domingo, 15 de marzo de 2015

Cubriendo todas las bases

A un niñito que andaba hablando solo mientras caminaba por el patio de su casa, tocado con su gorra de béisbol y jugueteando con la pelota y el bate, se le oyó decir orgullosamente:

-Soy el mejor jugador de béisbol del mundo.

Después arrojó la pelota al aire, intentó darle con el bate y erró. Impávido, recogió la pelota, la lanzó al aire y se reafirmó diciendo:

-¡Soy el mejor jugador que hay!

Repitió el intento de asestar un golpe a la pelota y, tras volver a fallar, se detuvo un momento a examinar minuciosamente el bate y la bola. Luego, arrojó una vez más la pelota al aire y dijo:

-Soy el mejor jugador de béisbol que jamás haya habido.

Volvió a asestar el golpe con el bate y una vez más erró a la pelota.

-¡Uau! -exclamó-: ¡Vaya lanzador!

Fuente: Sopa de Pollo para el alma

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