domingo, 19 de octubre de 2014

¿Cómo mantener una relación de pareja?

"Los hombres y mujeres que se aman sienten la necesidad de encontrarse, de acercarse, de vivir juntos, y es natural. Pero si falta una verdadera dimensión interior a su relación, se puede ya vaticinar el final de su amor.

Analizaos: cuando os sentís habitados por la presencia sutil de un ser querido, constatáis que no tenéis necesariamente necesidad de su presencia física para sentiros con él. Si sentís fuertemente la necesidad de una presencia física, es porque estáis saliendo de vuestro mundo interior, y ahí corréis el riesgo de encontraros con grandes sufrimientos. Porque, ¿quién dice que las circunstancias no os privarán un día u otro de este ser a quien amáis?… Cuando estáis habitados por una presencia interior, las circunstancias externas tienen menos importancia para vosotros. Éste es un criterio: si, pensando en aquellos que amáis, sentís tanta alegría como cuando les veis, sois libres, y esta alegría no os abandonará."

Omraam Mikhaël Aïvanhov


Biografía de Jonathan Swift

Escritor político y satírico anglo-irlandés

Nació el 30 de noviembre de 1667 en Dublín. Huérfano de padre, recibe educación gracias a la ayuda de sus tíos.

Tras seguir estudios en la Universidad de Dublín (1681-1688), abandona Irlanda para reunirse con su madre establecida en el condado de Leincester. Trabaja como secretario de William Temple, importante hombre de estado de la época, miembro del parlamento y destacado diplomático, que será su protector durante diez años.

En 1694, regresó a Irlanda, donde se ordenó sacerdote. Tras reconciliarse con Temple, del que se separó por incompatibilidad, volvió a su servicio en 1696. Supervisó la educación de la hija de la recién enviudada hermana de Temple, y permaneció con el caballero hasta su muerte, en 1699. Durante ese tiempo, tuvo frecuentes discusiones con su patrón, aunque dispuso de gran cantidad de tiempo para la lectura y la escritura.

Entre sus primeros escritos en prosa se encuentra La batalla entre los libros antiguos y modernos(1697), sobre las discusiones literarias del momento, que trataban de valorar si eran mejores las obras de la antigüedad o las modernas. Su Historia de una bañera (1704) es el más divertido y original de sus escritos satíricos.

En 1710, subió al poder en Inglaterra el partido tory, y se pasó rápidamente a sus filas. Comenzó a dirigir entonces sus ataques contra los whigs, a través de una serie de textos cortos; dirigió el Examiner, el órgano informativo de los tories, y publicó una gran cantidad de panfletos, en los que defendía abiertamente la política social del gobierno tory. De entre esos textos, el más elocuente e influyente fue El comportamiento de los aliados (noviembre de 1711). Este panfleto fue la causa de la dimisión de John Churchill, primer duque de Malborough, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas británicas.

Inició sus Cartas a Stella en 1710. Stella era el nombre que él utilizaba para dirigirse a Esther Johnson, residente en Dublín. Los especialistas no tienen muy claro cuál era el tipo de relación que existía entre tutor y alumna. Es posible incluso que se hubieran casado en secreto. La otra mujer de la que se tiene noticia en la vida de Swift fue Esther Vanhomrigh, también alumna suya, hija de un comerciante de Dublín de origen holandés.

En 1717, fue deán de la catedral de San Patricio de Dublín. Entre 1724 y 1725 publicó anónimamenteCartas de Drapier, una serie de panfletos en los que defendía la validez de la moneda irlandesa, y que ocasionaron el fin del permiso otorgado por la corona a un comerciante inglés para acuñar monedas en Irlanda. Una modesta proposición (1729), incluye una propuesta especialmente irónica, la de que los niños irlandeses pobres podían ser vendidos como carne para mejorar la dieta de los ricos.

Su obra maestra, Viajes a varios lugares remotos del planeta, titulada popularmente Los viajes de Gulliver, fue publicada como anónimo en 1726 y obtuvo un éxito inmediato. Concebida como una sátira, fue añadiendo, durante los seis años que tardó en escribirla, reflexiones acerca de la naturaleza humana. Narración imaginativa, ingeniosa y sencilla de leer.

Sus últimos años, tras las muerte de Stella, se caracterizaron por asomos de demencia. Sufrió ataques de vértigo y, tras un largo periodo de decadencia mental, Jonathan Swift falleció en Dublin el 19 de octubre de 1745. Enterrado en la catedral de la que fue deán, junto al sepulcro de Stella. Su epitafio, escrito por él mismo en latín, reza: "Aquí yace el cuerpo de Jonathan Swift, D., deán de esta catedral, en un lugar en que la ardiente indignación no puede ya lacerar su corazón. Ve, viajero, e intenta imitar a un hombre que fue un irreductible defensor de la libertad".



