viernes, 12 de septiembre de 2014

Vivir positivamente tu vida

A continuación tenemos 5 formas de comenzar a crear tu Nueva Historia a partir de hoy. Si las aplicamos con sinergia, conjuntamente podremos hacer los cambios trascendentales y necesarios para la conquista de nuestro destino diario:

1.- Presta atención a tus pensamientos dominantes.

Es vital para comenzar a forjar una vida de auténtica realización que huyas de los pensamientos negativos. Muchas personas pasan la mayor parte de su día sumergidos en una avalancha de pensamientos negativos, y eso trae como consecuencia que sus recursos personales se vean mermados. Es imposible lograr grandes resultados cuando mentalmente se está en el lado negativo de la balanza. Los triunfadores en el juego de la vida vigilan estrechamente sus pensamientos, y deliberadamente eliminan lo antes posible cualquier atisbo de pensamiento negativo. Prefieren ver la vida desde su perspectiva positiva, y la vida les corresponde en consecuencia. Recuerda siempre que atraerás a tu vida aquello en lo que enfoques. ¡Decide enfocar siempre en positivo!

2.- Vigila el vocabulario que estás usando

Las palabras tienen un poder absoluto para afectar nuestras emociones. Cuando utilizas un vocabulario poderoso, con palabras inspiradoras y positivas, la actitud personal se ve reforzada y la energía fluye. Un ejemplo que no necesita mucha explicación: el Maestro Jesús que tuvo tal capacidad de afectación hace dos mil años con su herramienta: el verbo, la palabra y que con ella sigue haciendo milagros en los corazones que toca. Nunca subestimes el poder de las palabras, en especial de las tuyas. He visto muchos ejemplos de personas que simplemente cambiando el tipo de vocabulario que utilizan han transformado positivamente su vida de una manera increíble. Elige cuidadosamente las palabras que utilizas sobre todo para describir como te sientes. Opta siempre por palabras que potencien tu entusiasmo, tu pasión, tu energía, tu compasión, tus ganas de plenitud, tu dinamismo, tu actitud positiva, tus virtudes y tu compromiso por la excelencia.

3.- Elige cuidadosamente que escuchas, lees y las imágenes que miras.

Al igual que debemos mirar con cuidado qué alimentos tomamos cada día, hemos de ser igualmente cuidadosos con el “alimento” que le damos a nuestra mente. Tu nivel de éxito en la vida va a estar determinado en gran medida por el tipo de libros que leas, las amistades que cultives, y por todo lo que absorbas a través de tus ojos. ¿Están potenciándote positivamente las lecturas que realizas en la actualidad? ¿Te sientes más animado después de hablar con tus amigos? ¿Te inspiran los programas que ves en la televisión? Este tipo de cosas, a las que la gran mayoría no presta la más mínima atención, son unos de los condicionantes más importantes a la hora de garantizar una vida de realización.

Igual que tú impedirías que entrase alguien en tu casa y arrojase un montón de basura en el centro de tu salón, evita que llenen tu mente de contenidos negativos. Recuerda, tú tienes el control. Elige siempre contenidos positivos.

4.- Toma conciencia de qué es lo que te inspira.

¿Qué hace que tú te entusiasmes? ¿Qué desencadena tus mejores momentos? ¿Cuáles son las claves que desatan lo mejor que hay en ti?. Ser consciente de todas estas cosas, te permitirá poder automotivarte de una manera más poderosa para crear su nueva historia personal. La automotivación es el primer eslabón para conseguir la seguridad emocional. Si te motiva ver imágenes de un estilo de vida determinado, recorta imágenes de revistas y dedica todos los días unos minutos a visualizar el “mapa del tesoro” o “bosquejo de éxito” que has creado con todas esas imágenes. Eso hará que el entusiasmo comience a fluir por cada célula de tu cuerpo, y será más sencillo emprender todas las acciones necesarias para lograr esos resultados. Cuando uno ama intensamente a alguien pierde la noción del tiempo y del espacio, se esmera y se dedica a atender con detalles, palabras y acciones para expresar ese sentimiento que nos mueve por dentro y lo exterioricemos demostrándolo a quien amamos.

Algo parecido nos pasa cuando hayamos nuestro propósito de vida, esa actividad en la cual trabajamos y nos embelesamos tanto que nos perdemos en el tiempo y el espacio. El diálogo interno es ¿cómo te ayudo? En vez de ¿qué gano yo con eso? Pregúntate: si en este momento te doy todo el dinero y el tiempo que necesites ¿Que estarías haciendo? La respuesta seguramente es tu propósito de vida.

