viernes, 27 de febrero de 2015

Reconciliaciones impensadas por Merlina Meiler

Acabo de enterarme de otra reconciliación totalmente inesperada, por los términos en los que había terminado ese vínculo amoroso.

No puedo decir que me haya asombrado, ya que he perdido la capacidad de sorpresa en este tipo de situaciones.

Ya sea en terrenos sentimentales como de la amistad, muchas personas se separan en las peores circunstancias.

Con rencores y enconos mutuos.

Con una “tirada de flores” e insultos de distinto calibre.

Echándose culpas que más se asemejan a frustraciones personales que a otra cosa.

Y con la férrea decisión de no volver a saber nada de la otra parte.

Sin embargo, un tiempo después los vemos nuevamente juntos, como si nada hubiese pasado.

O incluso mejor, en plenitud, con proyectos en común y en situaciones totalmente atípicas en lo que a ellos concierne (por ejemplo, ¡divirtiéndose! ¡Tratándose bien! ¡Con alegría!)

¿SIRVEN LAS RECONCILIACIONES IMPENSADAS?

En muchos casos, hay una vuelta atrás, y ese periodo de separación funciona, para pulir diferencias y para volver a valorar el sentimiento y las razones por las cuales nos unimos a él (o ella) en los albores de la relación.

Además, uno tiende a valorar lo que ha perdido… así es nuestra naturaleza. Y en este caso, esa pérdida suele operar como un polo de atracción hacia el otro y como un disparador de ganas y de deseos renovados.

¿SON RECOMENDABLES?

Sí, en la medida que no sean una constante. Una separación es una posibilidad de replanteo del vínculo, otra cosa es necesitar tomar distancia dos o tres veces al año.

PERO, DIJE TANTAS COSAS…

Deja a un lado todo lo que has pensado (y dicho) con respecto a esa persona, y también todo lo que hayas actuado en consecuencia.

No tienes por qué hacerte cargo de lo que piensen y digan los demás (aunque los hayas hecho participar en cierta medida).

Ha pasado algún tiempo y pudiste ver las cosas en perspectiva.

Has tenido la entereza y la inteligencia suficientes para darte cuenta de que precisabas meditar en profundidad y admitir que, en ciertos puntos, estabas equivocado. Es probable que hayas pedido perdón, o tal vez te lo pidieron a ti, como forma de acercar posiciones y de llegar a este terreno en común para ambos, a partir del cual hoy pueden proyectarse, juntos.

Tienes todo el derecho de retractarte y de aspirar a un futuro brillante en compañía del otro, siempre y cuando los dos establezcan pautas de convivencia y límites, con la mayor claridad posible.

Asimismo, es muy importante que ambos hayan obtenido aprendizajes de la experiencia vivida (si no, retrotraerse a la situación anterior a la ruptura será solo cuestión de tiempo). Estos aprendizajes serán los nuevos fundamentos en los cuales se basará una relación más profunda, sincera, altamente gratificante y duradera.

Fuente: Mejora Emocional

No hay comentarios: