lunes, 10 de noviembre de 2014

Biografía de Arthur Rimbaud

Poeta francés

Nació el 20 de octubre de 1854 en Charleville, departamento de Ardenas. Hijo de una campesina y de un militar aventurero que abandonó mujer e hijos.

Educado en un colegio laico, con 8 años compone sus primeros trabajos conocidos en prosa. Estudiante prodigio y niño modelo, gozó de una ardiente fe religiosa que le valió el sobrenombre de "El cochino santurrón". En 1870, el año en que termina sus estudios secundarios, la Revue pour tous publica el poema "Los regalos de los huérfanos". En agosto de ese año realiza su primera escapada a París. El dinero que tiene para el billete no es suficiente, de modo que se cuela en el tren. Detenido y encarcelado, será su profesor de retórica -Georges Izambard- quien acuda en su auxilio. Cuando vuelve a Charleville sólo tiene una idea: "todo menos trabajar".

Cuando en París estalla la Comuna (1871), Rimbaud corre a la capital a reunirse con los comuneros. Junto a los revolucionarios redactará himnos y manifiestos. Abandona por sus groserías y la mala calidad de su dieta alimenticia. Desengañado del ideal revolucionario, abraza el nihilismo, merced a ello concebirá algo inusitado hasta entonces: una poesía que busca inspiración en la disipación, la negación absoluta de todos los valores -tanto los revolucionarios como los burgueses- y el abismo.

El 13 de mayo, escribe a Izamard, una primera carta sobre la videncia, el 15 le escribe a Paul Demeny laCarta del Vidente; envía a ambos varios poemas. Un anarquista amigo de Izamard le pone en contacto con Paul Verlaine, a quien remitirá el poema "El barco ebrio". A la sazón, Rimbaud cuenta 17 años; el autor de los 'Poemas saturnianos', diez más. Entre agosto y septiembre se escribe con Paul Verlaine, quién lo califica como verdadero poeta y como vidente. Paul Verlaine lo llama a París y Arthur llega y vive junto a Verlaine y su esposa, en casa de los padres de ésta.

Frecuenta en París a Jean Richepin, Etienne Carjat y Jean Louis Forain. Perdidamente enamorado, Verlaine dejará atrás su familia y su modesto empleo de funcionario para viajar con Rimbaud a Bélgica y aInglaterra. Se engaña, lo que para él no es más que un frenesí que viene a justificar su propuesta estética, para Rimbaud es el vértigo de la autodestrucción. Las veladas de absenta y hachís de los dos poetas constan en los anales del desorden y el exceso, entre una y otra, Rimbaud escribe 'Una temporada en el infierno' (1873). Finalmente, Verlaine, enloquecido y celoso, descerraja un tiro en el pecho de Rimbaud. Recluido Verlaine en una cárcel belga, Rimbaud regresa a Francia, pero su carrera literaria se ha visto seriamente afectada por el escándalo. El resto de los escritores le dan la espalda.

A partir de 1874 vive en Londres con el poeta Germain Nouveau. Allí permanecerá casi todo el año; escribe sin duda la parte más grande de Iluminaciones. En 1875, desde Charleville, en enero, parte hacia Stuttgart con la intención de aprender alemán. Obtiene un puesto de preceptor. A fines de febrero se encuentra con Verlaine. Rimbaud va de Stuttgart a Milán a pie. Repatriado por intervención del cónsul francés en Livonia, en otoño se encuentra nuevamente en Charleville.

Continúa el estudio de las lenguas españolas, italianas, árabes, etc.. el propio Rimbaud quema todos sus manuscritos y deja de escribir. A partir de entonces subsistirá como mercader en tierras africanas, dondecontrae matrimonio con una abisinia. El tráfico de armas también fue otra de sus fuentes de ingresos por aquellos parajes.

Verlaine, convencido de que Rimbaud había muerto, recopiló sus poemas en Iluminaciones (1886). Esta obra contiene el famoso Soneto de las vocales, en el que a cada una de las cinco vocales se le asigna un color. En febrero de 1891, debido a fuertes dolores en la rodilla, es llevado a Adén y en mayo, en Marsellale es amputada una pierna. Viaja junto a su familia a un pueblito de la región de Ardennes.

Cuando se encontraba en Marsella con la idea de embarcarse para Etiopía, es ingresado de urgencia en elHospital de la Concepción donde fallece el 10 de noviembre de 1891.


