martes, 14 de abril de 2015

La desiderata de la felicidad

Transita suavemente, entre el ruido y el bullicio, que solo en el silencio, hallarás la paz.
Dentro de lo posible y sin rendirte, mantén buenas relaciones con los demás.
Expresa tu verdad, serena y claramente, escucha a todos, aún a los torpes e ignorantes, ellos también tienen su verdad, evita a los escandalosos y agresivos, que son pesada carga, en el alma.
Si te comparas con los demás, te volverás arrogante o amargado, porque siempre habrá mayores y menores que tú.
Disfruta de tus triunfos, y de tus planes, mantente interesado en tus proyectos, que por humildes que sean, son una posesión valiosa, en los giros inestables de la vida.
Ten cautela en los negocios, que el mundo esta lleno de traiciones, pero no te ciegues a la virtud que hay en él.
Pues muchas personas luchan por sus ideales y dondequiera, la vida esta llena de heroísmo se tú mismo, especialmente, no finjas el afecto.
No seas cínico en el amor, porque frente a toda la aridez y el desencanto, éste sobrevive como el pasto.
Acepta amablemente el consejo de la edad, apaga suavemente, los impulsos de la sangre, pero conserva viva, la fuerza del espíritu.
Para afrontar así, los tiempos de desgracia.
Que no te agote el pesimismo, pues los temores se nutren de fatiga, y soledad. A pesar de las penurias, se gentil contigo mismo.
Pues eres hijo del universo, no menor que los árboles, o las estrellas, y tienes derecho a estar aquí.
Y aunque no lo comprendas claramente, el destino se desenvuelve como debe hacerlo.
Procura también, vivir en paz con dios, independientemente de como lo concibas.
Y cualesquiera que sean tus afanes, en la ruidosa confusión de la existencia, llena de calma, tu propio ser.
Que a pesar de la tristeza y los sueños no cumplidos, el mundo es maravilloso, y vale la pena, vivir en el. Conserva la alegría, lucha por ser feliz.

Max Ehrmann


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