miércoles, 29 de julio de 2015

Otro lugar en el que me gustaría estar por Merlina Meiler

Cuando siento que me gustaría encontrarme en un lugar diferente al que estoy, utilizo esta sensación como una señal de alerta: hay algo que no está funcionando del todo bien.

Porque entiendo que el lugar y el tiempo son los correctos. Por algún motivo conocido, imaginado o impensado me toca estar viviendo esta situación y enfrentarme a lo que tengo delante de mí.

En muchos casos, afortunadamente, se trata de ocasiones placenteras en las que agradezco lo que me está pasando.

Mas en otros, me resulta difícil entender por qué se han sucedido ciertos hechos que traté de evitar o que, simplemente, desearía que nunca se hubieran suscitado ni me hubiesen tenido como protagonista o como parte de ese asunto.

En esas circunstancias, hago un esfuerzo extra y trato de no pensar en que me gustaría estar en otro lugar.

Porque la vida está compuesta de momentos dulces, agridulces y amargos.El lugar perfecto no existe. Es imposible y utópico suponer que todo lo que nos toque en suerte tiene que ser lindo y agradable.

Además, sé que en el futuro, al mirar hacia atrás, entenderé por qué pasó lo que pasó y me daré cuenta de que era necesario transitar por algo desagradable o triste. Pero de lo malo surgen cosas positivas, que son las que, en definitiva, más nos permiten crecer y desarrollar nuestro potencial interior.

Así pues, pensar en otro lugar en el que me gustaría estar para escapar del actual haría que la energía necesaria para actuar y para obtener buenos resultados se diluya y daría lugar a incertidumbre, a miedo, a desolación. Plantarse aquí y ahora, más allá de las circunstancias particulares del caso, da acceso a todos los recursos internos y a la posibilidad de salir airosos de cualquier circunstancia que se nos presente, ahora y en el futuro.

Y este sí es un lugar en el que siempre quiero estar.

Fuente: Mejora Emocional


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