Obras

Poesías (1863-1869)
Cartas del vidente (1871)
Una temporada en el Infierno (1873)
Iluminaciones (1874)


Adiós

¡El otoño ya! ¿Pero por qué añorar un eterno sol, si estamos empeñados en el descubrimiento de la claridad divina, lejos de las gentes que mueren en las estaciones?

El otoño. Nuestra barca, alzándose en las brumas inmóviles, gira hacia el puerto de la miseria, la ciudad enorme con su cielo maculado de fuego y lodo. ¡Ah, los harapos podridos, el pan empapado de lluvia, la embriaguez, los mil amores que me han crucificado!. ¡De modo que nunca ha de acabar esta reina voraz de millones de almas y de cuerpos muertos y que serán juzgados! Yo me vuelvo a ver con la piel roída por el fango y la peste, las axilas y los cabellos llenos de gusanos y con gusanos más gruesos aún el corazón, yacente entre desconocidos sin edad, sin sentimiento...Hubiera podido morir allí... ¡Que horrible evocación! Yo detesto la miseria.


¡Y temo al invierno porque es la estación de la comodidad!

A veces veo en el cielo playas sin fin, cubiertas de blancas y gozosas naciones. Por encima de mí, un gran navío de oro agita sus pabellones multicolores bajo las brisas matinales. Yo he creado todas las fiestas, todos los triunfos, todos los dramas. He tratado de inventar nuevas flores, nuevos astros, nuevas carnes, nuevas lenguas. Yo he creído adquirir poderes sobrenaturales. ¡Pues bien! Tengo que enterrar mi imaginación y mis recuerdos! Una hermosa gloria de artista y de narrador desvanecida!.

¡Yo! Yo que me titulara ángel o mago, que me dispensé de toda moral, soy devuelto a la tierra, con un deber de perseguir la rugosa realidad para estrechar! Campesino!

¿Estoy engañado? ¿Sería para mi la caridad hermana de la muerte?

En fin, pediré perdón por haberme nutrido de mentira. Y vamos.

¡Pero ni una mano amiga! ¿Y dónde conseguir socorro?

Sí, la nueva hora es, por lo menos, muy severa.

Pues yo puedo decir que alcancé la victoria: el rechinar de dientes, los silbidos de fuego, los suspiros pestilentes, se moderan. Todos los recuerdos inmundos se borran. Mis últimas añoranzas se escabullen - celos de los mendigos, de los bandoleros, de los amigos de la muerte, de los retardados de todas clases. ¡Si yo me vengara, condenados!


Hay que ser absolutamente moderno.

Nada de cánticos: conservar lo ganado. ¡Dura noche! La sangre seca humea sobre mi rostro, y no tengo cosa alguna tras de mí, ¡fuera de ese horrible arbolillo!... El combate espiritual es tan brutal como las batallas de los hombres; pero la visión de la justicia es sólo el placer de Dios.

Entre tanto, estamos en la víspera. Recibamos todos los influjos de vigor y de real ternura. Y a la aurora, armados de una ardiente paciencia, entraremos en las espléndidas ciudades.

¡Qué hablaba yo de mano amiga! Es una buena ventaja que pueda reírme de los viejos amores mentirosos, y cubrir de vergüenza a esas parejas embaucadoras - he visto allá el infierno de las mujeres -; y me será permitido poseer la verdad en un alma y un cuerpo.

Abril - agosto, 1873 "Una temporada en el infierno"


Biografía de Friedrich von Schiller

Poeta, dramaturgo, filósofo e historiador alemán

Nació el 10 de noviembre de 1759 en Marbach (Württemberg). Hijo de un oficial del ejército y administrador de las posesiones del duque de Württemberg.

Cursó estudios en la escuela militar del duque y más adelante estudió Derecho y Medicina. En el año 1780 fue médico en un regimiento militar en Stuttgart. Siendo estudiante terminó su primera obra de teatro, Los bandidos (1781), estrenada con éxito en el Teatro Nacional de Mannheim. Arrestado por haber abandonado Württemberg sin permiso para asistir a dicho estreno, se le prohibió publicar obras dramáticas, aunque se escapó de la prisión.

Escribió, con distintos seudónimos con el fin de no ser descubierto. Completó la tragedia Intrigas y amor(1783) y trabaja en el drama de Don Carlos (1787) en 1783 en Mannheim, donde fue dramaturgo oficial del teatro de la localidad. Después, se dedicó a obras históricas y filosóficas.

