lunes, 31 de agosto de 2015

Vivir con limitaciones por Merlina Meiler

He llegado a la conclusión de que todos, en cierta medida, sentimos que vivimos con alguna limitación.

Y esto es una especie de fantasma que nos ronda y no nos permite disfrutar la vida a pleno.

Prácticamente a diario escucho a gente quejarse por tener inconvenientes o por no contar con la capacidad de realizar ciertas cosas (en algunos casos, antes sí la tenía). Yo misma siento descontento por ciertos alimentos que no me caen bien o por no poder memorizar con la rapidez que lo hacía de niña, por ejemplo.

Pero curiosamente, he visto que la gente con más restricciones en términos objetivos (temas de movilidad física o de enfermedades graves por ejemplo) son quienes menos se quejan.

Desde Stephen Hawking (se puede estar o no de acuerdo con sus declaraciones, pero su inteligencia y su fuerza de voluntad son indiscutibles) hasta casos de los que tomamos conocimiento por los medios de comunicación o de los que somos testigos por tocarnos de cerca, considero que la gran mayoría de nosotros nos lamentamos por costumbre y por no entender que convivir con impedimentos es parte de la realidad cotidiana.

¡Nadie tiene ni puede todo! Y es lógico y normal que así sea.

La próxima vez que te encuentres con un obstáculo o con una limitación, en lugar de quejarte y de permitir que eso mine tus fuerzas y tu alegría, concéntrate en todo lo que sí posees y tienes la capacidad de hacer. El vaso puede estar medio lleno si te centras en lo positivo y aceptas el resto.

Además, te darás cuenta de que eso que te afligía no es tan relevante y que no ocupa ningún lugar muy decisivo en tu vida. ¡Así, podrás disfrutarla a pleno!


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