martes, 15 de diciembre de 2015

No esperes

No esperes una sonrisa para ser gentil...
No esperes ser amado para amar...
No esperes estar solo para reconocer el inmenso valor de un amigo...
No esperes el luto del mañana para reconocer la importancia
de quienes están hoy en tu vida...
No esperes tener el mejor de los empleos para ponerte a trabajar...
No esperes la nostalgia del otoño para recordar un consejo...
No esperes la enfermedad para reconocer que tan frágil es la vida...
No esperes a la persona perfecta para entonces enamorarte...
No esperes el dolor para pedir perdón...
No esperes la separación para buscar la reconciliación...
No esperes elogios para creer en ti mismo...
No esperes que los demás tomen la iniciativa,
cuando sabes que tú mueres de ganas de un abrazo, una caricia, un beso...
No esperes el "te amo” para decir “yo también"
No esperes tener dinero por montones para entonces ayudar al pobre...
No esperes el día de tu muerte si aun no has amado la vida...

No podemos esperar,
el momento es hoy y hoy significa ahora, este día.

No vivamos esperando de los demás, empecemos a ser protagonistas.
Es nuestra vida, es nuestro presente:
Aquí y ahora.

Debemos aprender a amar, a dar desinteresadamente,
a sentir, a perdonar, a darle valor a nuestras pequeñas cosas,
a nuestros amigos, a nuestro trabajo, a nuestra vida de todos los días.

Si vivimos esperando...
en esa espera se nos va la vida...

No esperemos de los demás...
nunca sabremos que nos darán, que recibiremos...
muchas personas viven esperando y en esa espera
se olvidan que aquellos que dan sin esperar
son los que reciben a manos llenas...

Todo lo que damos regresa a nosotros...
Si queremos recibir aprendamos primero a dar...
tal vez nos quedemos con las manos vacías
pero nuestro corazón estará lleno de amor...

Y quienes aman la vida tienen el sello

de ese sentimiento en un lugar de su corazón...

Desconozco a su autor

Dejo que los demás sean ellos mismos

No corras desatinadamente intentando sanar a todos tus amigos.
Haz tu propio trabajo mental y sánate a ti mismo.
Eso será más benéfico que ninguna otra cosa para quienes te rodean.

No podemos hacer que los demás cambien.
Sólo podemos ofrecerles una atmósfera mental positiva donde tengan la posibilidad de cambiar si lo desean.

No es posible hacer el trabajo por otra persona, ni tampoco imponérselo.

Cada persona está aquí para aprender sus propias lecciones, y no les servirá de nada que se las demos resueltas, porque tiene que pasar personalmente por el proceso vital necesario para aprenderlas.

Lo único que podemos hacer por los demás es amarlos y dejar que sean quienes son, saber que su verdad está dentro de ellos, y que cambiarán cuando quieran hacerlo.

Louise L. Hay
de "Pensamientos del Corazón"

La fuerza del amor

Desarrollemos la fuerza del amor. Se encuentra en nuestro interior y es la base de todas las maravillas del planeta.

El núcleo del amor es la fuerza, el valor que mostramos para luchar por lo que amamos, la fortaleza para defender lo que más apreciamos, enfrentar desafíos, superar barreras, derribar obstáculos.

Cuando el amor es auténtico surge con la fuerza de la audacia, el atrevimiento, la osadía que nos lanza a correr riesgos para conquistar lo que amamos; es en esa entrega sin condiciones donde surgen fortalezas donde antes no las había.

El amor nos da el valor de:
-Luchar por nuestros sueños.
-Dar la vida por los que llevamos en el corazón.
-Modificar nuestra propia existencia.
-Cambiar nuestro ser.
-Rebasar el límite de nuestras potencialidades.

El amor nos da la fuerza:
-Para respetar a los seres que amamos.
-Para sonreír a pesar de las adversidades.
-De la humildad para pedir perdón.
-La grandeza de la comprensión.
-La nobleza de perdonar.

El amor nos da el poder:
-Para manifestar nuestras emociones.
-Para alcanzar estrellas.
-Para convertir nuestros sueños en realidades.
-Entregar nuestra vida por un ideal.

El amor nos transforma en seres superiores, nos despierta nuestra capacidad de asombro, nos da la sensibilidad de la contemplación, nos impulsa a niveles infinitos, nos da la fuerza para recorrer nuestra vida con un espíritu invencible y nos impulsa a alcanzar lo imposible.

El amor es la fuerza que Dios deposita en el corazón de todos los seres humanos, a cada uno corresponde decidir vivir como un paladín o un cobarde, como un conquistador o un conformista, como un ser excelente o un mediocre, como un ser lleno de luz o quien permanece por siempre en la oscuridad, el amor hace nacer la fuerza para atrevernos a ser auténticos colaboradores en la grandeza de la creación.

Pregúntate:
Si de verdad amas,
¿estás luchando con todas tus fuerzas para conquistar lo que deseas?

-El valor para luchar por tus hijos.
-Cuidar de tus padres.
-Hacer feliz a tu pareja.
-Conceder el perdón a tu enemigo.
-Pedir humildemente perdón a quien ofendiste.

Pregúntate:
¿Tienes la fuerza para amarte a ti mismo, de convertirte en el ser que estás llamado a ser?

¿Te atreverías a hacer de tu vida una obra magistral digna de las manos que te crearon?

¿Tendrás el valor de ser un auténtico hijo de Dios?

¿Tienes la fuerza del amor?

Vayamos a nuestro interior y conectemos con la mágica fuerza del corazón
y hagamos de nuestras vidas una Obra Maestra de incalculable valor.

Desconozco a su autor