viernes, 28 de agosto de 2015

Decidí y Aprendí

Y así después de esperar tanto,un día como cualquier otro decidí triunfar; decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas, decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución, decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis, decidí ver cada noche como un misterio a resolver, decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.

Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos. Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar. Descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui, me dejó de importar quien ganara o perdiera, ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.

Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir. Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamarle a alguien "Amigo".

Aprendí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento:" el amor es una filosofía de vida". Aprendí que debo de dejar de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados. Aprendí que debo de ser mi propia tenue luz de este presente. Aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.

Aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad. Desde aquel día ya no duermo para descansar ahora simplemente duermo para soñar.

Desconozco a su autor


Biografía de Michael Ende

Escritor alemán

Nació el 12 de noviembre de 1929 en Garmisch-Partenkirchen, Alemania. Único hijo de Edgar, pintor surrealista, desde pequeño convive con la bohemia de Schwabing entre pintores, escritores y escultores.

En 1940 entra al Instituto Humanístico, donde estudia cinco años hasta que toma la resolución de ser actor. Durante la II Guerra Mundial participó como mensajero de una organización clandestina antinazi. Tras la guerra, un amigo lo acerca a un comunidad cristiana fundada por el pensador Rudolf Steiner. Allí tuvo los primeros contactos con la filosofía.

Ingresó en la escuela de teatro, permaneciendo en ella entre 1947 y 1950, sin tener ningún éxito. Escribió guiones para cabaret y fue director del "Teatro del Pueblo" en Münich. Más tarde fue crítico de películas para el Bavarian Broadcasting Comapy.

Su primera novela Jim knoppf and Lukas the Engine Driver fue publicada en 1960 y tuvo un gran éxito. En Estados Unidos se tituló Jim Button. En Roma escribe Momo, para muchos el texto más interesante de su trayectoria como escritor, que cosecha el Premio al Libro Juvenil Alemán en 1974.

Con La historia interminable, salta a la fama mundial y marca una pauta en la historia de la literatura infantil y juvenil que supone una renovación del género y una reivindicación del lugar que ocupan los libros para niños. En 1985, debido a la muerte de su mujer, regresa a Alemania y se casa con quien fuera su traductora al japonés.

Michael Ende falleció el 28 de agosto de 1995 en Stuttgart, Baden-Württemberg.


Bibliografía en castellano:

Jim Botón y Lucas el maquinista. Ilustraciones de F. J. Tripp. Barcelona, Noguer, 1962.
Momo. Ilustraciones del autor. Madrid, Alfaguara, 1978.
Tragasueños. Ilustraciones de Annegert Fuschubert. Barcelona, Juventud, 1980.
La historia interminable. Ilustraciones de Roswitha Quadflieg. Madrid, Alfaguara, 1982.
Jim botón y los trece salvajes. Ilustraciones de F. J. Tripp. Barcelona, Noguer, 1983.
Tranquila Tragaleguas. La tortuga cabezota. Ilustraciones de Agustí Asensio. Madrid, Alfaguara, 1983.
El dragón y la mariposa. Ilustraciones de Luis de Horna. Madrid, Alfaguara, 1984.
El Goggolori. Una leyenda bávara dramatizada en ocho escenas y un epílogo. Ilustraciones de María Jesús Pérez Carballo. Madrid, Ayuso, 1985.
El espejo en el espejo. Un laberinto. Ilustraciones de Edgar Ende. Madrid, Alfaguara, 1986.
Jojo, historia de un saltimbanqui. Madrid, Debate, 1986.
El libro de los Monicacos. Ilustraciones de Rolf Rettich. Barcelona, Noguer, 1986.
Norberto Nucagorda. Ilustraciones de Stella Wittenberg. Madrid, Alfaguara, 1986.
Filemón el Arrugado. Ilustraciones de Viví Escrivá. Madrid, Alfaguara, 1987.
El teatro de sombras. Ilustraciones de Friedrich Hechelmann. Madrid, SM, 1988.
El ponche de los deseos. Madrid, SM, 1989
El secreto de Lena. Ilustraciones de Jindra Capek. Madrid, SM, 1991.
La sopera y el cazo. Ilustraciones de Pablo Echevarría. Madrid, SM, 1993.
El largo camino de Santa Cruz. Ilustraciones de Regina Kehn. León, Everest, 1994.
La Prisión de la libertad. Madrid, Alfaguara, 1994.
Los mejores cuentos de Michael Ende. Ilustraciones de Bernhard Oberdieck. León, Everest, 1994.
El osito de peluche y otros animales. Ilustraciones de Bernhard Oberdieck. León, Everest, 1995.
La leyenda de la luna llena. Ilustraciones de Binette Schroeder. Barcelona, El Arca de Junior, 1995.
La Escuela de Magia y otros cuentos. Ilustraciones de Alfonso Ruano. Madrid, SM, 1995.
Carpeta de apuntes. Madrid, Alfaguara, 1996.

