viernes, 23 de diciembre de 2016

Los mejores deseos por Merlina Meiler

Quiero enviarte mis mejores deseos para estas fiestas y el año que se inicia.

Puede parecer una frase trillada (¿quién no la ha escuchado cantidades de veces?), pero sigo creyendo en la fuerza y en la importancia de las intenciones subyacentes que están detrás de lo que decimos.

Eso, sumado al buen augurio, siempre llega.

Las palabras tienen un gran poder, el que muchas veces no medimos al elegir algunas en desmedro de otras.

En esta ocasión, te propongo elegir expresiones llenas de emociones positivas con respecto a las fiestas y cargadas del sentimiento que nos une a la persona que las recibe.

No escatimes lo que vas a decir: ha llegado el momento de dejar fluir todo lo que no permitiste que saliera a la luz durante el año, por la razón que fuera (como no ser una persona afectuosa o cariñosa, no tener tiempo, dar por sentado que los demás saben todo lo que significan para ti).

Es que enviar buenos deseos:

– Abre canales de energía
– Comunica a las personas desde el corazón
– Reafirma el sentimiento que tenemos hacia el destinatario de tan hermoso mensaje
– Nos permite entender que si visualizamos lo mejor para los demás, eso mismo puede suceder y sucederá en nuestra vida

¡Felicidades! ¡Y mis mejores deseos!

jueves, 22 de diciembre de 2016

Uno cosechará lo que siembra

Una mañana, una mujer bien vestida se paró frente a un hombre desamparado, quien lentamente levantó la vista... y miro claramente a la mujer que parecía acostumbrada a las cosas buenas de la vida. Su abrigo era nuevo. 

Parecía que nunca se había perdido de una comida en su vida. Su primer pensamiento fue: "Solo se quiere burlar de mi, como tantos otros lo habían hecho ..."

Por Favor Déjeme en paz !! gruñó el Indigente... 

Para su sorpresa, la mujer siguió enfrente de él. Ella sonreía, sus dientes blancos mostraban destellos deslumbrantes.

"¿Tienes hambre?" preguntó ella. "No", contestó sarcásticamente.

"Acabo de llegar de cenar con el presidente ... Ahora vete."

La sonrisa de la mujer se hizo aún más Grande.

De pronto el hombre sintió una mano suave bajo el brazo. "¿Qué hace usted, señora?" -preguntó el hombre enojado."Le digo que me deje en paz" !!

Justo en ese momento un policía se acercó. "¿Hay algún problema, señora?" -le preguntó el oficial ..

"No hay problema aquí, oficial, contestó la mujer .. "Sólo estoy tratando de ayudarle para que se ponga de pie ...

¿Me ayudaría? El oficial se rascó la cabeza. 

Sí, el Viejo Juan ha sido un estorbo por aquí por los últimos años.

¿Qué quiere usted con él?" Preguntó el oficial ...

"Ve la cafetería de allí?" -preguntó ella. "Yo voy a darle algo de comer y sacarlo del frío por un ratito."

"¿Está loca, señora?" el pobre desamparado se resistió. "Yo no quiero ir ahí! Entonces sintió dos fuertes manos agarrándolo de los brazos y lo levantaron.

"Déjame ir oficial, Yo no hice nada .."

"Vamos Viejo, esta es una buena oportunidad para ti," el oficial le susurro al oido ."

Finalmente, y con cierta dificultad, la mujer y el agente de policía llevaron al Viejo Juan a la cafetería y lo sentaron en una mesa en un Rincón de la cafetería. 

Era casi mediodía, la mayoría de la gente ya había almorzado y el grupo para la comida aún no había llegado ...

El gerente de la cafeteria se acercó y les pregunto: 

"¿Qué está pasando aquí, oficial?" "¿Qué es todo esto?"
Y este hombre, está en problemas?"

"Esta señora lo trajo aquí para que coma algo," respondió el policía.

"Oh no, aquí no !" el gerente respondió airadamente. "Tener una persona como este aquí es malo para mi negocio !!!

El viejo Juan esbozó una sonrisa con sus pocos dientes.

"Señora, se lo dije. Ahora, si van a dejarme ir ? Yo no quería venir aquí desde un principio."

La mujer se dirigió al gerente de la cafetería y sonrió...

"Señor, ¿está usted familiarizado con Hernandez y Asociados ??,
La firma bancaria que está a dos calles ?"

"Por supuesto que los conozco", respondió el administrador con impaciencia. "Ellos tienen sus reuniones semanales en una de mis salas de banquetes."

"¿Y se gana una buena cantidad de dinero con el suministro de alimentos en estas reuniones semanales?" pregunto la señora ...

"¿Y eso que le importa a usted?

Yo, señor, soy Penélope Hernandez, presidente y dueña de la compañía ". 

"Oh Perdón!! dijo el gerente ...

La mujer sonrió de nuevo... "Pensé que esto podría hacer una diferencia en su trato." Le dijo al policía, que fuertemente trataba de contener una carcajada. 

"¿Le gustaría tomar con nosotros una taza de café o tal vez una comida, oficial?" "No, gracias, señora", replicó el oficial. "Estoy en servicio".

"Entonces, quizá, una taza de café para llevar ?"

"Sí, señora. Eso estaria mejor".

El gerente de la cafetería giró sobre sus talones como recibiendo una orden. -

"Voy a traer el café para usted de inmediato señor oficial "

El oficial lo vio alejarse. Y opinó: "Ciertamente lo ha puesto en su lugar", dijo.

"Esa no fue mi intención, dijo la señora... Lo crea o no, tengo una buena razón para todo esto".

Se sentó a la mesa frente a su invitado a cenar. Ella lo miró fijamente...

"Juan ¿te acuerdas de mí?"
El viejo Juan miro su rostro, el rostro de ella, con los ojos lagañosos 

"Creo que sí - Digo, se me hace familiar".

"Mira Juan , quizás estoy un poco mas grande, pero mirame bien", dijo la Señora... "Tal vez me veo mas llenita ahora... pero cuando tú trabajabas aqui hace muchos años vine aquí una vez, y por esa misma puerta, muerta de hambre y frío."
Algunas lágrimas posaron sobre sus mejillas...

"¿Señora?" dijo el Oficial, No podía creer lo que estaba presenciando, ni siquiera pensar que la mujer podría llegar a tener hambre.

"Yo acababa de graduarme de la Universidad en mi pueblo", la mujer comentó. 

"Yo había llegado a la ciudad en busca de un trabajo, pero no pude encontrar nada. 

Con la voz quebrantada la mujer continuaba: Pero cuando me quedaban mis últimos centavos y me habían corrido de mi apartamento. Caminaba por las calles, y era en febrero y hacía frío y casi muerta de hambre. vi este lugar y entre con una poca posibilidad de que podría conseguir algo de comer. Con lágrimas en sus ojos la mujer siguió platicando ... Juan me recibió con una sonrisa. 

"Ahora me acuerdo", dijo Juan. "Yo estaba detrás del mostrador de servicio. 

