miércoles, 27 de mayo de 2015

Integración por Merlina Meiler

Una de las quejas que más constantemente escucho o recibo en mi Consultorio emocional es en contra de la discriminación.

Es que, la verdad, ¿quién no se siente identificado con este tema?

Como sabemos, hay seres que por su género, credo, nacionalidad u otro motivo (algunas veces, completamente ajeno a su voluntad o decisión; otros, por elección propia) se ven dejados de lado o victimizados.

Lo increíble de este asunto es que, por la razón que fuera, si nos ponemos a hablar con otras personas, es fácil llegar a un acuerdo y a un lugar en común en este terreno, porque todos, en mayor o en menor medida, nos hemos manifestado en contra de la discriminación, en algún ámbito. Por ejemplo, tal vez no tengas pruritos con respecto a las nacionalidades, pero sí en relación con gente que es simpatizante del equipo de fútbol “enemigo” del tuyo y por eso te nace alguna clase de comentario despectivo.

Y acá radica el problema y nace la solución.

Con respecto a cierta característica (o prejuicio) tenemos en claro que no hay que apartar ni menospreciar a otro por una condición que presenta, pero en otras instancias sí lo hacemos.

Entonces, me pregunto: ¿qué pasaría si aplicáramos lo positivo a todas las personas y a todas las situaciones?

La respuesta más clara, rápida y genuina ante la discriminación es laintegración.

Ya sé, me vas a decir “Yo no lo hago”, pero con solo escucharte al emitir opiniones sobre quienes piensan diferente a ti o pertenecen a entornos diferentes al tuyo, te asombrará encontrarte en alguna situación en la que consideras que alguien no está a la par o a tu nivel, ya sea por una característica personal o de su grupo de pertenencia.

Si quieres hacer un cambio, tu granito de arena siempre puede marcar una diferencia (al menos, ¡para ti!). Te propongo que, de ahora en adelante, cada vez que te afloren un pensamiento o una frase con respecto a otro que no te enorgullezca y que pueda denotar desprecio, intenta tener una mentalidad abierta y una visión integradora.

¡Creo que te sentirás mucho mejor!


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