Obras

La batalla entre los libros antiguos y los modernos (The Battle of the Books), 1704
Historia de una barrica (A Tale of a Tub), 1704
Un argumento contra la abolición del Cristianismo ( An Argument against Abolishing Christianity ), 1708
The Journal to Sabu, 1710-1713
El comportamiento de los aliados (On the Conduct of the Allies), 1711
Arte de la mentira política/The Art of Political Lying, 1712
El cuento del tonel, 1713
The Intelligencer (con Thomas Sheridan)
Bickerstaff-Partridge Papers
Three Sermons/Prayers
Cadenus and Vanessa, (poema)
The benefit of Farting, 1722
Cartas del pañero (Drapier's Letters), 1724
Los viajes de Gulliver (Gulliver's Travels), 1726
The Grand Question Debated, 1729
Una modesta proposición para impedir que los hijos de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o para el país (A Modest Proposal), 1729
Verses on His Own Death, 1731
The Lady's Dressing Room, 1732
Directions to Servants, 1731
A Complete Collection of Genteel and Ingenious Conversation, 1731
On Poetry, a Rhapsody, 1733

Biografía de Miguel Ángel Asturias

Premio Nobel guatemalteco

Nació el 19 de octubre de 1899 en el barrio de la Parroquia Vieja, en Guatemala, hijo de Ernesto Asturias y de María Rosales.

En 1904 se traslada a Salamá (Baja Verapaz). En 1908 la familia retorna a Ciudad de Guatemala y termina la complementaria en el colegio del padre Pedro Jacinto Palacios y en el Domingo Savio.

En 1916 conoce en el Hotel Imperial a Rubén Darío nueve meses antes de su muerte. Termina el bachillerato. Cursó estudios de Derecho en varias universidades de Guatemala y Antropología en la Sorbona de París, allí recibió la influencia del poeta surrealista francés André Breton.

En 1942 le nombraron diputado en su país y desde 1946 trabajó como embajador en México, Argentina y El Salvador, hasta que, en 1954, abandonó, como exiliado, Guatemala. Entre 1966 y 1970 desarrolló el cargo de embajador en Francia.

Su primera obra Leyendas de Guatemala (1930) es una colección de cuentos y leyendas mayas. Alcanzó fama internacional con El señor Presidente (1946) retrato de un dictador. Posteriormente escribe Hombres de maíz (1949), la trilogía formada por Viento fuerte (1950), El Papa verde (1954) y Los ojos de los enterrados (1960), Mulata de tal (1963), Malandrón (1969) y Viernes de Dolores (1972). En 1966 le otorgaron el Premio Lenin de la Paz por sus poemas y novelas de contenido fuertemente antiimperialista, y un año después el Premio Nobel de Literatura.

Casado con Clemencia Amado en 1939, con la que tuvo dos hijos, Miguel Ángel y Rodrigo. Se divorciaron en 1947. Contrajo matrimonio con su segunda esposa, Blanca Mora y Araujo, en 1950.

Miguel Ángel Asturias falleció el 9 de junio de 1974 en Madrid (España).


Obras seleccionadas

Sociología guatemalteca: El problema social del indio Rayito de estrella
Leyendas de Guatemala
Sonetos Con el rehén en los dientes: Canto a Francia Anoche, 10 de marzo de 1543 Tres de cuatro soles Hombres de maíz
Viento fuerte
Alto es el Sur : Canto a la Argentina
El papa verde
Bolívar: Canto al Libertador
Soluna: Comedia prodigiosa en dos jornadas y un final
Week-end en Guatemala
La audiencia de los confines
Los ojos de los enterrados
El alhajadito
Mulata de tal
Cuentos y leyendas
Clarivigilia primaveral
El espejo de Lida Sal
Maladrón (Epopeya de los Andes verdes)
Comiendo en Hungría
Tres de cuatro soles
Torotumbo; La audiencia de los confines; Mensajes indios
América, fábula de fábulas
Viernes de dolores
El hombre que lo tenía todo, todo, todo; La leyenda del Sombrerón; La leyenda del tesoro del Lugar Florido
Viajes, ensayos y fantasías
El árbol de la cruz


GUATEMALA
(Cantata)
1954

¡Patria de las perfectas luces, tuya
la ingenua, agraria y melodiosa fiesta,
campos que cubren hoy brazos de cruces!

¡Patria de los perfectos lagos, altos
espejos que tu mano acerca al cielo
para que vea Dios tantos estragos!

¡Patria de los perfectos montes, cauda
de verdes curvas imantando auroras,
hoy por cárcel te dan tus horizontes!

¡Patria de los perfectos días, horas
de pájaros, de flores, de silencio
que ahora, ¡oh dolor!, son agonías!