Se acercó y me preguntó si podría trabajar por algo de comer". 

"Me dijiste que estabas en contra de la política de la empresa".
Continuó la mujer...

-Entonces, tú me hiciste el sándwich de carne más grande que había visto nunca... me diste una taza de café, y me fui a un rincón a disfrutar de mi comida. Tenía miedo de que te metieras en problemas. Luego, cuando miré y te vi a poner el precio de la comida en la caja registradora, supe entonces que todo iba a estar bien ".

"Así que usted comenzó su propio negocio?" El viejo Juan dijo.

" Si, encontré un trabajo esa misma tarde. Trabajé muy duro, y me fui hacia arriba con la ayuda de Mi Padre Dios. Eventualmente empecé mi propio negocio que, con la ayuda de Dios, prosperó .."

Ella abrió su bolso y sacó una tarjeta. "Cuando termines aquí, quiero que vayas a hacer una visita al señor Martínez. Él es el director de personal de mi empresa. Iré a hablar con él y estoy segura de que encontrará algo para que puedas hacer algo en la oficina ".

Ella sonrió. "Creo que incluso podría darte un adelanto, lo suficiente para que puedas comprar algo de ropa y conseguir un lugar para vivir hasta que te recuperes. Si alguna vez necesitas algo, mi puerta está siempre abierta para ti Juan."

Hubo lágrimas en los ojos del anciano. "¿Cómo voy a agradecer?, preguntó.

"No me des las gracias", respondió la mujer. "A Dios dale la gloria. Él me trajo a ti."

Fuera de la cafetería, el oficial y la mujer se detuvieron y antes de irse por su lado "Gracias por toda su ayuda, oficial. Dijo la Sra. Hernández.

Al contrario, dijo el oficial," gracias. Vi un milagro hoy, algo que nunca voy a olvidar. Y..., Y gracias por el café. "...

Desconozco su autor


lunes, 12 de diciembre de 2016

Finales y principios por Merlina Meiler

Cuando llega el final de una etapa o de una situación, solemos mirar hacia atrás con cierta nostalgia.

Muchas veces, incluso, nos aferramos a lo que está por concluir en un vano intento de que el tiempo no pase y las cosas no cambien.

Pero es una quimera esperar que todo siga igual.

Esto se produce permanentemente, más allá de nuestra voluntad. Es que nadie está exento de fin de año ni de que acaben etapas lógicas como estudios u otras quizá inesperadas o indeseadas como irse un trabajo o que se rompa una relación amorosa o de amistad.

Pero si nos entristecemos y malgastamos nuestras fuerzas tratando de posponer o de evitar lo inevitable, nos estaremos perdiendo lo mejor: si algo termina, es porque otra cosa está por empezar.

Hay que hacer lugar para lo nuevo.

Si nos mudamos, enfocar nuestra energía en la vivienda a la que acabamos de acceder será el equivalente a entrar a ella con el pie derecho.

Si una pareja ha finalizado, pensemos en los errores que no queremos volver a cometer y en la clase de persona que sí deseamos tener a nuestro lado; partamos desde esta base para que el próximo vínculo sentimental cumpla con gran parte de nuestras expectativas y nos haga verdaderamente felices.

Si está por comenzar otro año, podremos renovar nuestras ilusiones y hacer todo lo posible de nuestra parte para que sea mucho más positivo que el que pasó. Si lo meditamos detenidamente, hay aspectos que podemos modificar para que todo fluya de manera constante.

Tienes por delante un libro en blanco y podrás escribir en sus hojas la historia que desees.

La mejor actitud ante el cierre de una etapa que se avecina y, por consiguiente, un comienzo: aceptarlo, dar vuelta la hoja e iniciar el nuevo camino con fe y esperanza.


viernes, 4 de noviembre de 2016

Boicot personal por Merlina Meiler

A veces, la persona que más se interpone entre tú y lo que deseas obtener eres tú mismo.


Quizá te estés boicoteando hace algún tiempo, sin estar del todo consciente de que lo vienes haciendo.

Piensas que estás en un camino que te llevará directamente hacia lo que deseas, pero no es así.

Algo pasa en el medio.

Una situación inesperada y, probablemente, reiterativa.

La gente que encuentras no es la adecuada. O las oportunidades no surgen. O no te alcanzan los recursos a tu alcance, o…

Tal vez ya te hayas acercado a la meta en alguna ocasión (o en más de una) y, por alguna razón que no entiendes, todo se fue a pique.

Los motivos de boicot personal pueden ser muchos. Para contrarrestarlos, te propongo que te hagas unas preguntas luego de individualizar cuál es el que se ha convertido en un obstáculo.

Pensamientos de desvalorización. (Como: ¿Por qué me va a tocar algo así a mí? No es para mí porque no soy guapo/adinerado/inteligente/…)
Pregúntate:
¿Crees que lo mereces?
¿Se trata de algo que fue vedado para personas allegadas a ti?
Si lo obtienes, ¿estarías defraudando a alguien de tu familia o cercano?

Miedo a conseguir lo que quieres.
Pregúntate:
¿Qué sucedería si lo consiguieses?
¿Qué cosas cambiarían?
¿Cómo reaccionarían los demás?
¿Hay alguien a quien no le parecería bien?

Angustia por el cambio.
Pregúntate:
¿Prefieres que siga todo igual?
¿Cómo has reaccionado a otros cambios anteriormente?
¿Qué pasaría si crecieras y maduraras? ¿Qué estarías dejando atrás?

Falta de confianza en ti mism@.
Pregúntate:
¿Crees que tienes las condiciones para conseguir lo que anhelas?
¿Piensas que es mejor que no suceda y esperar/procrastinar/pensar en otra cosa?
¿Puedes llevar a buen puerto tu búsqueda?



lunes, 31 de octubre de 2016

Claves para evitar las enfermedades laborales por Merlina Meiler

Un buen ambiente de trabajo es fundamental para no sufrir física y psicológicamente.

Hacer más horas de las correspondientes, el uso excesivo de la tecnología o llevarse tareas al hogar son algunas de las causas de los trastornos físicos y mentales más comunes.

Este artículo de prevención y mejora de la calidad de vida fue publicado en Infobae.

Estar sentado por ocho horas o más frente a una computadora, en un ambiente cerrado y rodeado de presiones y situaciones estresantes puede ser, sin la correcta prevención, un estilo de vida que desencadene múltiples enfermedades. Dolores de cabeza, nervios, ansiedad, tendinitis, dolores en la espalda, el cuello, los brazos o las manos son algunas de las quejas más comunes de las personas que pasan gran parte del tiempo sentados en un escritorio.

Las personas que trabajan todo el día frente a una computadora pasan aproximadamente entre 1.800 y 2.000 horas anuales en su lugar de trabajo. Por este motivo, no es extraño que esa gran carga horaria repercuta de forma negativa en su bienestar general, físico y mental. Además, esta constante exposición a condiciones de trabajo adversas desencadena no sólo molestias momentáneas sino lesiones a largo plazo que también impactan en la eficiencia y la producción del trabajador.

