miércoles, 5 de noviembre de 2014

Biografía de Luis Cernuda Bidón

Luis Cernuda Bidón nace en Sevilla un 21 de Septiembre de 1902. Hijo de padre militar, se educó en un ambiente de rígidos principios. Ya desde pequeño se enfrenta a un choque entre unos valores familiares muy estrictos y la propia personalidad tímida y retraída del poeta. El poema "La familia" del libro Como quien espera el alba (1944) puede ser un buen testimonio de esos primeros años de la vida del poeta.

En esos primeros años marcados por la soledad descubre la literatura, y lo hace de manos de Bécquer, autor con el que su poesía presenta importantes contactos, tanto en sus primeros versos (Perfil del aire) como en otros libros posteriores (no debemos pasar por alto que el título del libro Donde habite el olvido está sacado de un verso de Bécquer).

En 1919 comenzó los estudios de Derecho en la Universidad de Sevilla. Allí conoció a Pedro Salinas, que fue su profesor e introductor serio en la literatura. En estos años descubre también a un autor francés que le influirá poderosamente, Andre Gide, y en el que encontrará el poeta sevillano un paralelo de sí mismo. En 1923, deja la Universidad para el servicio militar; ingresa en el regimiento de Caballería de Sevilla. En 1924, vuelve para seguir la carrera, la cual terminará en 1926. Asiste a los actos celebrados con motivo del tercer centenario de la muerte de Góngora, pero solo como oyente, aunque ya había conocido varios miembros de lo que sería denominado después la Generación del 27.

En 1928, Salinas le ayuda a conseguir una plaza como lector de español en la Universidad de Toulouse. Allí comenzará a redactar los poemas de lo que será su libro Un río, un amor, inspirado directamente en la música de jazz y blues (el poema "Quisiera estar solo en el sur" alude directamente a ella) y en el cine. Se muda a Madrid en 1929. Allí trabaja en la librería de León Sánchez Cuesta y se enamora de un tal Serafín que no le hizo ningún caso. A este amor corresponden los libros Donde habite el olvido y Los placeres prohibidos. Nunca negó su condición homosexual, factor por el que fue considerado siempre un rebelde, dada la mentalidad cerril y poco abierta de la España de Posguerra, "un país donde todo nace muerto, vive muerto y muere muerto", como dirá en Desolación de la Quimera. Aspecto también que le otorgaba siempre un grado de marginalidad, "como naipe cuya baraja se ha perdido" es una de sus frases más conocidas.

Al proclamarse la República, la recibe con ilusión, y siempre se mostrará dispuesto a colaborar con todo lo que fuera buscar una España más tolerante, liberal y culta. Como ejemplo de esto último tenemos su participación en la Misiones Pedagógicas y Culturales que organiza el gobierno de la II República desde 1934.

Estos años son también de compromiso y acción política: Cernuda se afilia al Partido Comunista por breve espacio de tiempo y colabora en revistas de marcado carácter izquierdista, como es el caso de El Heraldo o la revista Octubre, fundada por Rafael Alberti. Pero los primero años treinta son también los del descubrimiento por parte de Cernuda de la obra de los poetas románticos alemanes (Novalis, Heine, Hölderlin), así como el inicio de su faceta de traductor. Durante la Guerra Civil participó activamente desde las trincheras culturales organizando actividades de todo tipo, como es la fundación de la revista Hora de España, o la participación en el II Congreso de Intelectuales Antifascistas realizado en Valencia.

En 1938 viaja al Reino Unido, donde trabaja de lector de español en la Universidad de Glasgow, la Universidad de Cambridge y el Instituto Español de Londres, pasando los veranos en Oxford en compañía del pintor Gregorio Prieto. Ya no volvería más a España. Allí profundizará en la lectura de los clásicos ingleses y descubrirá la obra de autores que le influirán poderosamente, caso de T.S. Elliot.

En 1947, gracias a la mediación de su amiga Concha de Albornoz, consigue una plaza de profesor en la universidad norteamericana de Mount Holyoke, y logra por fin la ansiada estabilidad económica, y en la que permanecerá hasta 1952.

Pasó a México en 1952, donde se enamoró de un culturista, a quien están dedicados los Poemas para un cuerpo. Trató con Octavio Paz y con Manuel Altolaguirre.

Muere el 5 de noviembre de 1963 en la Ciudad de México y es enterrado pocos días después en la sección española del Panteón Jardín.

Biografía de Jacqueline Auriol

Jacqueline Douet; Challans, 1917 - París, 2000

Aviadora francesa. Fue la primera mujer en volar en un avión a reacción, tipo de aparato con el que batió varias marcas femeninas de velocidad en la década de los cincuenta y los sesenta. Su apellido de soltera era Douet, que cambió al casarse en 1940 con Paul Auriol (hijo del político francés Vincent Auriol, que fue Presidente de la República entre 1947 y 1954).

Poco antes de iniciarse la Segunda Guerra Mundial se familiarizó con el pilotaje de aviones, que fue su principal dedicación en lo sucesivo. En 1948 obtuvo el nombramiento de piloto civil y, a título honorífico, el de piloto militar en 1950; también se le concedió el de piloto de helicópteros. En 1951, tras ser operada en Estados Unidos a causa de unas heridas sufridas en 1949, superó el récord femenino de velocidad al alcanzar los 819,5 km/h en un Havilland Vampire a reacción; ese mismo año llegó a los 860 km/h.

En 1952, el presidente estadounidense Truman le entregó el Trofeo Harmon (el principal premio aeronáutico mundial) en la Casa Blanca; este mismo galardón se le otorgó en 1953. En 1954 fue nombrada piloto de pruebas, y al año siguiente voló a 1.150 km/h pilotando un Mystère. En 1956 estuvo a punto de perder la vida al fallarle los mandos de su aparato, el Mystère IV; en el último momento, con el avión precipitado en el vacío y a punto de perder el conocimiento, recuperó el control de los mismos y pudo enderezar el vuelo.

El año 1959 alcanzó una velocidad de Mach 2 (dos veces la del sonido); pilotaba un Mirage III. Batió nuevamente el récord mundial femenino de velocidad en 1962, al volar a 1.850 km/h, 597 km/h más rápida que Jacqueline Cochran. En 1963 y 1964 fijó dos registros más, de nuevo con un Mirage III: 2.300,2 km/h (100 km en línea recta) y 2.030 km/h (100 km en circuito cerrado); sin embargo, su rival Jacqueline Cochran recuperó el récord en la última marca en el mismo año 1964 (2.097 km/h). Escribió Adoro volar (1970)