domingo, 8 de marzo de 2015

Ten el aroma de las flores

(Deshazte del olor a basura)

No permitas que las cosas sucias del pasado contaminen tu presente.

Después de cerrar una bolsa de basura ¿La reabres para revisar lo que tiene dentro?

Generalmente solo revisamos la basura si algo de valor se hubiera perdido.

Eso, porque lidiamos con la hipótesis de haberlo tirado sin querer. Si no es ese el caso, lo que se fue a la basura no lo veremos más y ni siquiera nos acordaremos de todo lo que está embolsado y listo para salir de nuestra casa.

Si esa bolsa se queda con nosotros por algunos días, y la reabrimos por cualquier motivo, el olor será insoportable, microbios existirán a montones y nuestra salud podría verse severamente amenazada.

Lo mismo sucede cuando guardamos y removemos todo lo malo que ya pasó por nuestra vida. Siempre que dejamos que nuestra mente se pierda en malos recuerdos, estamos reabriendo una "bolsa de basura". Es probable que se encuentre allí la causa de muchas enfermedades físicas y mentales.

Vuelve un poco tus pensamientos hacia aquellos que ya te hicieron algún mal y mira como te sientes.

Vuelve a ver las ofensas, los resentimientos, las rabias, los desencantos, las desilusiones, las decepciones y piensa en el "olor" que tiene todo eso. Es así que remueves la basura guardada dentro de ti.

¿Hace cuanto tiempo que está guardada allí? ¿Por cuánto tiempo todavía la guardarás?

Pregúntate:

"¿Para qué me sirve toda esa suciedad?" Observa honestamente la respuesta.

La suciedad atrae más suciedad, basura atrae más basura, recuerdos nocivos atraen miseria material, física y espiritual.

¿Es eso lo que deseas para ti mismo?

Coloca tus pies en el limpio suelo del presente: es el camino para un limpio y feliz futuro. 

Agárrate a tus metas, busca realizar tus sueños, guarda los tesoros ya recibidos.

Tú mereces ser feliz.

Por una vida más digna, por un futuro mejor, arroja lo que es basura en la basura.

¡ Y QUEMA LA BASURA !

©Silvia Schmidt

Convivimos

Durante nuestra vida convivimos, muchas veces con sensaciones, sin quererlas o desearlas, pero también con otras que no valoramos en la medida que se merecen.

Convivimos con: la angustia, el dolor, la duda, la soledad, la ansiedad, la mentira, el temor, el rechazo, el desprecio, la venganza la propia y la ajena, con el silencio, con el mal, con el rencor, con la rutina, con los desencantos, con los prejuicios, con la falta de humildad, con la ausencia de valores y principios, con la critica nuestra y la de ellos, con la ingratitud, con soberbia de los inútiles que no pueden amar, con la incomprensión, con la inseguridad, con la falta de ilusión, con el conformismo, con el odio, con el olvido, con la pérdida, con la falta de libertad, con el pasado sin resolver, con la indiferencia, con los malos pensamientos, sin el perdón, con la envidia del otro y la de uno, con la falta de Fe, sin un rumbo a seguir, con la impaciencia, con el mal humor de uno y el de los demás, con la impotencia de no poder, con el aburrimiento, con la palabra demás...

Pero, siempre hay un pero, también convivimos, con el humor, con la alegría, con la risa de uno y la de los demás, con los colores que nos traen paz y armonía, con el sol que nos da energía, con la lluvia que no nos molesta, de las caminatas por la tarde, con las sorpresas agradables, con las primeras brisas de primavera y con cada una de las estaciones del año que nos enseñan entre otras cosas, no todo es frío o calor, con la posibilidad de conocer la felicidad, de dar amor y de ser correspondido, con la búsqueda de la verdad, con la imaginación, con el bien, con un futuro mejor construido por uno, con el cariño, con el amor, con los afectos, con los abrazos, con las caricias, con la amistad, con charlas placenteras con amigos, con el compañerismo, con la lealtad, con la Fe, con proyectos posibles e imposibles, con las distintas manifestaciones del arte, con la lectura, la música que nos transporta a lugares que uno solo conoce, con fragancias y perfumes que nos dan lugar al placer, con los recuerdos nostálgicos, y con el otro...

Uno, siempre uno, será el que finalmente decida con que quiere convivir...

Desconozco su autor