Las lesiones físicas más comunes
En primer lugar, las enfermedades conocidas como “Trastornos de Trauma Acumulativo” (TTA) son las más comunes: se trata de problemas en músculos, tendones y nervios que son causados, acelerados o agravados por movimientos repetitivos del cuerpo, posturas inadecuadas, fuerzas exageradas, esfuerzos de contacto, vibración constante, entre otros. Enfermedades de este tipo son por ejemplo el Síndrome de Túnel Carpiano, la tendinitis, sinovitis, el dedo de gatillo, la vibración de la mano y el brazo, la enfermedad de De Quervain o las mialgias.

La circulación sanguínea, especialmente en las piernas, también se ve alterada ante la falta de movimiento. Por otra parte, la columna vertebral, que debería mantenerse erguida, a menudo se reclina muy hacia adelante o se encorva, poniendo tensos los músculos y haciendo presión sobre las vértebras. Además, si la computadora no está frente a la persona, sino a un costado, el cuello puede sufrir lesiones. Finalmente, la cantidad de horas que se mira fijamente la pantalla, puede derivar en patologías visuales como el ojo seco.

El doctor Carlos Manrique, director médico de Bombicino Diagnósticos, que se especializa en salud ocupacional, detalló algunas recomendaciones para tener en cuenta que pueden disminuir las posibilidades de que la salud física y mental se vea afectada por un trabajo de oficina:

Delegar tareas: Cuando hay mucho trabajo que hacer hay que saber entender que no se puede hacer todo, dijo el especialista. Tanto en la casa como en el trabajo es importante fijar prioridades y organizar las obligaciones en torno a lo que es imprescindible y lo que se puede esperar.

Pausas activas: Cada dos horas es útil detener el trabajo diez minutos para relajarse tanto física como psíquicamente, realizar ejercicios de estiramiento, caminar y pensar en otra cosa.

Desconectarse: Estar en constante contacto con la tecnología puede ser muy nocivo, por eso el doctor Manrique señala que es de suma importancia al momento de llegar al hogar evitar utilizar la computadora o el celular para no forzar la vista o seguir recibiendo cargas de estrés, por ejemplo, mails de trabajo.

Irse a horario: Trabajar más tiempo del que corresponde es sobreexigirse. “Si tienes un horario, es porque se considera que ese horario es suficiente para realizar tus tareas”, señaló Manrique.

No llevar trabajo al hogar: El tiempo en que no se está en el trabajo es para la familia, los amigos y, prioritariamente, uno mismo. Identificar la propia casa como otro espacio laboral puede ser muy estresante.

Prestar atención a la salud: “Olvídate de estas tres palabras: ‘No tengo tiempo'”, dijo el especialista. Es fundamental concurrir periódicamente al médico y dedicar tiempo al ejercicio.

Comer sano: En un día de mucho trabajo no es buena idea saltearse comida en el afán de ganar tiempo porque una alimentación sana y equilibrada es la fuente de energía necesaria para cumplir todas esas tareas. Además evitará el sobrepeso y protegerá de otras enfermedades.

Dormir bien: Si bien es cierto que las horas de sueño ideales se van ajustando con la edad, en general se recomienda dormir ocho horas. Una noche de mal sueño puede ser la principal causa de una jornada de pobre desempeño laboral.


miércoles, 19 de octubre de 2016

Ouroboros

El ouroboros es el dragón o serpiente que queda encerrada sobre sí misma al morderse o «comerse» su propia cola, es el símbolo que representa la unión del principio ctónico de la serpiente, y el principio circular del mundo celeste. Esto lo confirma el hecho de que en algunas imágenes es mitad negro y mitad blanco, significando la oposición de diversas nociones como el cielo y la tierra, el bien y el mal, el día y la noche, el yin y el yang, y de todos los valores que portan tales opuestos. En un manuscrito de alquimia, el ouroboros posee la mitad negra —símbolo de la tierra—, en comunión con la otra mitad blanca moteada de puntos que representan las estrellas —el cielo—, aunado a la metáfora celeste del dragón. En griego se denomina Ouroboros, y en algunas de sus representaciones lleva por complemento la inscripción que dice: Hen to pan (el Uno es el Todo).

Sabemos que la serpiente al cambiar de piel se rejuvenece constantemente, es el símbolo más significativo y complejo de todos los símbolos animales, y tal vez el más antiguo: combina lo masculino y lo femenino, es la fuerza primitiva de la vida, emblema de la divinidad creadora misma. El dragón es la personificación reptiliana del poder primordial, sinónimo frecuente de la serpiente en el mito y la leyenda, por ejemplo en Grecia y China se les llamaba drakonates a las serpientes grandes. Los dragones aparecen en múltiples narraciones como guardianes vinculados al inframundo y al conocimiento de los oráculos. El ouroboros representa el «círculo» en su materialización en la figura del animal del eterno retorno , pues sugiere que al fin le corresponde un nuevo comienzo en constante repetición, que el final de un camino o de un proceso significa un nuevo principio; de la imagen del círculo del animal que se cierra, resulta una expresiva metáfora de una repetición cíclica que significa la circulación de los tiempos, el fin de los mundos y nuevas creaciones, del morir y del renacer, en síntesis: la eternidad, ya simbolizada de antemano por el simple círculo.

El mito del ouroboros, que encierra las ideas de movimiento, continuidad, autofecundación, el tiempo y la continuidad de la vida, apareció por primera vez en Egipto tanto en los sarcófagos del Imperio Nuevo como en el Libro de los Muertos, indicando el curso cósmico en un tiempo infinito; como símbolo de la eternidad fue adoptado también por la alquimia y la francmasonería, pero también se encuentra en el arte sepulcral cristiano, en el arte del Benín, en un sello de la Theosophical Society, el Codex Marcianus, y en el Book of Lambspring, entre otros.

En el simbolismo alquímico, el ouroboros es el símbolo gráfico de un proceso cerrado en sí mismo que transcurre repetidamente y que al calentar, evaporar, enfriar y condensar un líquido, debe servir para el refinamiento de sustancias: veneno, víbora, disolvente universal, son símbolos de lo indiferenciado, del “principio invariante” o común que pasa entre las cosas y las liga, es la disolución de los cuerpos, la serpiente universal que, según los gnósticos camina a través de todas las cosas. A menudo la serpiente que se cierra formando un círculo, ha sido sustituida por dos seres que unen la boca y el extremo de la cola, reproduciendo el de arriba como signo de volatilidad, como un dragón alado (amphisba).



jueves, 13 de octubre de 2016

Matrimonio, ¿sí o no? por Merlina Meiler

El sábado pasado estuve en una cena entre amigos.

El mayor revuelo lo armé yo cuando, tímidamente y como suelo hacer, di mi opinión sobre un tema “candente” (¡uso las comillas porque nunca imaginé que se armaría semejante conmoción!).

Dije que estoy totalmente a favor de casarse legalmente.