Fuente: Busca Biografías

Biografía de José Bergamín

Poeta, dramaturgo y ensayista español

Nació el 30 de diciembre de 1895 en Madrid.

Cursó estudios de Derecho y empezó a colaborar en publicaciones literarias como Revista de Occidente y La Gaceta Literaria; entre 1933 y 1936 dirigió Cruz y Raya.

Su tarea literaria comenzó con la publicación de aforismos, como El cohete y la estrella (1923) a los que siguieron otros libros que recopiló en Aforismos de la cabeza parlante (1983). Su obra poética, aunque iniciada en 1936, no será recogida hasta mucho después en libros como La claridad desierta (1973), Velado desvelo (1978) y Esperando la mano de nieve (1982). Es autor de una extensa obra ensayística, entre la que destaca El arte de birlibirloque (1930), sobre el mundo del toreo, Lázaro, don Juan y Segismundo (1959) y Beltenebros (1969), sobre la literatura clásica española.

En el transcurso de la Guerra Civil española apoyó a la República. Partió como exiliado durante el régimen de Franco y residió en diversos países de Latinoamérica especialmente en México, donde publicó y colaboró en revistas culturales y políticas del exilio republicano y en París, hasta 1970, en que volvió a España por primera vez. Cuando Francisco Franco falleció, regresó definitivamente.

José Bergamín murió en Fuenterrabía, Guipúzcoa, el 28 de agosto de 1983.


Obras

Prosa

El cohete y la estrella
Caracteres Málaga
La cabeza a pájaros
El arte de birlibirloque
La estatua de Don Tancredo
El mundo por montera
Ilustración y defensa del toreo
Mangas y capirotes: (España en su laberinto teatral del XVII)
El cohete y la estrella
La cabeza a pájaros
La más leve idea de Lope
Presencia de espíritu
El alma en un hilo
Detrás de la cruz: terrorismo y persecución religiosa en España
El pozo de la angustia
La voz apagada
La corteza de la letra
Lázaro, Don Juan y Segismundo
Fronteras infernales de la poesía
La decadencia del analfabetismo
La importancia del demonio
Al volver Barcelona
Beltenebros y otros ensayos sobre literatura española
De una España peregrina
El clavo ardiendo
La importancia del demonio y otras cosas sin importancia
El pensamiento perdido: páginas de guerra y del destierro
Calderón y cierra España y otros ensayos disparatados
La música callada del toreo
Aforismos de la cabeza parlante
La claridad del toreo
Al fin y al cabo
Cristal del tiempo Fuenterrabía
El pensamiento de un esqueleto
Prólogos epilogales
Escritos en Euskal Herria
Las ideas liebres: aforística y epigramática

Teatro

Enemigo que huye: Polifemo y Coloquio espiritual
Tanto tienes cuanto esperas y el cielo padece fuerza
La hija de Dios
La niña guerrillera
¿Adónde iré que no tiemble?
Melusina y el espejo
Medea la encantadora
Los tejados de Madrid
La risa en los huesos
Los filólogos
Don Lindo de Almería

Poesía

Rimas y sonetos rezagados
Duendecitos y coplas
La claridad desierta
Del otoño y los mirlos
Apartada orilla
Velado desvelo
Esperando la mano de nieve
Canto rodado
Hora última
Por debajo del sueño
Poesías casi completas


A CRISTO CRUCIFICADO

Tú me ofreces la vida con tu muerte,
y esa vida sin Ti yo no la quiero;
porque lo que yo espero, y desespero,
es otra vida en la que pueda verte.
Tú crees en mi. Yo a Ti, para creerte,
tendría que morirme lo primero;
morir en Ti, porque si en Ti no muero
no podría encontrarte sin perderte.
Que de tanto temer que te he perdido,
al cabo, ya no sé qué estoy temiendo:
porque de Ti y de mí me siento huido.
Mas con tanto dolor, que estoy sintiendo
por ese amor con el que me has herido,
que vivo en Ti, cuando me estoy muriendo