martes, 22 de septiembre de 2015

Decisiones liberadoras por Merlina Meiler

Las decisiones liberan.

El peor momento es el anterior a tomar una decisión, en el que te abruman las dudas, las inquietudes, incluso las culpas.

Estás estancado en un punto que te empuja hacia el pasado y te retiene en un presente que no deseas y que, probablemente, ya no toleras.

Permanecer en la indecisión no te favorece. Genera ansiedad, poca claridad y temor a lo que vendrá.

Además, pierdes energía de manera constante, ya que lo que estás viviendo te resulta incómodo y no hay manera de que te quedes inmóvil o te resignes a lo que está sucediendo.

Si quieres dejar atrás tus miedos, tus ataduras y la incertidumbre, toma una decisión.

Cuando resuelves decantarte por una salida, de inmediato comienzas a percibir una gran cantidad de energía que fluye: es la que se liberó por haber dejado de transitar los grises y por optar por blanco o negro.

No hace falta que tu elección sea perfecta, única, inigualable.

Ni que surta efecto en el ciento por ciento del conflicto a resolver.

Tampoco se trata de dar un ejemplo a los demás ni de demostrar que todo lo puedes o lo sabes.

Tan solo, toma partido por alguna solución y encamina tus pasos hacia ese destino.

Tienes todo el derecho de arrepentirte más adelante o de darte cuenta de que hay otra posibilidad aún mejor y torcer el rumbo.

Pero cuando los hechos se precipitan y provocan que se sientan como un gran peso encima de ti, quedarte con los brazos cruzados solo ahondará los sentimientos poco felices que te rondan y los malestares físicos que probablemente, ya han comenzado a manifestarse.

Lo nuevo trae aparejado un acomodamiento de lo anterior y de todo aquello que ya no funciona. Incluso, habrá modificaciones inesperadas que te sorprenderán gratamente.

¿Estás preparad@ para tomar una decisión liberadora?


Biografía de Alexandre Yersin

(Morges, 1863 - Nha Trang, 1943) Bacteriólogo francés de origen suizo, conocido sobre todo por haber identificado el bacilo de la peste.

Alexandre Yersin nació en Aubonne, cantón suizo de Vaud. Después de estudiar medicina empezó a trabajar en el Instituto Pasteur de París. Sus primeros trabajos, en colaboración con Émile Roux, versaron sobre el bacilo de la difteria, cuya toxina descubrieron en 1886.

Hombre aventurero, se enroló como médico en la marina y partió hacia Asia. Exploró las regiones menos conocidas de Vietnam e introdujo el cultivo del árbol del caucho y del quino.

En 1894, durante una epidemia de peste, tomó muestras de pus a los enfermos e identificó el bacilo responsable de la enfermedad. El agente patógeno transmitido por las picaduras de la pulga de la rata lleva desde entonces su nombre: Yersinia pestis. Más tarde fundó en Nha Trang, Vietnam, un laboratorio de fabricación de suero contra la peste.