jueves, 11 de junio de 2015

Mejora para parejas: Cambios duraderos por Merlina Meiler

Una pareja de amigos pasó por el momento más álgido de su relación hace un par de años: se separaron.

El conflicto ya provenía, lógicamente, de algún tiempo atrás, y parecía que esa ruptura iba a ser el fin de su matrimonio.
Sin embargo, hace un par de semanas estuve con ellos y pude comprobar, con alegría, que su vínculo había florecido de maneras impensadas. Incluso, están en nuevos terrenos en diversos aspectos (tanto individuales como de a dos), y esto está dando lugar a un conocimiento renovado de ambos, lo que les resulta sorprendente después de casi dos décadas juntos.

Lo que funcionó para ellos (y puede salvar muchas relaciones): los cambios duraderos.

¿Qué son?

Cuando vemos que alguien se enojó más allá de la cuenta, entendemos que estamos colmando la paciencia de otra persona o nos damos cuenta de que quieren poner el temido punto final, solemos prometer “el oro y el moro”. Esto traducido significa que nos comprometemos a realizar cambios que la otra persona nos ha pedido o quiere/convendría que hagamos para continuar a nuestro lado.

Estos cambios son de diversa índole. Los que más he escuchado incluyen:

-Ayudar con las tareas de la casa y con los hijos
-Estar menos tiempo con la computadora
-Llegar más temprano del trabajo
-Prestar atención y registrar cuando el otro habla
-Mejorar el trato
-Ser menos egocéntrico
-Estar atento a las necesidades del otro
-No manipular ni querer que todo sea haga de la manera en que dispone uno solo
-Ser más generoso/participativo con el dinero
-Darle lugar al otro para que se desarrolle individualmente
-Salir más
Etc. etc.

¿Qué suele suceder?

Pasado un tiempo y al lograr el objetivo de continuidad, estos cambios van quedando relegados y algunos (o todos) incluso llegan a desaparecer.

Entonces, la situación es similar a la que generó la separación, o tal vez peor, ya que se ha perdido la confianza depositada en la voluntad de mejorar las cosas.

¿Cómo implementarlos?

El primer paso es reconocer que algo está fallando y que es necesario que LOS DOS modifiquen actitudes para poder seguir avanzando.

Si uno cree que está todo bien y “la culpa” es del otro, tiene problemas más complejos que el resquebrajamiento de su pareja.

Luego de detectar los puntos en conflicto, resulta útil proponer maneras realistas de sobrellevarlos (la ayuda profesional puede ayudar, aunque no es obligatoria para que esto funcione).

Por último, sostener los cambios en el tiempo es lo que brindará la posibilidad de que renazca un vínculo más sano y satisfactorio que pueda prevalecer ene l tiempo y seguir fortaleciéndose.

En el caso de mis amigos, tanto él como ella siguen demostrando haber hecho un análisis profundo de lo que resultaba imperioso modificar, por el bien de los dos (que redundó en sus hijos, ya que ahora están juntos y felices).

Volver a estar juntos y felices es posible, si los dos están en sintonía, miran juntos en la misma dirección y se proponen realizar cambios duraderos.




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