miércoles, 20 de agosto de 2014

Los Niños y el Futuro de la Humanidad

Si hay algo en la vida que nos puede hacer revivir tiempos pasados, haciéndonos recordar esos momentos de inocencia y de pureza, es la de un niño. Contemplar sus reacciones vitales, su mirada limpia, su sonrisa espontánea y esa curiosidad innata que trata de descubrir lo misterioso y desconocido que hay en todo lo que le rodea, es algo que merece la pena experimentar. Para el niño todo es nuevo, las sensaciones que recibe y le transmiten quienes le rodean, las experiencias que va acumulando en su interior como resultado de la interacción con este mundo tan desconocido para él, van a ir introduciéndole poco a poco en la realidad de la vida, preparándole para los avatares con los que en el futuro va a tener que enfrentarse.

Los niños son como ventanas abiertas a lo desconocido, a lo virginal, a lo más sutil y espiritual, son todo un mundo de sensaciones y de vivencias inexplicables que nosotros como padres o tutores y responsables de ellos, hemos de ir averiguando a través de la atenta observación, para poder así ayudarles en su desenvolvimiento integral.

Un hijo, es una responsabilidad y una bendición que lo Alto proporciona a cualquier familia que pretende con Amor ofrecer su hogar para que un Alma pueda seguir progresando y evolucionando, siguiendo casi con toda seguridad, el entramado kármico establecido en épocas pasadas, probablemente en otras existencias, donde previamente y aún sin recordarlo en la actualidad, adquirieron con nosotros ciertos compromisos de continuidad familiar, para poder así saldar antiguos débitos de lecciones de convivencia que no se saldaron satisfactoriamente y que han de volver a repetirse en igual o parecidas circunstancias, para de esta forma, poder liberarse de condicionantes que muy probablemente interfieren el futuro evolutivo de todos o de algunos de los componentes del grupo familiar.

El calor fraternal y el afecto amoroso que transmitimos a un niño cuando lo estrechamos con nuestros brazos, es de un valor pocas veces comprendido. Estrechar y rodear con nuestras brazos a nuestros hijos, uniendo físicamente ambos corazones, es una práctica de transmisión de energías de muy alto valor espiritual que deberíamos efectuar con más frecuencia, ya que de esta forma les proporcionamos y transmitimos a través de esta unión física-afectiva los más nobles sentimientos, las más sutiles y enaltecidas vibraciones espirituales, generando en las incipientes auras infantiles, reflejos de multicolores tonos cromáticos de intensa belleza. Sucede lo mismo cuando dos personas se abrazan con la intención de transmitirse la una a la otra, a través de sus respectivos corazones, amor y nobles sentimientos.

En el caso de la madre, por su proximidad física y su amorosa condición afectiva, el abrazo que con frecuencia da a su hijo y la transmisión que a su vez le proporciona de ternura y cariño, le va alimentando internamente con valores emocionales y sensitivos de una alta gama vibratoria que le servirá y ayudará en el futuro para ser más consciente de los sentimientos y de las necesidades de aquellos con los que va a tener algún tipo de relación, ya sea dentro del ámbito familiar como fuera de él.

Los niños nos están proporcionando constantemente lecciones magistrales de convivencia y de correctas relaciones, haciendo que el núcleo familiar sea más compacto y cohesivo, en donde las experiencias compartidas por todos sus miembros, les va a ir entrenando y madurando en los aspectos éticos, morales y sicológicos.