Salvo la mirada tímida y cómplice de una excompañera de escuela (quien después de más de una década, desearía formalizar la relación que tiene con el papá de su hija), todos comenzaron a cuestionarme. Es como que de repente, entre los adultos, “casarse” se ha convertido en una mala palabra. O por lo menos, impronunciable.

De hecho, expresaron su desacuerdo con distintos comentarios:

. Que para qué ir a firmar un documento.

. Que sin hijos en común no tiene ningún sentido.

. Que ni siquiera los jóvenes hoy en día lo toman como una posibilidad.

. Que cuando uno es más grande, ya el mero hecho de convivir implica compromiso.

. Que si uno ya se casó alguna vez, para qué volver a hacerlo.

De nada sirvieron los motivos de gran peso que esgrimí (al menos para mí, lo que pienso sobre este tema justifica completamente mi punto de vista).

Es que aún soy una romántica incurable y siento que existe el amor genuino, incondicional y “para siempre” de pareja. Por supuesto que un papel firmado no garantizará esto, pero le dará un marco familiar adorable.

No veo por qué prejuzgar que si un matrimonio anterior no funcionó, hay que cerrar la puerta a cualquier posibilidad similar futura. ¡Qué mejor que cerrar heridas y dejarse fluir! En palabras más simples: que yo sea divorciada no incide en que me gustaría volver a casarme. ¿Y por qué incidiría? No veo razón alguna para renunciar a mis sueños por algo que no resultó como yo quería en su momento.

Y la esperanza (dicen) es lo último que se pierde.



viernes, 30 de septiembre de 2016

Siete maneras de sabotear una relación de pareja sin saberlo por Merlina Meiler

En muchos casos, los vínculos de pareja pueden llegar a romperse debido a pequeñas situaciones de la vida cotidiana.

Aunque tengan personalidades similares o sean polos completamente opuestos, existen algunas cuestiones importantes en una relación de pareja que van a determinar su duración y, sobre todo, la calidad del vínculo. Aunque parezca absurdo, son las pequeñas acciones del día a día lo que pueden desgastar la conexión entre dos personas que apostaron a compartir la vida con el otro.

Este es parte de un artículo publicado en Infobae.

Hay siete situaciones cotidianas en las relaciones que pueden desgastar un vínculo de años en muy poco tiempo:

1. Esperar demasiado de la pareja

No hay nada malo en establecer altas expectativas en potenciales parejas, pero “será sin duda un fracaso si uno cree que la responsabilidad de la felicidad de la vida propia se deposita en el prójimo”, indicó Kristin Davin, una psicóloga neoyorquina especialista en relaciones. “Veo una gran cantidad de personas en las relaciones que dependen excesivamente de su cónyuge para todo”, dijo.

“Buscar a la pareja para descargar todos los problemas emocionales genera una carga en la otra persona”. La experta recomienda que, ante ese escenario, lo mejor es intentar evitar apoyarse tanto en la otra persona. “En un principio puede ser terrible”, advirtió Davin, “pero hacerlo es la mejor manera de evitar una relación codependiente”.

2. Envidiar el éxito del otro

“Una persona con quien se tiene una relación amorosa debería ser un socio en la vida, no un rival. Si uno envidia o cela secretamente que a la pareja le dieron un aumento de sueldo, ascendió o ganó un concurso, la relación no va a dar buenos frutos en el futuro”, le explicó a The Huffington Post Laurel Steinberg, una terapeuta de relaciones y profesora de psicología en la Universidad de Columbia en Nueva York.

“Ser capaz de celebrar el éxito de la pareja es muy importante en una relación sana, incluso si el éxito ajeno opaca el propio”, señaló. “Tener una pareja que está celosa de nuestros logros es doloroso, alienante y agota el amor en una relación”.

3. Guardar secretos

Si uno quiere que una relación dure en el tiempo, es esencial la construcción de una base de confianza desde el principio. “Cuando una persona esconde cosas al otro, no importa cuán pequeñas sean, se crea una sospecha y por ende una distancia en la relación”, subrayó Danielle Adinolfi, terapeuta matrimonial y familiar del Philadelphia MFT.

“Para construir una relación hay que hacer puentes, no destruirlos”, dijo. “Contarse cosas difíciles de revelar el uno al otro es una manera de ser vulnerable con la pareja y es esa vulnerabilidad la que llevará a un acercamiento”.

4. No hablar sobre los impulsos sexuales desiguales

No es raro que las parejas que ya llevan tiempo juntas tengan discrepancias de deseo, ya que los impulsos sexuales de las parejas se alteran a través de los años. Poder atravesar esos momentos sexuales frustrantes requiere de una intensa comunicación. “Si tus impulsos sexuales ya se diferencia de los de tu pareja y no estás dispuesto a hablar de ello, debería preocuparte”, advierte Lynn Zakeri, psicóloga de parejas y trabajadora social.

“Tienes que ser honesto por adelantado”, dijo Zakeri. “Cuando una de las partes tiene más ganas que el otro, no solo puede conducir a insatisfacción sexual, sino también a la culpa, la inseguridad y el rechazo de la pareja que deseaba más. Hablar de ello puede ayudar a satisfacer ambas partes”.

5. Fijarse más en los defectos que en los atributos de su pareja

“Las cualidades que te molestan ahora de tu pareja sólo van a empeorar con el tiempo, en lugar de estar cada vez más molesto por sus malos hábitos, trata de concentrarte en lo que te gusta”, opinó Christine Wilke, terapeuta de parejas y familias.

“Es importante practicar el gusto por las cosas buenas y no mantenerlo en secreto”, dijo. Por eso explicó que es importante decirle a menudo lo que se ama y aprecia de la persona que se tiene al lado. “Si no amplificas lo positivo”, dijo Wilke, “tus pensamientos negativos comenzarán a crecer y se convertirán en una gran nube de pensamientos negros que en un punto serán todo lo que ves”.

6. Las discusiones son imaginarias

Puede sonar contradictorio pero tener discusiones y estar en desacuerdo es mucho menos insalubre que tener discusiones imaginarias según indicó Melissa Fritchle, terapeuta familiar y de pareja de la Universidad John F. Kennedy.

“Una vez que comienzas asumiendo que tu pareja responderá negativamente, imaginas un escenario terrible en tu mente y a tu pareja como el villano”, explicó. “Se crea un resentimiento falso a través de la historia que inventaste”. Por otro lado, si se le da la oportunidad real de responder, podría ser más razonable y justo de lo que uno creyó que sería. “En cualquier caso, al menos te estás comunicando y tienes la opción de llegar a un acuerdo”, agregó.

7. Dar por sentada la estabilidad de la relación

“Eres muy afortunado si encuentras a alguien que se preocupa por ti tanto como tú te preocupas por ellos. No desvirtúes esta clase de felicidad ni la des por sentada”, recomendó Zakeri.