Por su Historia de la insurrección de los Países Bajos (1788) y con la recomendación de Johann Wolfgang von Goethe, fue nombrado profesor de Historia de la Universidad de Jena en 1790. En el año 1799 finaliza Wallenstein, una trilogía en verso que incluye un prólogo narrativo, El campamento de Wallenstein (1798), y dos extensos dramas, Los Piccolomini (1799) y La muerte de Wallenstein (1800).

A últimos de 1799, se radica en Weimar, donde terminó los dramas históricos en verso María Estuardo (1800), La doncella de Orleans (1801), La novia de Messina (1803) y Guillermo Tell (1804). Además tradujo obras al alemán, como Macbeth de Shakespeare y Fedra del dramaturgo francés Jean Baptiste Racine.

Sus obras históricas incluyen la Historia de la guerra de los Treinta Años (1791-1793). Entre sus obras filosóficas están las Cartas sobre la educación estética del hombre (1795) y De la poesía ingenua y sentimental (1795-1796). Sus obras poéticas incluyen el poema filosófico 'El ideal y la vida' (1796); el famoso 'La canción de la campana' (1800); y la 'Oda a la alegría', a la que puso música el compositor Ludwig van Beethoven en su Novena Sinfonía.

En el momento de su muerte en Weimar, el 9 de mayo de 1805, estaba trabajando en la tragediaDemetrius.


Obras

Dramas

Die Räuber (1781), Los bandidos
Die Verschwörung des Fiesco zu Genua (1784)
Kabale und Liebe (1783), Intriga y amor
Dom Karlos, Infant von Spanien (1787/88), Don Carlos
Wallenstein (1799)
Die Piccolomini
Maria Stuart (1800), María Stuardo
Die Jungfrau von Orléans (1801), La doncella de Orleans
Die Braut von Messina (1803), La novia de Messina
Wilhelm Tell (1803/04), Guillermo Tell
Turandot
Demetrius (1805)

Otras obras

Das Lied von der Glocke (1799)
Die Schaubühne als eine moralische Anstalt betrachtet (1784)
Ode an die Freude (1786)
Resignation (1786)
Die Huldigung der Künste (1804)
Der Verbrecher aus verlorener Ehre (El delincuente por culpa del honor perdido) (1786)
Der Handschuh (1797)
Der Taucher (1797)
Die Kraniche des Ibykus (1797)
Der Ring des Polykrates (1798)
Die Bürgschaft (1798)
Das Siegesfest (1803)
Die Teilung der Erde (1795)

Filosofía

Über den Grund des Vergnügens an tragischen Gegenständen (1792)
Augustenburger Briefe (1793)
Anmut und Würde (1793)
Kallias-Briefe (1793)
Kallias oder Über die Schönheit
Die Horen (1795)
Über die ästhetische Erziehung des Menschen (1795)
Über naive und sentimentalische Dichtung (1795)
Kleinere prosaische Schriften (1801)

Obras históricas

Geschichte des Abfalls der Vereinigten Niederlande von der spanischen Regierung (1788)
Was heißt und zu welchem Ende studiert man Universalgeschichte? (Primera lección magistral del 26 de mayo y 27 de mayo de 1789, 1790)
Geschichte des dreißigjährigen Krieges (1790)


REMINISCENCIA

Dime amiga, la causa de este ardiente,
puro, inmortal anhelo que hay en mí:
suspenderme a tu labio eternamente,
y abismarme en tu ser, y el grato ambiente
de tu alma inmaculada recibir.

En tiempo que pasó, tiempo distinto,
¿no era de un solo ser nuestro existir?
¿acaso el foco de un planeta extinto
dio nido a nuestro amor en su recinto
en días que vimos para siempre huir?

...Tú también como yo? Sí, tú has sentido
en el pecho el dulcísimo latido
con que anuncia su fuego la pasión:
amémonos los dos, y pronto el vuelo
alzaremos felices a ese cielo
en que otra vez seremos como Dios.

Biografía de José Hernández

Poeta argentino

Nació el 10 de noviembre de 1834 en los caseríos de Perdriel, en la Chacra de su Tío Don Juan Martín de Pueyrredón, durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas. Hijo de Rafael Hernández y de Isabel Pueyrredón. Su padre murió fulminado por un rayo.

Comenzó a leer y escribir a los cuatro años y asistió al colegio de don Pedro Sánchez. Educado en el Liceo de San Telmo, en 1846 fue llevado por su padre al sur de la provincia de Buenos Aires, donde se familiarizó con las faenas rurales y las costumbres del gaucho. Una enfermedad de la adolescencia le obligó a vivir en las pampas, donde entró en contacto con el estilo de vida de los gauchos.