Creo muy sinceramente, que la auténtica escuela de la vida se encuentra dentro del entorno familiar, donde tanto los hijos como los padres, al intercambiar permanentemente pensamientos, emociones y sentimientos elevados, crean un aura común de energética y alta trascendencia, que rodea y protege al grupo familiar de vibraciones e interferencias negativas con las que con toda probabilidad tendrán que enfrentarse en el transcurso de sus vidas. Si en cada existencia traemos todos, tanto buenas como malas experiencias, positivas y negativas tendencias en forma de virtudes y defectos acumulados en vidas anteriores, la misión de los padres es despertar y fomentar en la conciencia del niño sólo las buenas inclinaciones, los buenos hábitos y las virtudes espirituales que adornan el Alma del niño recién llegado, para que la familia se convierta así en el lugar de paz y de armonía, donde reunidos todos, padres e hijos, puedan ayudarse mutuamente en el camino hacia la perfección. Tanto los más ancianos, como los más jóvenes reunidos todos dentro del mismo hogar, deben apoyarse conjuntamente para lograr esas metas de perfección a las que todos aspiramos alcanzar en algún momento de nuestras todavía lejanas existencias.

¿Que mejor sitio que en el seno familiar, es donde podemos aprender y practicar las bases de la fraternidad universal, de la auténtica hermandad, del sacrificio, del desinterés, de la solidaridad, del altruismo, de la compasión, etc., aspectos trascendentes y espirituales del Amor Incondicional e Inclusivo que practicamos y experimentamos en el seno del la familia? Una vez aprendida y practicada esta lección espiritual entre padres, hijos y hermanos, con la mayor benevolencia podremos aplicarla y hacerla extensiva al resto de la humanidad y al resto de seres, ya que habremos adquirido esa visión de heterogeneidad personal y de integración espiritual que supone el sentirnos y saber que todos formamos parte de una sólida Unidad de Vida y de Conciencia.

Algunos Maestros como parte de su aprendizaje y experiencia espiritual, adquieren el compromiso del matrimonio y el de tener hijos. Esto último puede suceder casi con toda probabilidad, por haber participado en vidas anteriores, en algún tipo de especial entrenamiento espiritual, dentro de algún Ashram, en alguna Escuela de Misterios, o bien como culminación de ciertas lecciones que deben ser ultimadas a través de la íntima relación de padre e hijo. En este caso de asociación de padre-hijo o de maestro-discípulo dentro del entorno familiar, los beneficios que recibe el niño son de un valor incalculable ya que no solo va a vivir un largo periodo de años dentro del Aura del Maestro, sino que va a recibir de él una especial atención personal, que en otras circunstancias no podría llevarse a efecto.

Mucho se ha escrito sobre la expresión popular de manifestar el niño interior que llevamos dentro. Entiendo que esta definición indica el volver a ese estado de inocencia y pureza inicial que hemos tenido en nuestra infancia y que la vida nos ha ido arrebatando poco a poco a través de nuestra inmersión en los quehaceres cotidianos de la vida ordinaria. Para lograr ese estado primigenio, de virginal pureza en la que se encuentra el Alma de un niño, debemos volvernos como ellos, vivir, sentir y experimentar como ellos lo hacen, con total serenidad, con total transparencia, con total desapego, con total desinterés, con total inegoismo, con total ausencia de malicia, con total ausencia de negativos prejuicios que nos pueden condicionar. Debemos ser sólo espectadores (no actores), que observan con nuevos ojos, el drama de la vida por primera vez como un gran espectáculo no contemplado antes, con la curiosidad e interés de percibir hasta en los más mínimos detalles, toda la belleza que esta magna obra de la vida pueda contener. Parece fácil decir de forma coloquial, convertirse y comportarnos como niños, pero este hecho requiere toda una gimnasia de duro y constante entrenamiento interno en el que hemos de poner a prueba toda nuestra atención, ese estado de alerta constante que tanto se menciona en los grupos de entrenamiento esotérico, al que sus adeptos deben someterse y superar, si es que quieren alcanzar las elevadas metas de la perfección, de la iluminación y de la liberación final.

Para que en nosotros aflore ese niño interior, debemos eliminar los defectos más burdos de nuestra personalidad que empañan la visión de la realidad, como son los hábitos trasnochados, los tabúes no superados, los fanatismos mal orientados, etc. De esta forma, podrá aparecer ante nosotros la belleza y lo novedoso que percibe el niño en todo lo que le rodea, en todo lo que ve, en todo lo que toca. En esta situación de total libertad e inocencia, él siente y experimenta real e intensamente las vibraciones y las sensaciones que transmiten todas las personas y todas las cosas de forma auténtica, real y verdadera.

