lunes, 12 de enero de 2015

Tu mensaje es tu responsabilidad por Merlina Meiler

Pides una cosa y los demás hacen otra.

¿Te parece conocida esta situación?

Ya sea con tu familia, con tus amigos o en el trabajo, notas que con cierta frecuencia la gente no entiende lo que le quieres decir o tergiversa el sentido de tus palabras.

En muchos casos, la interpretación difiere diametralmente de lo que intentas expresar.

Es que cuando te comunicas con otros, ya sea de manera verbal o escrita, tu interlocutor recibe un mensaje, de la manera que lo hace.

La percepción del otro con respecto a lo que tú manifiestas está sesgada por diversos parámetros personales:

. qué significa cada uno de esos términos para ese ser

. qué le hacen recordar o le evocan, particularmente

. el tono de tu voz, la expresión de tu cara, la asiduidad con la que hables sobre el mismo tema…

Es tu responsabilidad verificar que el otro reciba el mensaje que tú estás intentando darle.

Para ello, hay tres puntos importantes a tener en cuenta:

PRIMERO

Sé claro en lo que expones. Ve al grano y usa términos simples, que todos entiendan.

De nada sirve ocupar páginas o tiempo en exceso para darles a conocer lo que deseas o necesitas, ya que puede confundirlos y desviarlos de lo que realmente es importante para ti.

En este caso, menos es más.

El ser conciso y directo ahorra dolores de cabeza o desilusiones evitables.

SEGUNDO

Comprueba qué mensaje recibió y entendió la otra persona.

Para ello, pídele que te repita en sus propias palabras lo que le has dicho.

O que te dé un ejemplo de qué va a hacer para cumplir con lo que le has solicitado.

También tienes la opción de formularle alguna pregunta para que puedas darte cuenta si ha comprendido cabalmente lo que tú le has participado o incluso, si es necesario que brindes más información o que te expreses con mayor claridad.

TERCERO

Muestra coherencia entre lo que dices y lo que haces.

Si aspiras a que los demás respeten tus dichos, este punto también es fundamental.

Si le indicas a alguien que no te llame más y luego te alegras cuando te contacta y sales corriendo a su encuentro, ¿qué valor tendrán tus palabras?

Si has mencionado lo mismo una y otra vez pero luego tú no cumples con tu parte (por ejemplo, si les prometiste algo a tus niños en caso de cumplir o de no cumplir con una tarea que deben hacer), ¿cómo esperas que te den crédito la próxima vez?

La congruencia entre los dichos y las acciones genera respeto.

Por eso, el mensaje que quieres transmitir es tu responsabilidad.