lunes, 28 de marzo de 2016

Dudas cruciales por Merlina Meiler

Antes de dar un paso importante nos vemos abrumados por dudas cruciales.

¿Estoy tomando la dirección correcta?

¿Vale la pena que hable y diga lo que me quedó atravesado o que me ponga en acción?

¿Saldré herido?

¿Lastimaré a esa persona que tanto quiero?

¿Se entenderá lo que quiero decir o seré malinterpretado?

¿Llegó realmente el momento de tomar una decisión?

Si no hago nada, ¿las cosas no se resolverán por sí solas?

¿Es necesario tomar estas medidas?

¿Y si me equivoco?

¿Y si sigo esperando?

MUCHAS DUDAS

Está bien que te hagas estos y otros planteos. Es lógico que afloren antes de actuar. Lo importante es que no permitas que te inmovilicen o que te hagan dudar de lo que quieres alcanzar.

Tal vez busques consejo y te acerques a alguien para exponerle algunas de tus dudas cruciales, pero en definitiva, quien tiene –ahora- o tendrá -a su debido momento- todas y cada una de las respuestas a ellas eres tú.

Porque eres el único que sabe cómo es realmente lo que está pasando, lo que significa para ti y el costo que estás pagando por no haber actuado debidamente, hasta ahora.

Es probable que no sepas aún todo lo que te espera por delante, y que además de preguntas cruciales tengas miedo e incertidumbre. Una vez que empieces a recorrer el camino, te irás dando cuenta solo de cuáles son los mejores siguientes pasos a dar e irás afianzando tu propósito y aclarando el panorama.

Hay cosas que no se pueden ver o incluso imaginar antes de empezar, se van presentando a medida que avanzamos.

En lo personal, pienso que lo que puede aportar una solución y paz interior es tomar la iniciativa y dejar que aflore lo que nos preocupa o inquieta. Ponernos en movimiento para dejar atrás el letargo y los sinsabores, y encontrarnos con nuevas oportunidades de ser felices.

Porque siempre es mejor cometer un error y pedir disculpas que quedarnos con los brazos cruzados ante situaciones que consideramos injustas, inmerecidas o dolorosas, pensando qué hubiera pasado si actuábamos o nos animábamos a intentar lograr un cambio positivo.

Al fin y al cabo, la conciencia a la que tenemos que rendir cuentas todas las noches al irnos a dormir es la nuestra.


miércoles, 16 de marzo de 2016

Retrocesos por Merlina Meiler

Sientes que fuiste para atrás.

Te volviste a ver con alguien a quien le habías hecho la cruz “para siempre”.

Aceptaste un trabajo de quien (o donde) habías jurado y perjurado que no lo harías.

Perdonaste una vez más a aquel familiar o amigo que te había defraudado.

Tal vez con la cabeza fría, en cierto momento te preguntas: ¿qué hice?

Ya que esas y otras situaciones pueden ser consideradas retrocesos. Pero no lo son, necesariamente.

Para dilucidarlo, ten en cuenta estos dos motivos fundamentales:

Las circunstancias van mutando.
Quien actuó de cierto modo puede haberse equivocado por inexperiencia, desinformación, inseguridad, presión externa u otros motivos que, en algún punto, pueden llegar a parecernos familiares o relacionados con quienes somos o fuimos.

Si consideras que alguien que te ha desilusionado te ofrece sus sinceras disculpas y parecería que tiene la intención de no volver a fallarte, es un acto de grandeza (y no de debilidad) dar una última oportunidad para que lo demuestre.

Nosotros también cambiamos con el tiempo.
Vamos dejando miedos, limitaciones, trabas, asociaciones con el pasado que condicionaban nuestros actos.

Logramos más claridad y aprendemos a no echarle la culpa a alguien solo porque otro ser nos ha herido y eso nos nubla la visión.

También entendimos nuestras prioridades y lo que antes nos resultó poco transparente o difícil de aceptar, tal vez ahora nos parezca apropiado.

Vamos creciendo interiormente, y este desarrollo viene acompañado de nuevas percepciones y decisiones.

Si has mejorado aspectos que necesitabas pulir de tu personalidad y has dejado sinsabores, apegos y lastres atrás, entonces tendrás una nueva cara que ofrecerle a la misma situación y, si así lo deseas y lo resuelves, podrás volver a transitar caminos ya andados desde otro lugar y con pasos seguros y firmes – esto, obviamente, no se trata de un retroceso, ¡sino de un gran avance!

