuesta que realizó en 2014 en Estados Unidos la compañía YouGov para el sitio Huffington Post, el 11 % de los participantes dijo haberle hecho ghosting a alguien y un 13 % haber sido víctima de esta práctica.

La revista Elle llevó a cabo una encuesta similar entre sus lectores: un 26 % de las mujeres y un 33 % de los hombres admitieron tanto haber sido víctimas del ghosting como el haberlo llevado a cabo.

Parece que en la era de aplicaciones como Tinder y Grindr, el estar ocultos tras las pantallas de nuestros teléfonos hace que nos resulte más sencillo el acabar nuestras relaciones sin dar ningún tipo de explicación.

“Deshacernos de la gente”
Sherry Turkler, profesora de sociología de Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) aseguró en una reciente entrevista con el Huffington Post que “el ghosting es algo casi único del mundo online”.

“Con las nuevas tecnologías nos hemos acostumbrado a deshacernos de la gente simplemente no respondiendo. Y eso empieza con los adolescentes, que crecen con la idea de que es posible que le envíen a alguien un mensaje de texto y que no reciban nada por respuesta”.
Según Turkle, “eso tiene serias consecuencias, porque cuando nos tratan como si pudiéramos ser ignorados, empezamos a pensar que eso está bien y nos tratamos a nosotros mismos como personas que no han de tener sentimientos”.

“Y al mismo tiempo tratamos a los demás como personas que no tienen sentimientos en este contexto, por lo que empieza a desaparecer la empatía”.

La psicoperapeuta estadounidense Elisabeth J. LaMotte cree que para mucha gente hoy en día el decir adiós o acabar con una relación es incómodo y “lo evitamos en muchas esferas, particularmente en el campo del amor”.

“Pasamos mucho tiempo socializando a través de las nuevas tecnología y compartiendo nuestra vida privada en las redes sociales y cada vez nos sentimos más incómodos con el contacto interpersonal”, asegura LaMotte. “Ello hace que acabar con una relación sea más complicado, porque cada vez tenemos menos práctica en hacerlo”.

Según LaMotte, “cuando se analiza la psicología de los que practican el ghosting, en algunos casos uno ve que han sido heridos por gente que consideran más importantes que ellos mismos y que han sufrido rupturas de relaciones que no han procesado correctamente”.

“Incluso en ocasiones no son conscientes del daño que causan. Para la persona víctima del ghosting, puede ser una experiencia muy dolorosa. El rechazo causa dolor. Y el ghosting es un rechazo vago que hace que el proceso de duelo de la ruptura se alargue”.

Según LaMotte, “al principio la gente pasa por un proceso de negación y busca excusa para explicar la situación, como que la otra persona ha perdido el teléfono o ha tenido una emergencia . Cuando son conscientes de la realidad, tienen que hacer frente al dolor de saber que el otro no se tomó la molestia de dignificar la relación y decir adiós”.

LaMotte cree que, a veces, el final de una relación es el momento más importante, ya que “es una oportunidad para el crecimiento emocional”.

La experta aconseja que “si alguien ha sufrido varias experiencias de ghosting, examine sus elecciones de pareja”, ya que considera que “hay que respetarse a uno mismo y no caer una y otra vez en el mismo patrón”.

Maya Borgueta, psicóloga de la organización californiana Lantern, sostiene que el ghosting “está relacionado con el querer evitar el conflicto”. “Se quiere evitar el sentirse incómodo porque, por ejemplo, tu pareja se enfade o se ponga a llorar”.

“Obviamente el ghosting ha existido desde el inicio de los tiempos, pero no hay duda de que la tecnología y el tipo de comunicación impersonal a la que estamos acostumbrados a través de internet o de las aplicaciones móviles han hecho que sea más común”, apunta la experta.

“Realmente puede llegar a ser muy doloroso, porque cuando nos dejan así a menudo seguimos conectados con esas personas en redes sociales como Facebook, Twitter o Instagram. Así te das cuenta de que esa persona no se está comunicando contigo y continúa con su vida como si no pasara nada. Ello hace que el proceso de duelo sea más complicado”.

El “ghosting” puede reforzar las inseguridades que uno tiene y puede afectar relaciones futuras.

Según Borgueta, aunque duela, las víctimas de ghosting “deben asumir que quizás nunca tendrán el cierre deseado para esa relación”.


lunes, 9 de mayo de 2016

Causa y efecto por Merlina Meiler

Todas las acciones tienen una consecuencia.

Pero también la falta de ellas produce un resultado.

Son como las dos caras de la misma moneda.

Al tomar una decisión (ya sea que implique ponerse en movimiento o quedarse inmóvil), se generará un resultado. Tal vez sea el que buscamos, y en ese caso estaremos conformes, pero puede tratarse de algo no previsto o que incluso hayamos intentado evitar: siempre habrá un efecto generado por una acción o por la inacción.

Pensar que nada sucederá por dejar que las cosas tomen su propio rumbo o por esperar que llegue una solución mágica también dará lugar a algún desenlace, en el que tendremos algún grado de injerencia y de responsabilidad por no haber participado activamente.

Efecto
Es bastante común no medir las posibles variables y derivaciones o lo que resulta bastante evidente y pensar que, en situaciones que implican un riesgo, “no me va a suceder a mí”. También es usual (sobre todo en los más jóvenes o testarudos, y en casos de negación o de un sesgo importante a la hora de observar la realidad) minimizar las posibles implicancias, como si tuviéramos la capacidad de manejar esos hilos invisibles que nos hacen enfrentarnos a nuestras propias limitaciones como seres humanos y también comprender que no todo está bajo nuestro control: aceptarlo es una excelente y saludable actitud que nos facilita acceder a una mejor calidad de vida, sin imprevistos desagradables que pueden ser evitados fácilmente.

Causa
Esta idea de causa y efecto es muy útil también para entender qué podemos modificar en caso de una consecuencia indeseable.

Si estás padeciendo alguna situación que no te hace feliz, hay una causa que la originó.

Entonces, con solo asumir que tienes una participación (aunque sea pequeña) en esa causa, ya habrás dado el primer paso hacia una mejora de lo que te preocupa.

Algunos ejemplos:

Efecto: dificultad para hallar una pareja estable.
Posibles causas: estar siempre con el mismo círculo de personas, hablar siempre de tus ex al conocer a alguien, ser demasiado exigente, generar distancia o poner excusas y así nadie puede acercarse.

Efecto: te sientes incómodo en tu trabajo porque el entorno es poco amigable.
Posibles causas: ¿tú eres amigable con tus compañeros de trabajo? ¿Ayudas cuando puedes? ¿Saludas? ¿Compartes?

Modificar la causa dará lugar a efectos distintos de los que has obtenido hasta ahora. ¡Suena muy promisorio y vale la pena intentarlo!