lunes, 4 de mayo de 2015

Asexualidad por Merlina Meiler

He recibido varias consultas de hombres y mujeres (jóvenes y no tanto) que me han preguntado si es normal vivir sin sexo y sin deseos de tener relaciones íntimas.

Sus vidas transcurren con tranquilidad y se desenvuelven bastante bien en todas las demás áreas, pero esa no les llama la atención en absoluto, y algunas veces se sienten estigmatizados o “fuera de foco” por este motivo.

Para arrojar luz sobre el tema, aquí hay partes de un artículo publicado en Infobae.

Vivir sin sexo es una forma de vida que cada vez toma más identidad. Se trata de personas que se denominan asexuadas y que renuncian a la idea de mantener relaciones sexuales con otros. No obstante, mantienen sus vínculos afectivos desde otro lugar. ¿Es sano renunciar al placer?

“Muchas personas eligen no tener sexo pero no pasa por ‘no tener ganas’. En muchos casos sucede que la persona ha tenido una mala experiencia o quedó muy atada a una relación, ha sufrido y decide por una situación de sentimientos, no pasar más por algo así, no entregarse más a un otro”, explica Mariela Telser Hansen, especialista en sexualidad.

“También, prefieren no mantener relaciones pero mantener el vínculo afectivo sin el acto concreto. Buscan el bienestar y el placer en otro lugar. Consideran que no lo necesitan y no por ello debería ser algo anormal”, agrega.

El precursor de esta corriente asexual es Anthony F. Bogaert, académico de la Universidad canadiense de Brock, y especializado en los estudios de sexualidad humana. “La asexualidad se define como una falta persistente de deseo sexual hacia los demás. Aunque la renuncia a la actividad sexual se trata de un acto voluntario, al igual que el celibato, no existe en este caso el componente de la abstención vinculado a la religión”, explica Bogaert.

En esa línea se creó AVEN (por sus siglas en inglés, Asexual Visibility and Education Network), una comunidad internacional donde se pueden expresar sin miedo este tipo de deseos y en la que sus más de 100 mil miembros luchan activamente por la aceptación social. Además proporcionan recursos de investigación sobre la temática, favoreciendo la integración de estas personas.

“Ni siquiera me acuerdo de que existe. No está en mi mente. Es como si alguien te recuerda un objeto que perdiste hace años y casi ni te acordabas. ‘Ah, sí, eso’, dices. Y pronto lo olvidas”, explica una usuaria en el foro de AVEN.

Según afirman, los asexuales tienen las mismas necesidades emocionales que los demás y por ello son capaces de intimar con sus semejantes, aunque lo harán de una forma no sexual. Asimismo, se sienten realizadas como personas y no se pierden ni renuncian a nada, en la medida en que no sienten ese impulso sexual primario hacia los demás.

“Estas personas no valoran la intimidad como algo estimulante sino que al contrario, se cierran al vínculo. Ante la pregunta si se puede vivir sin sexo, sí claro es la respuesta, aunque puede sonar raro para la gran mayoría”, agrega la especialista.

Fuente: Mejora Emocional

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