Entonces, antes de lacerarte pensando “¡otra vez lo mismo!”, observa lo que está sucediendo desde quien eres actualmente, con la mirada enfocada en el día de hoy, y ahí sí podrás realizar una valoración clara de toda la situación.


lunes, 14 de marzo de 2016

Pasos a la felicidad

No puedes ser todo para toda la gente.
No puedes hacer todo a la misma vez.
No puedes hacer todo igual de bien.
No puedes hacer todo mejor que los demás.
Tu humanidad se muestra como los demás.



Así que:

Debes descubrir quien eres, y serlo.
Debes decidir que hacer primero, y hacerlo.
Debes encontrar tu fortaleza y usarla.
Debes aprender a no competir con otros. porque no hay otra persona en la competencia de ser “tu”.



Después:

Aprenderás a aceptar tus propias diferencias.
Aprenderás a escoger prioridades y hacer decisiones.
Aprenderás a vivir con tus limitaciones.
Aprenderás a darte el valor que debes tener.
Y serás un mortal vital.



Atrévete a creer:

Que eres una persona única y maravillosa.
Que eres un evento en la historia.
Que es mas que un derecho, es tu deber ser quien tu eres.
Que la vida no es un problema para resolver, pero sí un don para querer.
Y podrás sentirte bien, con lo que antes te angustiaba.

Desconozco a su autor

No digas nunca

No digas nunca: “Ya no puedo más”

No sabes cuánta es la fuerza que descubre en sí el que se mira por dentro, el que se decide a seguir poniendo esfuerzos, cada vez más redoblados.

No digas que no puedes más, cuando se trata de corregir tus defectos, siempre puedes poner un esfuerzo más.

No digas que no puedes más, cuando se trata de sufrir, lo que tú has sufrido, ciertamente que no ha llegado a lo que otros están sufriendo a tu lado, si ellos pueden más, ¿por que tú no podrás?

No digas que no puedes más, cuando se trata de ayudar a los otros; es tanto lo que tú tienes para darles, que nunca darás lo suficiente y nunca te darás del todo.
Sé más optimista contigo mismo, tente más confianza, cobra más valor, dilata tus horizontes, descubre nuevos campos de acción.

Sea éste tu lema: “¡Siempre más y siempre mejor!”

Alfonso Milagro

Volar sobre el pantano

Si sientes que la vida no tiene sentido, que los problemas te están acabando, memoriza esta parábola:

“Un pájaro que vivía resignado en un árbol podrido en medio del pantano, se había acostumbrado a estar ahí, comía gusanos del fango y se hallaba siempre sucio por el pestilente lodo.
Sus alas estaban inutilizadas por el peso de la mugre, hasta que cierto día un gran ventarrón destruyó su guarida; el árbol podrido fue tragado por el cieno y el se dio cuenta de que iba a morir.
En un deseo repentino de salvarse, comenzó a aletear con fuerza para emprender el vuelo, le costó mucho trabajo porque había olvidado como volar, pero enfrentó el dolor del entumecimiento hasta que logró levantarse y cruzar el ancho cielo, llegando finalmente a un bosque fértil y hermoso.”

Los problemas son como el ventarrón que ha destruido tu guarida y te están obligando a elevar el vuelo o a morir.
Nunca es tarde. No importa lo que se haya vivido, no importan los errores que se hayan cometido, no importa las oportunidades que se hayan dejado pasar, no importa la edad, siempre estamos a tiempo para decir BASTA!!, para oír el llamado que tenemos de buscar la perfección, para sacudirnos el cieno y volar ALTO y muy lejos del pantano.
Abandona la vía segura y cómoda. Lánzate a la ruta incierta, llena de enigmas e inseguridades y hazlo solitariamente.

Desconozco a su autor


martes, 8 de marzo de 2016

Soluciones parciales por Merlina Meiler

Veo muchas personas en relaciones insatisfactorias, de las que no pueden salir.

O, al menos, no por ahora.

Hay dependencias económicas, por niños pequeños, por baja autoestima o por múltiples razones personales.

Circunstancias que no les dejan levantar la cabeza como uno lo haría (o cree que lo haría), que por lo general son repetitivas (por lo menos de fondo, aunque no sea de forma) y que los han sumergido en cierto grado de desazón, desesperanza o infelicidad.

Y sé que cuando uno les dice “pero cómo toleras eso” o “mejor sería que te quedes solo”, miran con cara de “tú no estás en mis zapatos, yo no puedo hacer eso”.

O, al menos, no por ahora.

Si estás en esta situación, quiero decirte que hay una manera en la que te sientas mejor dentro del contexto en el que te encuentras.

Porque no todo es blanco o negro, hay grises en el medio con los que se puede convivir e ir dando pasos hacia el camino que realmente deseas que sea tu realidad cotidiana (el de tu felicidad).

Si tu integridad y salud física y mental no están en peligro, entonces te propongo que, si no ha llegado aún el momento de tomar una resolución radical que cambiará tu vida por completo, periódicamente vayas haciendo cambios que te ayuden a tener una vida más placentera, alejada del conflicto y que se acerque cada día más al bienestar.

Algunas ideas son:

– busca qué te puede dar el oxígeno que necesitas para respirar con mayor libertad, desde una actividad fuera de tu casa como encuentros con amistades o caminatas por el parque

– no te enganches con manipulaciones ajenas: si uno no quiere, dos no pueden discutir

– integra a tu vocabulario ideas de valorización y úsalas si alguien te desmerece. Por ejemplo, si te dicen “no sirves para nada”, contesta, con una tranquilidad que emane de tu interior: “Sirvo para muchas cosas”; si escuchas “Todo te sale mal” puedes responder “Algunas cosas sí, otras no”. Esto desarma potenciales frases irónicas y sarcásticas futuras.

La propuesta es que, de la manera que puedas, en tu entorno actual vayas adoptando soluciones parciales, notes que el pesar comienza a ceder y que, con el correr de los días, te vas sintiendo mejor, con más fuerza. También que te reencuentres con quien alguna vez has sido (y sigues siendo en tu interior, aunque ese aspecto esté latente).

Tal vez desees tan solo sentirte más a gusto hasta que algunas circunstancias externas y ajenas a tu voluntad se modifiquen y entonces te resulte más fácil optar por otros rumbos.

Quizá te gustaría tomar otro tipo de decisiones, más drásticas, y consideras que no tienes lo que precisas para tomarlas.

Al menos, no por ahora.



lunes, 7 de marzo de 2016

Perfiles falsos por Merlina Meiler

Hay algunas cosas que todavía no entiendo. Una es la de falsear información personal en páginas públicas como Facebook.

Y no me refiero a quienes tienen en mente realizar algún acto ilegal y así sacar un provecho en desmedro de los demás, sino a gente común y corriente que incluye datos o fotos que no son reales para inducir la imagen que los demás se forman y así, lograr atraerlos.

Hay muchos que están inmersos en esta modalidad. En general, se trata de personas que están tratando de “enganchar” y, por algún motivo, supongo que imaginan que si se muestran más jóvenes u ocultan ciertos rasgos o datos relevantes tendrán más posibilidades de hallar a su media naranja virtual (para después transformarse en una de carne y hueso).

Es verdad que en Internet al principio todo entra por los ojos y es una buena opción elegir imágenes que nos favorezcan (esto es obvio, ¿quién haría lo contrario?); sin embargo, conozco casos de quienes han subido fotografías bastante retocadas o tomadas de muy lejos. Me contaron incluso sobre un señor que viajó a otra ciudad para encontrarse cara a cara con una mujer que le parecía atractiva y la decepción que tuvo fue bastante dura, ya que se encontró con alguien mucho mayor que lo que le habían hecho creer y que, a las claras, no se trataba de aquella persona que había despertado su interés.

Y esto no es privativo de un solo sexo: tanto hombres como en mujeres tienden a alterar sus perfiles y a presentarse como no son.

La verdad es que no me queda claro cuál es el sentido de falsear o de ocultar datos importantes, si lo que estás buscando es ampliar tu círculo para encontrar el amor o amistades.

Si estás casado y buscas una aventura, lo mejor es que tu interlocutor lo sepa y pueda decidir si quiere tener algo contigo o no.

Si tienes arrugas, por lo menos deja entrever algunas y no las borres para aparentar 20 años menos, ya que quien mire tu perfil e intente tener un acercamiento contigo estará buscando otra cosa, no a ti. Y no le estarás dando la posibilidad de encontrarte a quien realmente puedes interesarle, más allá de cómo te veas, de los años que tengas o de las experiencias vividas que hayan dado como resultado quien eres hoy.

Si careces de ciertos atributos físicos, no los inventes en las fotos, porque nuevamente, estarás atrayendo a la persona equivocada.

REFLEXIONA UN MOMENTO

A aquellos que presentan perfiles falsos, incorrectos o muy retocados, les preguntaría:

¿Tienes miedo de que no te acepten si te muestras tal cual eres?

¿Te escudas en Internet para vivir una realidad paralela? ¿La tuya no es lo suficientemente buena?

¿Por qué juegas con la ilusión y los sentimientos de los demás?

¿Crees que te dolerá menos un rechazo si presentas una versión inexacta de ti?

¿No te das cuenta de que si el inicio de una relación se basa en falsedades e inexactitudes, la base será extremadamente débil y el pronóstico a futuro, poco promisorio?

Quien te elija y te quiera lo hará porque te desea estar contigo, tal como eres.