viernes, 17 de julio de 2015

Hay justicia por Merlina Meiler

Algunas veces, somos testigos de actos de justicia.

Y quienes la han estado buscando pueden sentir una reparación necesaria al daño sufrido en carne propia.

Nadie les devolverá al ser querido que ya no está, les hará olvidar los malos momentos pasados ni les traerá nuevamente la despreocupada vida que una vez tuvieron. Pero el alivio que les brinda una resolución justa y un final a tanta penuria les permite acceder a cierto grado de paz y también, tener la seguridad de que sus esfuerzos han rendido frutos y gracias a ellos, han logrado cumplir con la o las víctimas.

La justicia es imprescindible, ya que sin ella no hay ordenamiento en una sociedad ni podemos realizar nuestras actividades cotidianas con tranquilidad. Lo que nos devuelve es la posibilidad de caminar erguidos y de volver a enfrentar al mundo que nos rodea con una actitud más positiva, al saber que nuestros ruegos han sido escuchados y nuestros derechos, respetados.

Desafortunadamente, no hay justicia en el ciento por ciento de los casos, ya que muchos hechos quedan sin resolver, se cometen graves equivocaciones u omisiones y cantidades de culpables permanecen sin su merecido castigo.

En estos casos, pienso siempre en la justicia divina, en la que creo con firmeza y de la que absolutamente nadie puede escapar.


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