“A veces, las personas están tan atrapadas en la rutina diaria que se olvidan de poner esfuerzo y trabajar en sus relaciones”, señaló. “Tómate un tiempo para escuchar y dar prioridad al otro y sus necesidades. Eso es lo que mantendrá una relación fuerte”.



jueves, 29 de septiembre de 2016

Invasiones Artículo por Merlina Meiler

Es habitual que los demás traten de invadirnos.

A veces solapadamente y otras de una forma decididamente evidente.

Atentan contra nuestra integridad.

Intentan doblegarnos y dejar en claro que son ellos los que tienen poder.

Van en contra de nuestra voluntad sin importarles siquiera lo que pensamos o queremos.

Tratan de avanzar cada vez más; si los dejamos, esto irá minando nuestra confianza y tornando inseguros, dubitativos y supeditados a decisiones ajenas.

Puede ser que actúen mediante palabras ofensivas, sugerencias opuestas a lo que anhelamos, comentarios descalificativos, amenazas.

Quizá cuestionen todo lo que hacemos para dejar un manto de dudas y de sospechas con respecto a nuestra capacidad o a nuestras intenciones.

Otras veces, utilizan técnicas para tratar de manipularnos y de forzarnos a hacer lo que ellos quieren, en detrimento de nuestra felicidad.

En las peores situaciones, utilizan fuerza física o coacción directa.

Demuestran un desprecio y un maltrato hacia nosotros cuya intención es hacer eco en algún punto débil de nuestro interior (llámese baja autoestima, dependencia afectiva, sensación de soledad, inseguridad o algo similar) para irrumpir, desarticularnos y así reinar.

En muchos casos ni siquiera lo hacen con un objetivo ulterior: ese es su modus operandi y luego de caer, de sentirnos pequeños y de ceder, irán en busca de otra víctima.

No permitas que nadie invada tu integridad, tu mente, tu cuerpo, tu razón, tu deseo, tu decisión.

Tienes derecho a señalar los límites que consideres adecuados para ti y hacerlos respetar, aunque sean diferentes o difíciles de entender para quienes te rodean.

Cuanto más repelas las embestidas externas, mejor te sentirás y más fuerza y determinación tendrás, ya que tu energía dejará de escurrirse y se concentrará en todas las áreas que la necesites.

Los de afuera llegan hasta donde tú les permites.



miércoles, 14 de septiembre de 2016

Oportunidades múltiples por Merlina Meiler

Hay un dicho anónimo que expresa: En la vida hay tres cosas que no vuelven atrás: la flecha lanzada, la palabra pronunciada y la oportunidad perdida.

En los últimos años me ha sucedido cada vez más esto de descreer de las frases populares. Porque uno las repite y, sin quererlo, se va convenciendo de algo que no es necesariamente cierto y si lo es, probablemente no sea una verdad absoluta.

En este caso, quienes realmente piensan que este dicho es una realidad, tal vez sin darse cuenta o sin proponérselo están cerrándose a distintas opciones interesantes que se les pueden presentar.

Hay veces que lo que deseamos no es lo mejor para nosotros.

O ha pasado nuestro tiempo para alcanzar algo.

Tal vez tengamos talento para algo muy diferente y que se presentará en nuestro camino sin todo el esfuerzo y el desgaste que dedicamos a aquello que no resultó.

Todo esto significa, simplemente, que hay otro universo de cosas buenas y placenteras a nuestro alcance.

Las oportunidades son muchas, en todos los ámbitos. Algunas las vemos, otras las vislumbramos y unas cuantas, ni siquiera aún las imaginamos.

Cerrarse a ellas y quedarse pensando y lamentándose sobre la leche derramada es solo una pérdida de tiempo y de energía. Cuanto antes dejemos atrás esa conducta, más rápido podremos ver todo el panorama que se desplegará ante nuestros ojos.

Como siempre, la decisión es nuestra: podemos mirar hacia atrás y quedarnos e inmóviles, o sentir cierta pena por lo sucedido, girar la cabeza hacia adelante con seguridad y confianza y esperar de cara al futuro todas las oportunidades múltiples que, una vez que estemos abiertos para recibirlas, llegarán.



miércoles, 31 de agosto de 2016

Impotencia por Merlina Meiler

Y sí, hay momentos en los que me siento con las manos atadas, sin posibilidades de actuar.

Porque mis pasos futuros dependen de una decisión ajena que está tardando en llegar.

O ya ha sucedido algo contrario a mi voluntad y me veo obligada a aceptar una situación que ha venido minando mis fuerzas y mi esperanza.

Mi primera percepción es que ninguna acción mía tendrá un sentido en este momento.

Pero esto es una falacia.

Siempre hay algo que se puede hacer.

Quedarme con los brazos cruzados culpando a los demás o al destino es una opción, pero no permitir que la impotencia me paralice es otra.

Soy yo quien resuelve si voy a permanecer inmóvil hasta que las cosas se aclaren o mágicamente aparezca una solución esquiva, o si voy a hacer buen uso mis múltiples capacidades, aprender de lo sucedido y virar el rumbo hacia algún sitio en el que pueda sentirme medianamente cómoda.

Algunas ideas para ponerse en movimiento en caso de sentir impotencia:

1. Aceptar lo que sucedió: cuando uno está a merced de lo que establezcan los demás, cuanto antes se lo acepte, más rápido podrá comenzar a recuperarse.

2. Dar un cierre al asunto: esto sirve tanto para este momento como a futuro. Si uno siente que ha quedado algo pendiente, volverá a este tema una y otra vez, lo que implicará una pérdida de tiempo importante y también quedarse atascado, sin posibilidad de avanzar.

3. Dar vuelta la hoja: luego de cerrar el tema y de dejarlo atrás, empezar algo nuevo es siempre una excelente opción. Ayuda a despegarse definitivamente de lo que sucedió y a enfocar la fuerza interna en lo bueno por venir. Tener en cuenta que hay ciertas conductas que no se deben repetir es un síntoma de inteligencia.

4. Planificar a futuro: ocuparse de asuntos que quedaron relegados por lo sucedido o ponerse metas que se puedan cumplir, con plazos realistas, son dos excelentes maneras de centrar las energías en una dirección positiva.

lunes, 22 de agosto de 2016

Pensamientos de abundancia por Merlina Meiler

Aquello en lo que enfocas tu atención crece y se expande.

Esto es así aunque no creas plenamente en este concepto.

Ya sé, has escuchado muchas veces eso de que “los pensamientos condicionan tus acciones”, “hay que tener ideas positivas y desterrar las negativas” y conceptos similares, pero no les das mucho crédito. Al fin y al cabo, ¡son solo pensamientos!

No importa. Porque esto funciona aunque desconfíes de que esto puede ser útil para ti.

Cuando decides cambiar un pensamiento, no solo se modifica la percepción de lo que te rodea, sino también lo que proyectas y hacia dónde enfocas tu energía para trazar un camino y obtener resultados.

Entonces, tengo una propuesta para hacerte que puede aumentar la abundancia que hay en tu vida. Por abundancia me refiero a lo que quieras: más amor, dinero, claridad mental, oportunidades… lo que escojas estará muy bien para ti.