5.- Comienza a soñar en grande.

¿Qué te gustaría conseguir en tu vida si fuese imposible fracasar? ¿Qué haría que sintieses que tu vida ha sido bien invertida? Comienza a desarrollar plenamente tu capacidad de imaginar y soñar un futuro apasionante e inspirador. El mundo ha avanzado, avanza y avanzará gracias a todos los grandes soñadores que ha dado la historia de la humanidad. Tómate el tiempo necesario para plasmar por escrito en una lista todos tus sueños y aspiraciones. Hazlo sin ponerte límites. A continuación selecciona de esa lista tres o cuatro sueños que quieres comenzar a transformar en realidad de inmediato, y emprende alguna acción por pequeña que sea en pos de tu consecución. Ese primer paso es crucial. Tú debes aprovechar la inercia y el entusiasmo que se generan en los momentos iniciales de la formulación de un sueño. En ese instante, cuando la energía es mayor, es cuando más has de apretar el acelerador.

Recuerda siempre que cuanto mayor es un sueño, más entusiasmo genera, y más energía te aportará para emprender acciones poderosas. Ponle fecha al sueño y conviértelo en meta, no se trata sólo de desear algo sino de realmente esperar que suceda en la realidad.

Con estos sencillos 5 pasos, podrás comenzar a crear una inercia poderosa hacia esa vida que siempre has soñado. Como bien decía Goethe: “todo lo que puedas hacer o soñar, comiénzalo. La audacia contiene en sí misma genio, poder y magia”.

Daniel Miccael Sais

Biografía de Jean Philippe Rameau

Compositor francés

Nació el 25 de septiembre de 1683 en Dijon. Su padre era el organista de la catedral.

Con 7 años podía leer cualquier pieza de música para clave. Viajó a Italia a los 18 años; y de regreso a Francia trabajó como organista en distintas ciudades.

En 1722 escribió su Tratado de armonía, obra que constituye la primera gran síntesis de la armonía. Por primera vez aparece la idea de la inversión de los acordes (mi-sol-do y sol-do-mi son el mismo acorde que do-mi-sol y así sucesivamente).

En el año 1723 viaja a París para trabajar como maestro de clavicémbalo y teoría musical. Fue organista en el noviciado de los jesuitas y en la iglesia de Sainte Croix de la Bretonnerie. Sus primeras composiciones incluyen piezas de teatro, música sacra y música para clavicémbalo. En 1731 es director de la orquesta privada de un rico financiero y mecenas musical, Jean Jacques de la Pouplinière, lo que le permitió dedicarse a la ópera.

De sus 30 óperas sobresalen las tragedias Hipólito y Aricia (1733), Cástor y Pólux (1737), Dárdano(versiones de 1739 y 1744) y Zoroastro (1749), las óperas-ballets Las Indias galantes (1735), Las fiestas de Hebé (1739) y La princesa de Navarra (1745), así como la comedia Platea (1745). Sus piezas de clave en forma de concierto (1741) para dos violines y clavicémbalo se encuentran entre las primeras obras que confieren al teclado un papel solista.

Rameau falleció el 12 de septiembre de 1764 en París.



Biografía de Jesse Owens

Atleta estadounidense

Nació el 12 de septiembre de 1913, en Danville, Alabama.

Nieto de esclavos; fue el décimo de 11 hermanos. A los siete años estuvo al borde de la muerte por una neumonía. Recogió algodón con sus padres y hermanos. Posteriormente la familia se trasladó a Cleveland. Trabajó como dependiente, cargador de camiones y ayudante de zapatero.

Se inició en el atletismo con 15 años de edad a raíz de una visita que hiciera a su colegio el campeón olímpico de 100 metros en Amberes 20, Charles Paddock. El entrenador Charlie Riley se ofreció a entrenarle por las mañanas para que pudiera seguir trabajando en las tardes. Por entonces destacó en elsalto de longitud, la carrera de cien metros y la de 220 yardas. En tan sólo 45 minutos batía cuatro records mundiales durante una competición estatal celebrada en Michigan. Y lo hacía descansando sólo entre nueve y 15 minutos entre prueba y prueba: 100 metros lisos (9,4 segundos), salto de longitud (8,13 metros), 220 yardas (20,3 segundos) y 220 yardas vallas (22,6 segundos), convirtiéndose en la primera persona que bajaba de los 23 segundos en esta última prueba.