Poeta, periodista, contador, taquígrafo, soldado, comerciante, estanciero y político. Autodidacta que gracias a sus numerosas lecturas definió sus ideas políticas. En marzo de 1857, poco después de fallecer su padre, se instaló en la ciudad de Paraná. De 1852 a 1872, defendió que las provincias no debían permanecer ligadas a las autoridades centrales, establecidas en Buenos Aires. José Hernández tomó parte en la última rebelión gaucha, la de López Jordán, que finalizó en 1871 con la derrota de los gauchos y su exilio. A su regreso en 1874, fundó el periódico Revista del Río de la Plata, en el que defendió posturas federalistas.

Fue diputado provincial y en 1880, siendo presidente de la Cámara de Diputados, defendió el proyecto de federalización, por el cual Buenos Aires pasó a ser la capital del país. En 1881 escribió Instrucción del estanciero y fue elegido senador provincial, cargo para el cual fue reelecto hasta 1885.

José Hernández consiguió un gran eco para sus propuestas con su poesía. El gaucho Martín Fierro (1872), un poema épico popular, está considerado como una de las grandes obras de la literatura argentina. Martín Fierro narra su vida, retratando la sencillez rural, la independencia y la paz de su espíritu. El poema arranca con la felicidad de su vida familiar, hasta que es obligado a alistarse en el ejército, su rebelión y su consiguiente deserción. A su regreso, descubre que su casa ha sido destruida y su familia se ha marchado, y la desesperación le empuja a unirse a los indios y convertirse en un hombre fuera de la ley. En la secuela del poema, La vuelta de Martín Fierro (1879), se reúne por fin con sus hijos. En el gaucho, descubrió la encarnación del coraje y la integridad inherentes a una vida independiente.

El 8 de junio de 1859, contrajo matrimonio en Paraná con Carolina González del Solar, con la que tuvo siete hijos.

José Hernández falleció el 21 de octubre de 1886 en su quinta de Belgrano, en Buenos Aires. Las últimas palabras que dijo fueron: "Buenos Aires... Buenos Aires...".


Obras

1863 — Vida del Chacho
1867 — Los treinta y tres orientales
1872 — El Gaucho Martín Fierro
1879 — La vuelta de Martín Fierro
1881 — Instrucción del Estanciero


MARTIN FIERRO

PRIMERA PARTE

I

Aquí me pongo a cantar
Al compás de la vigüela,
Que al hombre que lo desvela
Una pena estrordinaria,
Como la ave solitaria
Con el cantar se consuela.

Pido a los Santos del Cielo
Que ayuden mi pensamiento ­
Les pido en este momento
Que voy a cantar mi historia
Me refresquen la memoria
Y aclaren mi entendimiento.

Vengan Santos milagrosos,
Vengan todos en mi ayuda,
Que la lengua se me añuda
Y se me turba la vista ­
Pido a mi Dios que me asista
En una ocasión tan ruda.

Yo he visto muchos cantores,
Con famas bien otenidas,
Y que después de alquiridas
No las quieren sustentar ­
Parece que sin largar
Se cansaron en partidas.

Mas ande otro criollo pasa
Martín Fierro ha de pasar ­
Nada lo hace recular
Ni las fantasmas lo espantan ­
Y dende que todos cantan
Yo también quiero cantar.

Cantando me he de morir,
Cantando me han de enterrar,
Y cantando he de llegar
Al pié del Eterno Padre ­
Dende el vientre de mi madre
Vine a este mundo a cantar.

Que no se trabe mi lengua
Ni me falte la palabra ­
El cantar mi gloria labra,
Y porniéndome a cantar,
Cantando me han de encontrar
Aunque la tierra se abra.

Me siento en el plan de un bajo
A cantar un argumento ­
Como si soplara un viento
Hago tiritar los pastos ­
Con oros, copas y bastos
Juega allí mi pensamiento.

Yo no soy cantor letrao,
Mas si me pongo a cantar
No tengo cuando acabar
Y me envejezco cantando ­
Las coplas me van brotando
Como agua de manantial.

Con la guitarra en la mano
Ni las moscas se me arriman ­
Naides me pone el pié encima,
Y cuando el pecho se entona,
Hago gemir a la prima
Y llorar a la bordona.