Solo te pido algunos segundos de tu tiempo sin ocupaciones, ese que tienes cuando viajas a tu trabajo, cuando esperas, cocinas, caminas… ya sabes.

En esos ratitos en los que tu mente no hace nada que consideres que necesita una gran concentración, piensa si has tenido algún pensamiento limitante en las últimas horas. Alguna frase que te haya venido a la mente descalificándote, maltratándote, cercenando tus ilusiones o proyectos, aunque parezca inofensiva, la uses a menudo o la hayas escuchado desde que tengas uso de la razón.

Pueden ser del tenor de: “qué inútil”, “nunca nada me sale bien”, “no soy bueno/a para…”, “no hay suficiente”, “nunca conseguiré un ascenso o un mejor trabajo” o cualquier uso de palabras de menosprecio hacia tu persona, incluyendo “malas palabras/groserías”.

Ya sé, me dirás “quién no las usa de tanto en tanto” y yo te responderé: de ahora en adelante, TÚ.

Porque si te dices cosas hirientes, estás cerrándote ante la abundancia que puede venir a tu vida. Y como mereces muchas cosas buenas, es preciso que las puertas estén abiertas de par en par para atraerlas y para recibirlas.

Independientemente del grado en que supongas que esto tal vez traiga aparejados beneficios, todos los días durante una semana, dedica unos segundos a desechar los pensamientos limitantes. Cuando te des cuenta de que utilizaste uno, visualízalo, escúchalo. Después, píntalo de blanco o hazlo desaparecer y sobre él plasma lo opuesto. Por ejemplo, si notas un “nunca podré cambiar mi auto”, desintegra estas palabras y fija la frase: “estoy más cerca de cambiar mi auto”. Palabras como: desde ahora, en adelante, pero, son útiles para descartar lo que ya no te sirve y empezar a construir un futuro distinto.


lunes, 18 de julio de 2016

Los motivos no siempre son lo que parecen por Merlina Meiler

Hace poco me sucedió algo que no anduvo por los caminos que yo suponía.

Empecé a tener distintos síntomas físicos, como insomnio (muy infrecuente en mí), mal humor, mala digestión, resfrío…

Como suelo hacer en estos casos, comencé a indagar qué es lo que me estaba produciendo todos estos malestares – claramente, un hecho los estaba desencadenando.

Primero, mis relaciones cercanas pasaron por una lupa.

¡Fue el primer paso más lógico! Es que por lo general, cuando estamos tristes o inconformes por alguna situación relacionada con los sentimientos, nos sentimos mal físicamente.

¿Había discutido con alguien? No lo tenía presente.

¿Alguna persona me había defraudado, herido, molestado, jugado una mala pasada? No, en absoluto.

Estuve un par de días dándole vueltas al asunto, hasta que opté descartar el plano emocional y pasar a otros, para lo cual escudriñé mis actividades habituales una por una, pero nada estaba fuera de lo normal.

Entonces, traté de dilucidar si había algún sentimiento subyacente que provocara esas manifestaciones físicas. Y fui haciéndome preguntas, para ver qué podía descubrir.

Al llegar a: ¿algo me angustia? Una luz roja se encendió.

¡Y afloró más angustia! Di en la tecla, pero, ¿qué es lo que la estaba provocando? Y me vino a la mente algo totalmente impensado.

Unos días atrás, un cliente me había pedido una tarea un poco diferente a las habituales (capacitación en empresas). Implicaba quedarme toda una noche despierta trabajando para cumplir con la fecha límite requerida.

Cuando me propusieron esto, acepté de inmediato. Me parecía lógico encargarme de este tema también, porque estaba relacionado con el servicio que habitualmente les brindo.

De hecho, me pareció un reto interesante.

Pero con el correr de los días, mis síntomas me fueron advirtiendo que ese no era un trabajo para mí. Yo funciono muy bien por la mañana, aunque tenga que levantarme al alba, mas a la noche me resulta difícil concentrarme (y mantenerme despierta, incluso en fiestas).

¿Cómo iba a hacer para tener la atención y la claridad mental suficiente para llevar a cabo esa tarea apropiadamente?

Mi cuerpo me estaba señalando lo que yo no había notado: hay momentos en los que hay que ser realistas y asumir hasta dónde podemos rendir y poner un límite, incluso en el trabajo. Tanto cuando uno es empleado como cuando trabajamos de forma independiente, muchas veces se dificulta saber a qué acceder y a qué no, así como también cuándo y cómo delegar. Surgen miedos, incógnitas, inseguridades…

En resumidas cuentas, mi alivio fue instantáneo al darme cuenta de lo que me estaba haciendo mal. Hallé a una persona para que me sustituyera (por supuesto, muy confiable y responsable) que afortunadamente me hizo quedar bien. Darme cuenta de que no puedo todo y que hay cosas que pueden salir muy bien aun sin mi presencia es, en resumidas cuentas, un peso menos – ¡y una satisfacción!

miércoles, 6 de julio de 2016

Criticando las decisiones ajenas por Merlina Meiler

Estoy un poco cansada de quienes permanentemente critican lo que hacemos, y aun peor, hablan a espaldas de la gente, expresando que lo que los demás han decidido para sus vidas es decididamente incorrecto.

Parecería que -por algún motivo imposible de dilucidar- ellos supieran qué es lo mejor para cada uno de nosotros, y su capacidad de entablar empatía y de relacionarse con los deseos o con las necesidades ajenas fuera casi nulo.

Quienes no osamos pensar como esos seres o tener las cosas “tan claras” como ellos pregonan estamos del otro lado y deberíamos escucharlos un poco más para lograr acceder a la clave de nuestra felicidad.

A estas personas que alardean con aire de superioridad como si tuvieran todo resuelto, con todo respeto, quisiera preguntarles:

¿Qué les molesta si tomamos nuestros propios caminos y nuestras propias resoluciones?

¿Realmente creen que solo ellos saben qué es lo mejor para nuestra existencia?

¿No tienen en cuenta que cada uno necesita sus propias experiencias y que es útil que cometamos nuestros propios errores y equivocaciones, para aprender? Se trate de buenas intenciones o de simples ganas de inmiscuirse en lo que no les interesa, sería interesante que se den cuenta de que hay límites personales que no es oportuno ni bienvenido intentar traspasar.

¿Saben que lo que le hace feliz a cada ser humano es único y especial, y no hay fórmulas prestablecidas ni que funcionen en todos los casos? Tal vez lo que para ellos es fundamental y absolutamente necesario, para nosotros pase completamente desapercibido o sea irrelevante.

¿No tienen algo mejor que hacer con su tiempo que centrarse en la vida y en las decisiones de los demás, como por ejemplo, enfocarse en la suya? ¿O es demasiado difícil o doloroso hacerlo?

¿Quién ha dicho que, por ejemplo, no se puede ser feliz o lograr plenitud por tener una pareja despareja o no tradicional, un trabajo muy exigente o un lugar pequeño para vivir, o por carecer de estudios convencionales o dormir a horarios dispares? Tal vez los demás cuentan con una capacidad de amar o de disfrutar diferente – ¡y completamente válida para cada uno!