En 1936 en los Juegos Olímpicos de Berlín consiguió cuatro medallas de oro, batiendo tres nuevos récords olímpicos en 200 m, salto de longitud (8,05 m) y 4 × 100 relevos (39,8 s), 2 mundiales(200 m y 4 × 100 relevos) e igualó el récord olímpico anterior de los 100 m (10,3 s). Adolf Hitler se negó a reconocer sus victorias olímpicas debido al color de su piel. El führer no aplaudía las medallas de Owens y sí las de los atletas blancos. Cuando un miembro del comité le advirtió de que sería conveniente de que aplaudiera a todos por igual o a ningún atleta, Hitler optó por no aplaudir a nadie. «Cuando volví a mi país natal, después de todas las historias sobre Hitler, no pude viajar en la parte delantera del autobús. Volví a la puerta de atrás. No podía vivir donde quería. No fui invitado a estrechar la mano de Hitler, pero tampoco fui invitado a la Casa Blanca a dar la mano al Presidente», asegura sin embargo Jesse Owens años después.

Después de los juegos, tuvo además que volver a su trabajo de botones en el hotel Waldorf-Astoria, organizar espectáculos en los que corría contra caballos o a montar una lavandería con un socio que terminó estafándole para seguir sacando a su familia adelante. Owens participó de forma muy activa en programas de atletismo para la juventud. Tras su retirada, fundó su propia empresa de relaciones públicas. En 1970 se publicó su autobiografía, The Jesse Owens Story. Casado con Ruth Solomon, con la que tendría tres hijas, Gloria, Beverly y Marlene.

Fumador empedernido, Owens murió en Tucson el 31 de marzo de 1980 víctima de un cáncer de pulmón. Fue enterrado en el cementerio Oak Woods de Chicago



Biografía de Stanislaw Lem

(Lvov, 1921 -Cracovia, 2006) Escritor polaco, uno de los grandes maestros de la literatura de ciencia ficción, autor de títulos como Solaris, llevada al cine en dos ocasiones con enorme éxito, Ciberíada o Congreso de futurología. Referente absoluto de la literatura fantástica, a través de sus obras, caracterizadas por el rigor científico, Lem intentó transmitir el sentimiento de abandono e indefensión del hombre frente a la vastedad del universo.

Hijo único de un matrimonio de origen judío, Stanislaw Lem inició en 1939 sus estudios de medicina, que debió abandonar tras la ocupación alemana. Los Lem lograron huir del gueto, no así la mayoría de sus familiares y amigos, que terminaron sus días en el campo de exterminio de Belzec (entre 1942 y 1943 murieron gaseadas en este campo unas 600.000 personas).

Durante la guerra, Lem trabajó como soldador y mecánico, y traficó con armas para la resistencia polaca. En 1946 se estableció en Cracovia, ciudad que ya no abandonaría. Ese mismo año publicó su primera obra, Hombre de Marte, en una revista juvenil. Dos años después, pese a sus discrepancias manifiestas con las teorías del biólogo Trofim Denisovich Lisenko, que le reportaron no pocos quebraderos de cabeza, logró terminar la carrera de medicina en la especialidad de psicología.

A la par que ejercía como médico ginecólogo, corría el riesgo de ser incorporado a filas como médico militar y abandonó la disciplina a los pocos meses; ultimó la novela realista El hospital de la transfiguración (1948), en la que relata los avatares de unos médicos en un hospital psiquiátrico de la Polonia ocupada que intentan salvar a los enfermos de un exterminio seguro.

“Abrumado por el absurdo de las circunstancias”, según diría él mismo, tras esta primera incursión abandonó el realismo social para “sortear la censura estalinista” y crear ese universo personal, de impecable factura técnica, que le daría renombre internacional. Hombre profundamente culto, sus obras aúnan y exploran disciplinas tan dispares como la psicología, la estadística, la lógica, la física o la cibernética.

De la pluma de Lem surgirían, sucesivamente, títulos de referencia como Los astronautas (1951), La nebulosa de Magallanes (1955) y Diarios de las estrellas (1957), una original obra cómica del espacio por la que fue comparado con Jonathan Swift y Lewis Carroll, y en la que aparece por vez primera su famoso personaje Ijon Tichy. Le siguieron Edén (1959),Retorno de las estrellas (1961) -su primera incursión en el subgénero psicológico-, Memorias encontradas en una bañera (1961) y la que sin duda se convertiría en su obra cumbre, Solaris (1961).

