domingo, 26 de octubre de 2014

¿Cómo podemos manejar y tratar personas difíciles?

Todos nos hemos encontrado alguna vez – o frecuentemente – con personas que por alguna u otra razón percibimos como difíciles. Ya sea por quejas constantes, actitud negativa o tendencia al conflicto, hay individuos con quienes se hace más difícil relacionarse. ¿Cómo tratar personas difíciles?

Con compasión. Antes que cualquier cosa, lo primero que debemos esforzarnos por hacer cuando tratamos personas difíciles es armarnos de compasión y mirar más allá de los comportamientos que nos incomodan. Detrás de la actitud pesimista, los sabotajes y peleas, y la dificultad para relacionarse armoniosamente, existe una persona y un alma que seguramente está sufriendo.

Mírese a usted mismo en aquellos días cuando está irritable o de “pocos amigos” – muy frecuentemente es porque está teniendo un mal día, le llegó una mala noticia, o está pasando por un momento doloroso o estresante. Ahora imagine cómo será la vida de alguien que constantemente se comporta así! Imagine como sería SU vida si estuviera llena de sufrimiento y amargura? Muy probablemente pasaría usted a ser esa persona difícil.

En qué nos ayuda la compasión en estos momentos? Recuerde que no tenemos control sobre el recorrido de otros, pero sí sobre nuestro proceso de crecimiento. Quizá la compasión no cambiará nada en el otro (quizá sí lo hará – inténtelo!) pero definitivamente cambiará la manera en que miramos la situación y por ende nuestras reacciones y emociones al respecto. La rabia y resentimiento son sentimientos que envenenan y atrasan - así que primero que todo, purifíquese con compasión.

Consejos para tratar personas difíciles
Mírese a usted mismo. Las relaciones involucran más de una persona. Puede que usted perciba que la otra persona es la difícil, sin embargo es el momento de auto-evaluación. Observe la situación objetivamente. Cómo está reaccionando usted? Olvídese de quién empezó o quién es culpable. Asuma responsabilidad por sus acciones, así las perciba como simples reacciones a lo que los demás le hacen. Al hacerse consciente de su parte en el conflicto, podrá modificar su comportamiento y eso a su vez inmediatamente cambiará la dinámica de la relación.

Aléjese emocionalmente. Es natural que cuando tenemos un conflicto con alguien o estamos alrededor de alguien difícil, parte de nuestra energía se concentre en esta situación. Quizá pensamos seguido en lo que ese alguien nos hizo o dijo, o tratamos de encontrar soluciones al conflicto, o pensamos en cómo vamos a molestar a esa persona que nos hace la vida imposible. Pare. Recuerde que la energía crea y mueve… SU energía crea y mueve. Así que aléjese emocional y mentalmente del conflicto. Cada vez que se encuentre a usted mismo pensando en la situación o persona, despida suavemente ese pensamiento e intencionalmente concéntrese en algo más. Cada vez que usted se concentra en el conflicto, tendrá una reacción emocional – rabia, dolor o preocupación. Sea consciente que estos sentimientos son creados por usted en ese momento , y no por la otra persona. Qué le está haciendo esa persona cuando usted se encuentra en su cama dispuesta a dormir? Sin embargo, aunque en ese instante el individuo no esté presente, usted es quien lo está invitando a este espacio y tiempo. Despídalo. Usted tiene control. Entre más alejado emocionalmente se encuentre de la situación, menos energía alimentará el conflicto.

Perdone. Para alejarse mental y físicamente de personas difíciles es importante que las perdonemos y nos perdonemos a nosotros mismos por haber caído en el conflicto. El perdón es una herramienta poderosa de sanación. Ejercítelo y sea testigo del milagro!

Cambie la dinámica de la relación. Acábelos con bondad! Haga un esfuerzo consciente por modificar sus reacciones antes el comportamiento de la otra persona. Decida que no importa lo que el otro haga, su respuesta será paciencia, bondad y paz. Se sorprenderá lo que esto puede lograr. Recuerde que el amor desarma!