Malas reacciones por Merlina Meiler

Muchas malas reacciones están basadas en algo totalmente distinto a lo que las produce.

Vemos a alguien irascible (jefe, pareja, hijo, amigo), que estalla sin motivo aparente. Contesta mal por el solo hecho de hablarle y consideramos que su conducta es desmedida en relación con lo que hemos dicho o hecho.

Yo veo dos posibles motivos para estas actitudes:

1 – Si este comportamiento es habitual, entonces la persona es maleducada, agresiva y poco respetuosa. Su modus operandi es maltratar verbalmente al resto y así obtener lo que quiere (si este es el caso, la mejor opción es abstenerse de su presencia lo máximo posible o poner la mayor distancia que se pueda).

2 – Si alguien de vez en cuando tiene exabruptos que parecen exagerados en función de lo que los ha provocado –y aquí sí que estaríamos enmarcados prácticamente todos, en algún momento o circunstancia–, se trata de personas que solo algunas veces tienen conductas que parecen distar o incluso no tener que ver con lo que las ha provocado.

Quién no ha contestado de manera indebida o desmesurada a alguien y después se ha quedado pensando en por qué ha dicho palabras o tenido actitudes que no tenían correlato con el asunto en sí mismo.

En estos casos, considero que, efectivamente, la reacción no fue generada por lo que sucedió, sino por otro hecho aún pendiente y que nos afecta.

Puede suceder que haya alguna circunstancia actual que nos preocupe o nos afecte en cierto grado y, al no encararla de la manera debida, busca su forma de exteriorizarse por otro lado. Nuestra capacidad de actuar en función del estímulo producido está afectada y reaccionamos mal ante cualquier contratiempo o pensamiento diferente a los nuestros, que no nos gusta o que no esperamos. Es el típico caso de estar muy pendientes de algo o de estar molestos/enojados con otra persona sin poder decírselo, y nos desquitamos con el primer ser que aparece, de un modo impensado.

Este tipo de reacciones también puede estar motivada por algún problemasin resolver del pasado que volvió a presentarse o fue recreado en el presente por lo sucedido: por ejemplo, algo te hizo acordar (consciente o inconscientemente) una situación dolorosa o incómoda, y la única manera que tienes de lidiar con ello es encerrarte en ti mismo mediante el malhumor y una barrera verbal poco amigable para los demás.

La próxima vez que tengas (o alguien de tu entorno presente) una mala reacción, presta atención a las razones subyacentes para ponerle el punto final al tema con un resultado bueno y positivo.





lunes, 20 de junio de 2016

Diez sugerencias para aumentar la autoestima por Merlina Meiler

Es posible tener una autoestima más sana en cualquier momento que lo decidas.

Este artículo es parte de una nota escrita por Alberto Rubín Martín y publicada en lifeder.com

La autoestima es un sentido de satisfacción que viene de reconocer y apreciar nuestro propio valor, amándonos a nosotros mismos y creciendo. No es un término que incluya la comparación ni la competición. Con una autoestima alta aprendemos a reconocer y experimentar nuestro propio valor.

La baja autoestima es un concepto negativo de sí mismo. Responde a la pregunta ¿Cómo me siento conmigo mismo? La clave para mejorar la autoestima es cambiar el modo en que interpretas tu vida: analizar las interpretaciones negativas que haces de los hechos y crear nuevos pensamientos y objetivos que fomenten el crecimiento de tu autoestima.

Diez hábitos para tener una autoestima sana

1 Destruye tu voz crítica

La principal responsable de una autoestima baja es la voz interior con la que nos decimos a nosotros mismos cosas negativas.

Sí, todo el mundo tiene una voz crítica negativa, aunque unas personas son más conscientes que otras. Se trata de la voz con la que te dices pensamientos destructivos a ti mismo, como:

– Nunca lo harás bien.
– Eres peor que él/ella.
– No le gusto a esa persona.

Lo importante aquí es no aceptar esos pensamientos y reemplazarlos por otros más positivos y que te ayuden a sentirte mejor.

Para ello, trata de atender a tus pensamientos y si observas alguno negativo, cuestiónatelo.

También puedes crear una palabra con la que pares el pensamiento destructivo cuando lo detectes: ¡PARA!

En resumen, se trata de ser consciente de tu voz crítica y no dejarse influenciar por ella, reemplazando esos pensamientos por otros más constructivos.

2 No busques aprobación de los demás

Buscar la aprobación de los demás es algo que, si no somos conscientes, hacemos constantemente. Ejemplos:

– Ponernos ropa pensando en si gustará a los demás.
– Tomar decisiones importantes basadas en opiniones de los demás.
– No decir nuestras opiniones porque pensamos que no agradaran a los demás.

Entonces, cuando vayas a hacer cualquier cosa o a tomar una decisión, pregúntate si estás pensando en qué pensarán los demás, si estas actuando para que ellos se sientan satisfechos con tu comportamiento.

3 Autoafirmaciones

Ya lo decía Muhammad Ali:

“Es la repetición de afirmaciones lo que guía a la creencia. Y una vez que esa creencia se convierte en una convicción profunda, las cosas comienzan a suceder”.

Las afirmaciones ayudarán a desarrollar tu autoestima y simplemente tendrás que repetirlas unas veces durante el día. ¿Ejemplos de autoafirmaciones?

– Me gusto a mí mismo y me acepto totalmente.
– No busco la aprobación de los demás.
– Soy una persona de valor y tengo derecho a ser feliz.
– Experimento sentimientos positivos constantemente.

Para que no se te olvide este hábito, puedes apuntar las frases que más te sirven en una tarjeta y leerlas por la mañana y al acostarte.

4 Haz deporte y cuídate físicamente

Es un hecho que nuestra apariencia física influye en nuestra autoestima. Con una buena forma, te verás mejor y subirá tu autoestima.

Si no estás acostumbrado a hacer ejercicio o ir al gimnasio, comienza poco a poco con 10-15 minutos diarios y ve aumentando el tiempo poco a poco. Verás que se convertirá en un hábito positivo con el que disfrutarás; recuerda que con el deporte liberas endorfinas (hormonas del bienestar).

5 Socializa

El apoyo social es uno de los amortiguadores más importantes del estrés. Las personas que te rodean sirven como apoyo emocional, para darte ayuda, para divertirte y de la que aprender. Eso si son gente con criterio y positiva. La gente negativa, probablemente disminuirá tu autoestima.

6 Haz una lista de tus logros

Esta acción es una de las que mejor funciona. A veces pensamos que no podemos lograr algo o que no tenemos la capacidad para ello. Por ejemplo:

– No podemos aprobar un examen.
– No podemos adelgazar.