En Solaris, el psicólogo Kris Kelvin, procedente de la Tierra, es enviado a la estación de observación del planeta Solaris para reemplazar a un ocupante que ha muerto en extrañas circunstancias y averiguar qué ha ocurrido. Allí descubrirá que los dos supervivientes están al borde de la demencia y que extrañas presencias, seres fantasmales y al mismo tiempo corpóreos, deambulan por el lugar e interfieren en la vida de los humanos.

Solaris fue llevada al cine en 1972 por el director soviético Andrei Tarkovski y pronto fue considerada película de culto. Aclamado en los países del Este, el filme obtuvo el Gran Premio Especial del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Cannes y muchos lo consideraron la respuesta soviética a 2001: Una odisea del espacio, de Stanley Kubrick. Tres décadas más tarde el realizador estadounidense Steven Soderbergh la llevó de nuevo a la gran pantalla, cosechando un rotundo éxito.

En libros posteriores, Lem, sin abandonar su tono pesimista, desarrollaría un estilo satírico-humorístico inimitable. Fábulas de robots (1964) y su continuación,Ciberíada (1965), constituyen una serie de fábulas alegóricas en las que superpone las más imaginativas posibilidades tecnológicas a los esquemas tradicionales del cuento fantástico o la leyenda medieval. En ellas aparecen también dos de sus personajes más esperpénticos: los constructores Trurl y Clapaucio.

Tras estas obras vendrían títulos como La voz de su amo (1968), Relatos del piloto Pirx (1973), la colección de reseñas de libros imaginarios Vacío perfecto (1971), en la estela de Voltaire y Borges, y Congreso de futurología, de ese mismo año, donde recupera al astronauta Ijon Tichy.

En 1973 escribió Un valor imaginario, una nueva colección de prólogos de libros no escritos, mezcla entre experimento y sátira, obra a la que sumaría, en la segunda mitad de la misma década, La investigación(1976), una novela de misterio y crímenes, de ambiente profundamente kafkiano, y La fiebre del heno, del mismo año, en la que fundía elementos de la novela negra con la ciencia ficción.

Pese a escribir sobre sociedades futuras, naves espaciales y seres cibernéticos, Lem nunca se consideró un escritor de ciencia ficción. Paradójicamente, no ocultó su desprecio por este género. Sostenía que estaba “mal pensado, pobremente escrito y, habitualmente, más interesado en la aventura que en las ideas o la forma literaria”. “Hablando de mis libros ya de madurez -Ciberíada, Fábulas de robots, etc.-, son más apólogos o cuentos filosóficos en la tradición de la literatura francesa del Siglo de las Luces que ciencia ficción. Pero siempre intenté que hubiera una base científica, siempre busqué confirmación científica de lo que yo escribía. En realidad, me considero, permítaseme el término, no un científico sino un "cientista"…o, por lo menos, eso he intentado.”

Miembro fundador de la Sociedad Polaca de Astronáutica y profesor de literatura polaca en la Universidad de Cracovia, en 1973 fue nombrado miembro honorario de la Sociedad Estadounidense de Escritores de Ciencia Ficción (SFWA, en sus siglas inglesas), de la que, sin embargo, fue expulsado tres años después por sus constantes desprecios al género. Ese mismo año obtuvo el premio Nacional de literatura. En 1977 fue nombrado ciudadano honorario de Cracovia. Durante el estado de sitio de Jaruzelski se exilió en Alemania, donde publicó Provocación (1984), un asombroso ensayo de ficción sobre el holocausto.

Abandonó su producción narrativa a mediados de la década de 1980, tras la publicación de Fiasco (1986), considerada su novela más reflexiva, porque, “no veo la necesidad de escribir otro libro más” y para volcarse en el ensayo “como vehículo para seguir profundizando en la convulsión, el espanto y el vértigo de la sociedad”.

Desde entonces vivía tranquilo, junto a su esposa Bárbara, con la que se casó en 1953, y sus perros, en su casa de Cracovia, ciudad en la que falleció el 27 de marzo de 2006 a los ochenta y cuatro años de edad, tras una larga enfermedad coronaria. Sus libros, de los que ha vendido más de 27 millones de ejemplares, han sido traducidos a más de 40 idiomas.

Fuente: Biografías y Vidas