¡Patria de los perfectos cielos, dueña
de tardes de oro y noches de luceros,
alba y poniente que hoy visten tus duelos!

¡Patria de los perfectos valles, tienden
de volcán a volcán verdes hamacas
que escuchan hoy llorar casas y calles!

¡Patria de los perfectos frutos, pulpa
de paraíso en cáscara de luces,
agridulces ahora por tus lutos!

¡Patria del armadillo y la luciérnaga
del pavoazul y el pájaro esmeralda,
por la que llora sin cesar el grillo!

¡Patria del monaguillo de los monos,
el atel colilargo, los venados,
los tapires, el pájaro amarillo

y los cenzontles reales, fuego en plumas
del colibrí ligero, juego en voces
de la protesta de tus animales!

Loros de verde que a tu oído gritan
no ser del oro verde que ambicionan
los que la libertad, Patria, te quitan.

Guacamayas que son tu plusvalía
por el plumaje de oro, cielo y sangre,
proclamándote va su gritería...

¡Patria de las perfectas aves, libre
vive el quetzal y encarcelado muere,
la vida es libertad, Patria, lo sabes!

¡Patria de los perfectos mares, tuyos
de tu profundidad y ricas costas,
más salóbregos hoy por tus pesares!

¡Patria de las perfectas mieses, antes
que tuyas, júbilo del pueblo, gente
con la que ahora en el pesar te creces!

¡Patria de los perfectos goces, hechos
de sonido, color, sabor, aroma,
que ahora para quién no son atroces!

¡Patria de las perfectas mieles, llanto
salado hoy, llanto en copa de amargura,
no la apartes de mí, no me consueles!

¡Patria de las perfectas siembras, calzan
con hambre de maíz sus pies desnudos,
los que huyen hoy, tus machos y tus hembras!

Miguel Ángel Asturias


¿Conviene ayudar o no a los niños con sus tareas escolares?

A diferencia de lo que vivimos de pequeños, parece que la tendencia actual es que no conviene ayudar a los niños con sus tareas escolares…

Estos fragmentos de un artículo de Soledad Vallejos para La Nación aborda este tema.

“Para mí es chino básico. Anoche, el tema de la cena familiar fueron las fracciones, y mi hija Maru, de 10 años, me lo explicaba con un tonito como diciendo: «Mamá, esto es una papa». Para mí es imposible ayudarlos con las tareas de matemáticas -confiesa Ximena Ferreira Sánchez, madre de tres hijos de 10, 8 y 5 años-. Igual, aunque pudiera o quisiera hacerlo, en el colegio nos pidieron explícitamente que no intervengamos. Pero hay otras veces en las que no puedo contenerme. No me podía quedar callada cuando en primer grado veía en el cuaderno una cantidad de faltas de ortografía sin corregir. Nos explicaban que era un proceso, que la conciencia ortográfica llega después y que el objetivo de no marcar los errores era para no cohibirlos ni bloquearlos. Pero «hada» va con hache, y yo se lo decía”.

Los métodos de enseñanza cambiaron. Los chicos de hoy aprenden con modelos de trabajo diferentes a los de las generaciones pasadas, lo que produce -a priori- un desencuentro. Es que los padres quieren ayudar a los hijos a su manera, mientras que ellos aprenden de otra. No en vano muchos colegios organizan talleres para padres, sobre todo durante los años del primer ciclo escolar, con el objetivo de explicarles cómo se trabaja hoy en las aulas, tanto en matemáticas como en lengua.

Según los especialistas, uno de los ejes centrales en la crianza es que los padres se involucren activamente en su educación. Pero eso requiere, en determinados momentos, comprender que el hecho de no ayudarlos favorece a la construcción de sus propias estrategias e hipótesis para la resolución de un determinado problema.

Para Rebeca Anijovich, Magíster en Formación de Formadores, de la Universidad de San Andrés, que los hijos reciban tareas de la escuela para realizarlas en la casa es, frecuentemente, objeto de discusión y debate. “Las propuestas académicas van desde resolver todo en el aula hasta pedir una enorme cantidad de contenidos para el hogar porque es necesario incrementar la práctica y complementar lo que «no se alcanza» a realizar en la escuela. Una primera consideración nos lleva a distinguir quiénes son los destinatarios de estas tareas para el hogar y, en este caso, nos referiremos especialmente a los alumnos de la escuela primaria. Aunque, tal vez, la cuestión más compleja está referida al modo en cómo los padres acompañamos a nuestros hijos, así como también el vínculo que mantenemos con la escuela. ¿Confiamos y apoyamos a la institución en sus modos de encarar la enseñanza? ¿Cuánto incide nuestra propia historia escolar al momento de guiar la de los niños? ¿Cómo acompañarlos sin hacer la tarea por ellos? ¿Debemos reconocer que los niños resuelven sus trabajos de un modo diferente a como lo hacíamos en nuestra época de estudiantes?”

Los replanteos de Anijovich suelen hacer eco cada tarde en un batallón de padres que deben lidiar con la tarea escolar de sus hijos, como le sucede a Elena Stambulsky, quien reconoce que, a la par de su hijo, Kevin, ella también está “terminando” séptimo grado por segunda vez.

“En los últimos años, la preocupación por saber hasta dónde tenía que ayudarlo fue creciendo. Muchas veces me sentaba con él y terminábamos haciendo la tarea juntos, más yo que él. Pero si después en la prueba le iba mal, yo era la responsable -cuenta Elena, que con su hijo menor, de 6 años, confiesa intentar otra metodología-. La verdad es que no es nada sencillo poder ayudarlos, sobre todo cuando los enfoques de enseñanza son tan distintos a los nuestros. Hace un par de años, pedí una reunión en el colegio para que me explicaran el método apropiado para resolver las divisiones. Terminamos todos agotados. El límite de hasta dónde intervenir o soltarles la mano es difícil. Finalmente, después de mucho ensayo y error, y encuentros con la psicopedagoga, ahora nos focalizamos en la duda. Y si hay cosas que en casa no se pueden resolver, se recurre a los maestros”.

Todos los especialistas consultados coinciden en un punto. Una máxima que no admite entre líneas: hay que intervenir cuando ellos pidan ayuda, pero sin hacer la tarea que les encomendaron. Asistirlos también es reconocer que aprenden de un modo diferente de nosotros.

QUE NO SE FRUSTRE NI SE DEPRIMA

Nada es igual en la escuela de hoy que en la de hace tres o cuatro décadas: Ximena Ferreira Sánchez, mamá de tres niños en edad escolar, aprendió definitivamente la lección después de algunos años de ensayo y error. “Si te equivocaste, mi amor, o no entendés, pregúntale a la maestra -les dice ahora Ximena a sus hijos, ante la aparición de la duda-. Al principio, me sentía impotente por no poder asistirlo, pero aprendí que en casa debo contenerlo, ayudarlo a resolver la situación, que no es lo mismo que ayudarlo a resolver la tarea. Yo sé que los viernes tienen fecha de entrega y estoy atenta, pregunto si necesitan algo. Pero no me meto”, asegura.

DIÁLOGO ENTRE ADULTOS

Claridad en el diálogo entre la escuela y los padres. Docentes y directivos reconocen que, en determinadas situaciones, falta comunicación entre la institución y las familias. “A veces, la escuela no es del todo clara, y los padres no saben cuándo es el momento de intervenir. Por eso trabajamos con las familias desde el primer ciclo para analizar las diferentes estrategias de los niños, sobre todo desde primero hasta cuarto grado. Tanto la matemática como la escritura son situaciones cotidianas de trabajo, y la posibilidad de compartir con un hijo ese proceso de aprendizaje refuerza la relación cognitiva que se va construyendo de a poco -opina María Victoria Alfieri, directora del colegio Aletheia-. Lo que es terrible es cuando aparece la violencia del mandato por parte de los padres; una violencia simbólica que se muestra en la falta de respeto hacia los tiempos del niño, que no son los mismos que los del adulto”.

En sintonía con la reflexión de Alfieri, se expresa la directora de la Escuela del Sol, e insiste en este concepto: “Es difícil crear un clima de trabajo distendido y paciente cuando una madre llega de trabajar y quiere que, en dos horas, sus hijos se bañen, coman y hagan la tarea. Hace poco una madre pidió una reunión porque estaba preocupada por este tema y no sabía cómo ayudar a sus hijos con los deberes. «Sácate la oficina de encima cuando llegas a tu casa», fue mi primer consejo. Y ojo que no hay que sentarse al lado del chico como un sargento para ver cómo trabaja. Mientras la mamá cocina puede invitar a su hijo a que se siente en la mesa y le cuente lo que tiene que hacer. Acompañarlos sin intervenir directamente es ayudarlos”.

Para Elena Stambulsky, la mamá de Kevin, no fue fácil “soltarle la mano” a su hijo, pero hoy reconoce que trajo sus recompensas. “Hoy me importa más el esfuerzo que el resultado. Uno quiere que a su hijo le vaya bien, por supuesto, pero hay que aceptar los errores, las equivocaciones, los bochazos. Uno deposita un voto de confianza en el colegio, entonces hay que respetar las decisiones de los maestros, y los pedidos. Hoy sólo ayudo a Kevin cuando aparece la duda, y lo acompaño.”

Grace Horne también insiste. “Dejar que hagan solos sus tareas es ayudarlos a ser autónomos y responsables. Y cuando se tropiezan con una piedra, hay que tenderles la mano para levantarse. Imponer el propio método para esquivarla no los favorece”.