Con una lista que te haga recordar tus logros anteriores, recordarás que tienes la capacidad para lograr lo que te propones. No tienen por qué ser grandes logros como ganar un campeonato. Un ejemplo sería:

– He aprobado la carrera/formación profesional/preparatoria.
– He aprendido a jugar al tenis.
– He aprendido a leer inglés.
– Fui seleccionado para trabajar en mi actual puesto.

Pon tu lista en un lugar visible y léela a menudo. Eso hará que te hagas representaciones positivas y entres en un estado que aumente tu autoestima.

7 Haz una lista de tus cualidades positivas

Sé generoso y sincero contigo mismo haciendo una lista de tus cualidades positivas más destacables. Si no sabes por dónde empezar, pregunta a un amigo de confianza. Tienen que ser al menos 10 cualidades. Es normal si sientes que te cuesta hacer la lista porque la mayoría de las personas se enfoca en sus rasgos negativos y olvidan los positivos. Ejemplo:

– Soy trabajador.
– Sé escuchar.
– Soy educado.
– Tengo una buena relación con mi familia.
– Estoy en forma.
– Soy empático.
– Soy amable.
– Soy abierto de mente.
– Soy responsable.
– Soy activo.

8 Para de ser perfeccionista

El perfeccionismo es uno de los rasgos más destructivos porque con el queremos ser algo inalcanzable y aunque mejoramos constantemente, nunca estamos contentos.

Además, al querer hacer todo perfecto te paralizarás al ver errores, lo dejarás todo para más tarde y no obtendrás ninguna clase de resultados. Todo ello conllevará a un descenso de tu autoestima.

¿Cómo dejar de ser perfeccionista?

Ponte límites para finalizar las cosas: debido a que a veces tratamos de hacer todo perfecto, al final se pospone y nunca termina. Si te pones una fecha límite, te verás obligado a avanzar y a terminar las cosas.

Cambia tus estándares: el perfeccionismo viene de la forma de pensar de “tiene que estar todo perfecto sin ningún fallo”. Sin embargo también puedes pensar de otra forma que también te llevará a obtener buenos resultados como “Voy a esforzarme en ello y lo haré lo mejor posible. Si cometo un error es normal y siempre puedo aprender de ello”.

9 Cuida tu lenguaje no verbal

Aquí me refiero tanto a tus expresiones faciales como a tus posturas corporales. Sonreír y reír hará que te sientas más feliz y mostrar posturas de expansión (con los brazos abiertos y no encogidos) harás que te sientas con la autoestima más alta.

10 Acéptate

Aceptarte tal y como eres es necesario para tener una autoestima sana y ser feliz.

Esto no quiere decir que no puedas cambiar, ser ambicioso y mejorar tu vida. Significa aceptar tus defectos, físico, capacidades o aptitudes, y a partir de ahí trabajar para mejorar.

Ante cualquier tipo de situación en la que te sientas mal contigo mismo, sigue este proceso:

Hazte consciente de la situación: es necesario que cuando te sientas mal te hagas consciente de ello.
Acéptalo: acepta el hecho de sentirte mal, es algo normal y no te tienes porqué castigar por ello.
Actúa: ¿qué puedes hacer por sentirte mejor?

“Si no te gusta algo, cámbialo. Si no puedes cambiarlo, cambia tu actitud”. Maya Angelou.

“Una vez que aceptamos nuestros límites, los atravesamos”. Albert Einstein.

martes, 17 de mayo de 2016

Violencia temprana por Merlina Meiler

El otro día estuve mirando en la televisión un noticiero en el que una mujer (llamémosla Julia) contaba que a su ex marido, con quien convivió durante más de una década, después de un juicio lo enviaron a prisión por violencia doméstica (además de pegarle, llegó a intentar quemarla viva).

Me quedé escuchando su relato, lleno de incontables horrores que padeció durante tantos años, y mi sorpresa mayor llegó cuando, ante la pregunta del reportero: “¿Cuándo comenzaron los malos tratos?”, Julia respondió: “A los dos meses de conocerlo”.

Ahí me puse a pensar en qué hace que una mujer se quede al lado de un hombre que la maltrata desde que comienza a tratarlo, incluso antes de que se pueda hablar de una “relación”. Ya que cualquiera diría que a los pocos días o semanas de conocer a alguien, en caso de que traten de hacernos un daño (ya sea psicológico o físico) la persona huiría de inmediato y que lo realmente difícil es desarmar una pareja de mucho tiempo, con hijos en común.

Pero aun así, hay seres (principalmente, mujeres) que “apuestan” a un futuro en común apenas se topan con alguien que quiere estar con ellas, sin filtros, priorizando sus propias idealizaciones de lo lindo que es estar de a dos y tener a quien te espere al volver del trabajo o te ayude, en lugar de abrir bien los ojos y darse cuenta de que, si el otro desvaloriza o agrede (con la palabra o físicamente), no es el príncipe azul sino un atisbo de monstruo.

MOTIVOS

Algunos motivos que me vienen a la mente de por qué una persona se quedaría con quien la maltrata desde el comienzo:

– al haber habido violencia y temor en su hogar de origen, le parece bastante normal vivir en un clima semejante;

– su desesperación por encontrar pareja y por llenar vacíos es tan grande que acepta, literalmente, cualquier cosa;

– su autoestima es muy baja y el victimario encuentra allí el caldo de cultivo indicado para tender sus redes, manipular y someter;

– está acostumbrada a minimizar lo que sucede o a ocultar la realidad y aplica el mismo patrón aquí;

– siente cierto grado de estigmatización por estar sola o cree que lo mejor para sus hijos es tener una figura masculina en el hogar (sin tener en cuenta que eso aprenderán para su futuro y además, que el violento también será agresivo –en mayor o en menor grado– con sus niños);

– piensa que un día mágicamente se levantará y el otro se habrá convertido en el ser ideal, o que con el tiempo, su amor y su paciencia, ella logrará que él cambie (esto tiene cierto grado de verdad: los violentos con el tiempo suelen volverse más violentos aún).

Si te sientes identificada con alguna de las descripciones anteriores y estás sola, estás a tiempo de no caer en las garras de una persona que intenta hacerte mal. Sí, aunque te cueste creerlo, hay quienes deambulan por la Tierra buscando a quién agredir, insultar, humillar, subyugar. No tienes por qué tolerar ni un solo golpe ni un solo comentario que intente dejarte sin fuerzas, perturbarte o insultarte. Recuerda que los primeros tiempos son para conocerse y tienes la posibilidad y el derecho de irte de ese vínculo incipiente antes de que se transforme en una relación (enfermiza). Sin duda alguna, este sería un paso muy saludable para dar y que te haría sentir muy orgullosa.

Si ya estás en pareja con alguien violento, siempre es un buen momento para pedir ayuda y para contarle a alguien lo que te está pasando. Tu integridad y la de tus hijos es lo primordial y todos pueden estar corriendo peligro, aunque no lo veas aún con toda la claridad manifiesta en los actos que padeces. Si no quieres acudir a alguien cercano o a un familiar, hablar con un médico o con otro profesional con los que no tengas relación habitual puede ser un buen inicio del camino de vuelta a tu plenitud.