viernes, 9 de octubre de 2015

La presa y el cazador por Merlina Meiler

Si sientes que no siempre te tienen en cuenta, que no eres bienvenido o valorado y que gran parte de la gente que encuentras a tu paso no te respeta de la manera que desearías, te avasalla e incluso llega a ignorarte, hay una posibilidad de que estés fomentando estas relaciones adoptando la conducta de una presa.

Nuestra forma de presentarnos ante el mundo y de interactuar con quienes nos rodean influye de manera determinante en cómo nos tratan.

Hay quienes constantemente adoptan una actitud de presa, lo que como reflejo genera que muchas de las personas con las que se relacionan tomen una postura de “cazadores”, ya sea porque tienen energía dominante, porque les gusta avasallar a los demás o porque “la ocasión hace al ladrón”.

El cazador acecha, en búsqueda de la ocasión propicia para hacer gala de su poderío y así acorralar, maltratar y hacer sentir inferior a su presa –con el consentimiento de ella, puesto que, mediante su forma de presentarse ante los demás, le está dando la oportunidad y el poder para hacerlo. Es que dejar un vacío por no adueñarse del espacio que le corresponde a uno implica que, en cualquier momento, aparecerá otro que lo ocupará.
Algunos ejemplos de la conducta de las presas:
– No se dan su lugar y lo ceden gratuitamente
– Agachan la cabeza y acatan todo lo que les dicen sin hablar cuando no están de acuerdo o la situación es desfavorable
– Suelen tener una postura corporal encorvada y hablar bajo o de manera poco clara y nada contundente
– No ponen límites apropiados
– Tienen baja autoestima y poca confianza en sí mismas y en su capacidad
– No expresan sus pensamientos ni sus sentimientos abiertamente
– Son inconformistas permanentes: nada les agrada del todo y se quejan de su trabajo, su cuerpo, su estilo de vida, los demás, etc.
– Se sienten inferiores a los demás
– Tienen miedos irracionales o basados en hechos del pasado que aún no han enfrentado ni solucionado
¿QUÉ HACER?
Para que haya un cazador, debe haber una presa; si te apartas de esa posición, el cazador irá a buscar su trofeo a otro lado, por lo que se ocupará de otra cosa o persona.

. Cuida la forma en que te paras, te vistes y te muestras al mundo.

. Habla en voz alta y pausada.

. Date tu lugar y no permitas que te avasallen. Puedes ser firme y hacerte valer con cortesía y respeto.

. Pon los límites que consideres necesarios a los demás, sean quienes sean.

¡Cambiar de actitud lo es todo!

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