lunes, 18 de enero de 2016

Verdaderas razones por Merlina Meiler

Y sí. Reincidieron.

Contra todos los pronósticos y, tal vez, contra todos los consejos mejor intencionados, tú y tu (¿ex?)pareja se han estado viendo nuevamente.

Te reencontraste con aquello conocido que extrañabas: amor, pasión, presencia, cercanía, tiempo de a dos… y también, está aflorando una vez más lo que hizo que tomen distancia.

Es esencial que dilucides las verdaderas razones por las que estás envuelto en esta encrucijada de amigarse y pelearse a repetición. Porque ellas te darán la pauta de qué camino tomar.

Es que hay motivos reales por los que estuvieron separados (o por los que no pueden estar mucho tiempo juntos y se producen quiebres periódicamente) y que se interponen entre ustedes dos. A veces son un tanto invisibles y otras, demasiado claros y evidentes.

Al formularte las preguntas a continuación, ten en cuenta las respuestas que te vengan a la mente, ya que te ayudarán a hallar soluciones y a manejar el asunto:

¿Se trata de situaciones insalvables o con un pequeño cambio de postura de tu parte el vínculo sería más fluido?
Es común que no queramos dar el brazo a torcer. O que tengamos malas contestaciones, berrinches u otras acciones que –con total sinceridad hacia nosotros mismos- dificulten el trato y generen fricciones. Pero si estas u otras formas de relacionarse poco positivas ponen en peligro la continuidad de un vínculo que realmente nos interesa, vale la pena deponer la actitud y hacer un esfuerzo para cambiar de comportamiento.

¿Están en riesgo tu integridad o tu paz interior?
Porque si te ves obligado a dejar de lado quien eres, cosas realmente valiosas para ti, tus anhelos más deseados o gente a la que adoras para salvar tu pareja, hay una parte tuya que está reaccionando de la manera adecuada a ciertos tratos poco felices de la otra parte y ¡por suerte! estás más cerca de darte cuenta que lo mejor sería un adiós definitivo en lugar de seguir dando oportunidades a quien no las merece.

¿Hay algo de tu pareja que no te cierra y que aún no has aceptado?
Ya sean sus hijos de una relación anterior, su trabajo, sus gustos sexuales, sus hábitos o algo que te moleste sobremanera. En este aspecto, no hay medias tintas y si después de hablar del tema y de intentarlo, la otra persona no cambió lo que te molestaba hasta llegar a un grado que te parezca adecuado o con el que puedas convivir, las posibilidades que te quedan es aceptar eso o irte.

¿Piensas que sin esa persona no eres nadie o que vales más en pareja por tener compañía?
Si esta es la verdadera razón que se esconde detrás de tu necesidad desesperada de estar en pareja, es útil que hagas un profundo trabajo interno antes de decidir estar con alguien (ya sea esta persona u otra). En caso contrario, el excelente refrán “más vale solo que mal acompañado” no tendrá sentido para ti y quizá hagas cualquier cosa o aceptes a gente nociva con tal de estar al lado de alguien – lo que ahondará todavía más tu sentimiento de soledad. ¡La salida va por otro lado, y si la transitas, habrás iniciado el camino hacia la felicidad plena!



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