miércoles, 18 de noviembre de 2015

Nuevas familias por Merlina Meiler

Hoy en día el concepto global de familia ha cambiado.

Los míos, los tuyos y los nuestros es cada vez más frecuente, después de divorcios, separaciones y nuevas apuestas al amor y a la descendencia en común.

Nadie se asombra por ver familias uniparentales o con dos papás o mamás. Ni porque alguien tenga varios hijos con distintas personas. Tampoco si los hijos unidos por nuevas relaciones son de distintas razas o religiones, o si la diferencia de edades entre hermanos o tíos y sobrinos se cuenta en décadas.

Lo que no ha cambiado es el sentido primigenio de la familia: un grupo de personas que viven juntas, se apoyan y contienen los unos a los otros, unidas no solo por estar emparentadas sino también por lazos de amor, respeto y cariño.

Que luchan todos los días para ser felices y se ayudan para que la vida de todos quienes comparten a esos padres (incluidos quienes se han ido por ser mayores o para tener su propia familia) sea más placentera, fácil y confortable.

Me han consultado varias veces sobre las mejores maneras de ensamblar una nueva familia, y aquí hay algunos tips que pueden ayudar:

Respetar las individualidades
Darle a cada uno su propio lugar sin intentar imponer las costumbres que traen uno u otro lado es una buena manera de fomentar la integración.
Por supuesto que habrá reglas en común, pero las diferencias aportarán un color único a esa familia.

Tareas para cada uno
En un hogar con varios integrantes hay muchas cosas por hacer.
Asignar a cada uno tareas fijas es excelente para ordenar lo que es necesario cubrir, teniendo en cuenta, por supuesto, la edad y las obligaciones habituales de cada uno (trabajo, estudio, deportes, etc.)
Los niños pequeños también pueden ayudar y sentirse parte del entorno familiar en este aspecto (por ejemplo, podrían sacar de la mesa o colocar la ropa húmeda en una canasta una vez que el lavarropas se detuvo para que otro la tienda).
Algunas o todas asignaciones pueden cambiar cada semana o cada mes, salvo que alguien tenga una especial predilección o talento para una de ellas (por ejemplo, cocinar).

Tiempo a solas con los adultos
Los niños necesitan pasar tiempo de calidad con sus padres.
Más aún, en el caso de una familia ampliada donde llegaron otras personas para ocupar el tiempo y la dedicación de su mamá o papá.
Es esencial planificar que cada niño tenga un tiempo a solas con los adultos, en la mayor medida posible.
Desde llevar al niño a un lugar que tenga que ir (la escuela, una actividad extracurricular) a algo planificado de a dos, como un partido de fútbol o ir a comprar un regalo para un cumpleaños, cualquier ocasión es favorable. Lo que vale verdaderamente es que durante ese lapso el niño concentre todo el interés del adulto (o sea, minimizar el uso del teléfono, interactuar y prestarle la mayor atención están al tope de la lista de comportamientos a tener en ese rato juntos y solos).

Actividades de todos en conjunto, aunque haya diferencias de edades pronunciadas
Por ejemplo, reunirse a comer un día de la semana prestablecido suele propiciar un encuentro muy favorable entre todos los integrantes. Es mejor que el día sea fijo (por ejemplo, domingo al mediodía) para que no haya equivocaciones, siempre lo tengan destinado a ese fin y lo esperen desde antes con entusiasmo y alegría.

El resto de los consejos que se me viene a la mente son los mismos que daría para una familia “tradicional”:
Respeto
Paciencia
Atención
Cuidado
Elevar la autoestima (una buena manera es no menospreciar ni comparar)

Y, por sobre todo, ¡Mucho amor! El máximo que seas capaz de brindar.