jueves, 22 de octubre de 2015

Posponer las relaciones sexuales por Merlina Meiler

Hoy en día es cada vez más común conocer a alguien y tener sexo en las primeras salidas.

Es lo que se espera y lo “natural”.

Parecería que si uno dice que no o intenta dilatar el momento de la intimidad durante algún tiempo, en el caso del hombre esto significaría que él tiene algún problema (que se presume psicológico u orgánico) y, si se trata de la mujer, la tildan de “histérica” o de alguien que calienta la pava pero no está dispuesta a preparar el té.

Por supuesto que las relaciones sexuales forman parte del conocimiento entre dos personas que están entablando un nexo emocional; incluso, el grado de satisfacción que derive de ellas puede llegar a ser considerado –por uno o por ambos– como una variable importante a la hora de definir si se quiere continuar tratando al otro o no.

Es probable que posponer el inicio de la actividad sexual durante varias salidas o el lapso que te venga en gana aporte ciertos beneficios que vale la pena tener en cuenta:

– a medida que pase el tiempo, si notas que hay armonía y puntos en común y que la comunicación se va afianzando, tendrás más ganas de intimar con el otro;

– te sentirás con mucha libertad cuando vayas a hacerlo, ya que tendrás la certeza de que tu voz habrá sido escuchada y tus deseos, respetados;

– disfrutarás más del sexo, porque cualquier actitud o comportamiento defensivos que hayas tenido en un principio –generados por recuerdos o por experiencias anteriores poco felices o por miedos lógicos ante el nuevo panorama– estarán extinguidos: ya habrás bajado la guardia al momento de aceptar el encuentro íntimo.

Asimismo, si para ti sobrevuela la idea de que irse a la cama con alguien enseguida da lugar a que piensen que eres fácil y no redundará en conformar la pareja estable que tanto buscas, mejor abstente y deja que pasen algunos encuentros.

Tal vez todo esto que te estoy comentando te parezca trivial, fuera de moda o inoportuno.

Pero hay personas que se sienten presionadas para acostarse cuando aún no están listas o no saben con certeza si quieren seguir adelante en el proceso de conocimiento inherente a toda situación de pareja.

Ya sea que suceda en la primera, en la quinta o en la centésima salida, no dejes que nadie decida por ti cuándo será el día en que darás este paso.