Visualice armonía y protección. Existen varias técnicas de visualización que pueden ayudarle a lidiar con el conflicto. Practique ejercicios para bloquear a la persona difícil energéticamente, y también para cortar su vínculo con la situación.

Purifíquese. Uno de los mayores problemas cuando nos dejamos involucrar en una situación conflictiva con una persona difícil es que concentramos un alto nivel de energía negativa a nuestro alrededor. Asegúrese de practicar rituales de purificación para usted mismo y para su hogar u oficina.

Sandra Silva
Fuente: About

Prejuicios y etiquetas. El delicado asunto de definir a las personas.

Lo etiquetamos todo, mentalmente, desde que, en la infancia, empezamos a pensar y juzgar de forma individual. Nuestro entorno también nos etiqueta, nos analiza según diferentes criterios y nos coloca en un cliché. Es humana la tendencia inconsciente, automatizada, de formar un perfil mental de todo cuanto vemos, de cada persona que conocemos. Pero hay etiquetas que nos ayudan a hacernos una idea, una composición mental que nos oriente, y otras que perjudican tanto a nuestro buen criterio como a la imagen de otras personas. Y encima son falsas, parciales o estereotipadas; es decir, injustas.

La necesidad de saber del otro...o de la otra

Sea con expectativas sentimentales o sexuales o no, conocer a una persona del género o sexo que nos atrae suele despertar el mismo interés que deseo de agradar. A las personas que nos interesan como posibles futuras parejas, las etiquetamos casi de inmediato como atractivas, excelentes o seductoras…, o todo junto. Mientras que las personas que no nos interesan físicamente son juzgadas por otras cualidades o defectos. De cualquier modo, hacemos una especie de “retrato robot” de esa persona, juzgando- o, mejor dicho, prejuzgando- a partir de lo que nos inspira su forma de vestir, hablar, comportarse o incluso de lo poco o mucho que nos hayan contado de ella terceras personas o de clichés sociales que creemos que les corresponden. Desde ese momento, hacemos más caso a la imagen que nos hemos formado sobre la persona en cuestión, que a lo que ella misma quiera expresar, a cómo sea realmente o qué pueda mostrar de su personalidad en el futuro.

La primera impresión suele fijar ideas preconcebidas en nuestra mente sobre las demás personas. Y, si ya existen estereotipos que prejuzgan a determinadas personas de un colectivo- por su origen étnico, racial o de nacionalidad; por su trabajo o profesión; por su religión o su ateísmo; por los estudios recibidos o la carencia de ellos; o por su orientación sexual, su género o su edad- de seguro se los aplicaremos además de nuestra propia percepción.

Juzgar o prejuzgar, más etiquetas

La necesidad de saber del otro nos puede llevar a sentenciar a la ligera. Es lo que ocurre con los colectivos homosexuales o con los transexuales: mucha gente mira con suspicacias a quienes pertenecen a ellos, simplemente por la serie de tabús, mitos y tópicos que corren sobre esa tipología de personas o ese colectivo.

En todas las orientaciones sexuales y en todos los géneros existen buenas y malas personas, gente con más o menos educación, valores o principios. El carácter y el modo de actuar no se deciden por la etiqueta de “lesbiana”, “gay” o “hetero”. Pero ya sabemos que conductas de prejuicio, rechazo e incluso odio se generan a raíz de creer en esos estereotipos sobre un determinado grupo humano.

A nadie le gusta ser etiquetado sin ocasión de mostrarse realmente. Hay etiquetas que estigmatizan tanto a las personas que pueden llevarles a la marginación o incluso a algo mucho peor: el suicidio. Es lo que ocurre en los casos de personas LGBT que sufren el acoso y el prejuicio de su entorno, y acaban sintiéndose tan desesperados y acorralados que prefieren acabar con su vida.

Si quitamos esas etiquetas prefabricadas, nos quedan solo personas. Personas distintas, sea cual sea su origen, raza, tendencia sexual o cualquier otro rasgo personal. Sin tabús y etiquetas, nos damos la oportunidad de juzgar a la persona y no al lugar, ideario o colectivo al que pertenece. Y le damos la oportunidad de ser ella misma y demostrar su realidad y sus sentimientos.

Lola Romero
Fuente: About