lunes, 9 de noviembre de 2015

Cuidar a la familia

Decía Cicerón que es la propia naturaleza la que nos impulsa a amar a los que nos han dado la vida, y es verdad, pero en la naturaleza lo que no se cuida y cultiva, muere, se pudre y se convierte en estiércol.

Pensemos hoy en la necesidad de ser especialmente afables, respetuosos, comprensivos y tolerantes con nuestros seres queridos. Esos a quienes muchas veces soportamos, pero que también nos soportan. Bríndales unas palabras de amor, una cálida mirada, un dulce beso….. Préstales atención para que puedan sentirse escuchados, alarga tu mano para acercarte a las suyas sintiendo el calor y afecto tan necesario en nuestras vidas.

Nunca olvidemos que en todas aquellas familias en las que el amor se ha perdido o ni siquiera ha anidado, se corre el riesgo de convertirse en meros animales primarios, que permanecen juntos sólo con el fin de cubrir sus necesidades más básicas. El ser humano, que tiene la gran virtud de vibrar con la maravilla de una sinfonía, la capacidad de dejarse impregnar por el aroma de una rosa, la sensibilidad de llorar ante la tierna imagen de un recién nacido o el valor de compartir el dolor de otro ser humano, tiene todo lo necesario para poder convivir en armonía con su familia; descubrir el poder que todos tenemos de comprender y perdonar a nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros hijos es parte de nuestro aprendizaje.

Ellos también tienen la capacidad de comprendernos y perdonarnos. Cuidemos de nuestra familia en todo momento presente, para lograr un futuro lleno de maravillosos recuerdos del pasado junto a ellos.

Bernabe Tierno

No hay comentarios: