miércoles, 17 de septiembre de 2014

Sí que importa quién eres…

Una maestra neoyorquina decidió homenajear a cada uno de sus alumnos del último curso de bachillerato diciéndoles lo importantes que eran. Se valió de un procedimiento ideado por Hélice Bridges de Del Mar, California, y fue llamando a la pizarra, uno a uno, a todos los estudiantes. Primero fue diciendo a cada uno por qué él (o ella) era importante tanto para la maestra como para la clase.

Después les fue dando una cinta azul que llevaba impreso, en letras doradas, el texto siguiente: «Sí que importa quién soy».

Después decidió investigar qué tipo de influencia tendría el hecho del reconocimiento sobre una comunidad. Dio a cada uno de sus alumnos tres cintas más y les encargó que difundieran en su medio esta ceremonia de reconocimiento. Luego debían hacer un seguimiento de los resultados, ver quién reconocía los méritos de quién y, al cabo de una semana, presentar un informe a la clase.

Uno de los chicos de la clase fue a visitar a un joven ejecutivo, para reconocer la ayuda que éste le había prestado en la planificación de su carrera.

Le dio una cinta azul y se la prendió en la camisa. Después le entregó dos cintas más, diciéndole:

—En clase estamos realizando un proyecto de investigación sobre el reconocimiento y nos gustaría que usted también encontrase a alguien merecedor de este honor, le diera una cinta azul y otra para que esa persona, a su vez, pueda reconocer a una tercera persona y así mantener en marcha esta ceremonia. Le ruego que después me informe de lo que suceda.

El mismo día, el joven ejecutivo fue a ver a su jefe que, en honor a la verdad, siempre se había caracterizado por ser bastante gruñón y le dijo que lo admiraba profundamente por su creatividad. El jefe pareció sorprendidísimo, más aún cuando su colaborador le preguntó si aceptaría que le entregara la cinta azul y le permitiría que se la prendiera.

—Bueno… sí, claro —balbuceó el atónito jefe.

El joven ejecutivo se la colocó en el pecho, sobre el corazón, y finalmente le dio la otra cinta, preguntándole:

—¿Me haría usted el favor de aceptar esa cinta y ofrecérsela a alguien que la merezca? El chico que me las dio está haciendo un proyecto escolar y queremos que esta ceremonia de reconocimiento continúe, para ver de qué manera afecta a la gente.

Esa noche, cuando el jefe regresó a casa, llamó a su hijo de catorce años y, tras indicarle que se sentara, le dijo:

—Hoy me pasó algo de lo más increíble. Estaba en mi despacho cuando uno de los ejecutivos vino a decirme que me admiraba y me dio una cinta azul por mi creatividad. ¡Imagínate, piensa que soy un genio creativo! Después me puso en la solapa esta cinta azul que dice «Sí que importa quién soy» y me dio otra pidiéndome que se la diera a alguien que a mi juicio la merezca. Esta noche, mientras volvía a casa, me puse a buscar a alguien cuyos méritos quisiera reconocer y me acordé de ti. Eres tú quien se merece este reconocimiento.

»Mi vida es realmente un acoso, y cuando vuelvo a casa no te presto mucha atención. A veces te grito por no traer notas suficientemente buenas de la escuela, pero no sé bien por qué, esta noche quería sentarme aquí contigo y…

bueno, decirte simplemente que me importas. Además de tu madre, tú eres la persona más importante que hay en mi vida. ¡Eres un chico estupendo y te quiero muchísimo!

El sorprendido muchacho empezó a sollozar, y no podía dejar de llorar. Le temblaba todo el cuerpo. Levantó los ojos hacia su padre y le dijo, entre lágrimas:

—Papá, estaba pensando en suicidarme esta noche, creyendo que tú no me querías, ¡pero ahora ya no es necesario!

Helice Bridges

Tomado del Libro Sopa de Pollo para el Alm@ de Jack Canfield & Mark Victor Hansen.


Tu pareja, ¿está perdiendo el deseo sexual? por Merlina Meiler

Factores como el tiempo, la monotonía, los hijos, las peleas y la edad son causas que contribuyen a la disminución del deseo sexual en las parejas.

Ese desgano en el deseo sexual hace que uno de los dos miembros de la pareja se pueda ver obligado al acto sexual sin disfrutarlo plenamente.

Es un problema más común de lo que parece y tiene solución.

Esta nota fue publicada en la revista Cromos.

El psicólogo y sexólogo, Dr. Laurent Marchal Bertrand,de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz con un Máster en familia de la universidad Catholique de Louvain en Bélgica, experto en el tema, comenta que despertar el deseo sexual en la otra persona, es muy importante pues es el primer paso para disfrutar de una relación sexual placentera.

Sin embargo, no todas las parejas experimentan este deseo, pues muchos factores pueden alterar o disminuir esta situación. Entre ellos están:

• El estado de ánimo

• La monotonía

• La baja frecuencia de relaciones sexuales

• El estrés

• Los conflictos con el entorno

• Una disfunción sexual

• El uso de anticonceptivos hormonales

• La llegada de los hijos (sobre todo, el primero)

• El concepto que se tiene de sí mismo. La autoestima

¿Qué deben hacer las parejas que llevan muchos años juntas?
Es normal que un hombre y una mujer que llevan muchos años juntos, sosteniendo relaciones sexuales en el mismo lugar y bajo las mismas circunstancias, experimenten la pérdida del deseo sexual.

Esto puede ser causado en gran medida por:

• La monotonía, llega cuando el sexo siempre se hace de la misma manera, por eso hay que innovar.

• El nivel de ocupación de la pareja, si cada tiene muchos temas por resolver es probable que dejen el sexo a un lado y empiecen a perder el interés sexual por su pareja.

• La llegada de los hijos en la pareja, el cambio de rol, el cambio en la estructura física típica del embarazo.

• Los cambios relacionados con la edad, la menopausia en la mujer y la “andropausia” en el hombre, también pueden tener como consecuencia una disminución en el deseo sexual.

• La aparición de alguna enfermedad que involucre un cambio de hábito.

• Las disfunciones sexuales son también elementos que influyen en el deseo.

¿Cómo aumentar el deseo sexual?
Existen muchas formas de luchar contra esta inapetencia.El Dr Laurente Marchal nos dejó algunos consejos

• Mantener una buena frecuencia sexual. El deseo se incrementa con la práctica y se disminuye con los periodos de abstinencia. En lo posible tener varias relaciones sexuales a la semana, variando el lugar, las condiciones, la posición, las ayudas sexuales, etc.

• Evitar en lo posible la rutina. No hay nada más aburridor que mantener una relación sexual siempre en el mismo lugar. La pareja debe buscar formas para innovar. Lugares fuera de lo común y momentos inesperados.

• Tener un espacio de intimidad. Buscar un momento para el sexo. Aprovechar los momentos libres de la pareja para estimularse sexualmente.

• Provocar estos encuentros, prepararlos con antelación, y provocar situaciones eróticas con mensajes de texto, llamadas, juegos.

• Todo tipo de recursos como juguetes, disfraces, entorno, roles, funcionan de maravilla porque son novedosos, y puede presentarse un descubrimiento sexual muy placentero.

• Hablar de frente sobre el problema y consultar, si es necesario, a un profesional; todo esto debe hacerse en pareja. No se puede concebir este problema sin la colaboración de los dos integrantes de la relación.

Recuerda que no siempre una pareja estable es una pareja sin problemas. Muchas veces este tema no se habla por temor a producir inestabilidad. Pero es vital para mantener una relación placentera donde el sexo juega un papel fundamental para la relación.