En este sentido, aparecen cada vez más artículos y comentarios que tratan sobre los niños índigo, definición que según creo se debe a aquellos niños que supuestamente representan un estado superior de la evolución humana, la avanzadilla de la denominada Nueva Era. Lo del color índigo, parece ser a que el aura de estos niños, están matizadas por este color, lo que indica en quién lo posee, unas connotaciones de muy alta espiritualidad.

En lo referente a estos niños índigo o en casos parecidos, hay que recordar, que en ciertos niveles de los planos internos, como el Devachán, hay Egos o Almas, que dada su elevada espiritualidad alcanzada en anteriores existencias, están esperando la oportunidad de continuar con su trabajo evolutivo, para encarnar en cuerpos de niños dotados de una sutil estructura atómico-molecular y de una especial sensibilidad, acorde con ese estado altamente espiritual de estas elevadas Almas. Para que este hecho suceda, para que puedan encarnar estas Almas en unos vehículos adecuados a su estado evolutivo, han de encontrar unos padres que estén en posesión de una alta espiritualidad, que tengan unos especiales componentes genético-espirituales, ya que han de ser ellos, los padres, los que han de proporcionar los materiales puros y transparentes que necesitan este tipo de seres para estructurar los vehículos físicos de manifestación cíclica en su venida a la existencia en el plano físico, teniendo que poseer un estado altamente vibrante y energético, similar al de estos Egos para que puedan complementarse ambos y hacer suyo esta vestimenta humana.

Una de las asignaturas pendientes que tiene la Humanidad, es facilitar el camino de retorno a la experiencia y oportunidad de la vida física, a Egos o Almas altamente evolucionadas (no me refiero a Maestros, Arhats, o casos parecidos), para que puedan encontrar lo antes posible vehículos adecuados a su especial condición espiritual. Para que esto suceda, debemos los que aspiramos ser padres de elevadas entidades espirituales, hacer lo necesario para mejorarnos en todos los ámbitos, en el material a través de nuestra correcta atención en lo referente al cuerpo físico, a la alimentación y sanas costumbres, como también en lo referente a la correcta forma de pensar, de sentir y de actuar, para transmutar y sublimar adecuadamente la composición y estructuración bioenergética, para poder atraer magnéticamente a este plano físico de pruebas y aprendizaje, a estos Egos más evolucionados que den un nuevo y potente impulso evolutivo a la raza humana y a todo el planeta, unos seres en los que la unidad de vida y de conciencia serán los argumentos que esgrimirán en sus vidas para inculcárselo a las siguientes generaciones de seres que en el futuro conformarán la Nueva Humanidad.

Este es el motivo por el que debemos de prestar toda nuestra especial atención a nuestros niños, a nuestros hijos, si queremos que se produzcan estos cambios tan radicales en el mundo y en la sociedad. Debemos dedicarles todo nuestro cariño, todo nuestro amor, todo nuestro afecto, con la misma ternura y admiración a como lo hacen ellos con respecto a nosotros, transmitiéndoles así las más sutiles emociones y las más refinadas y exaltadas sensaciones, para hacerles saber que los queremos, que los amamos y que les vamos a proporcionar todo aquello que van a necesitar para que su estancia en este mundo y en esta vida sea lo más fructífera posible, para que puedan expresar y transmitir a toda la sociedad el mensaje que cada uno a través de su propio dharma han de dejar constancia en este planeta y en esta vida en especial.

Una de las tareas más difíciles y necesarias en la educación de nuestros hijos, es la de enseñarles a pensar por sí mismos, a razonar de forma lógica y natural, a reflexionar sobre aspectos sublimes y espirituales, para que de esta forma haya un total conocimiento y libertad de decisión, de tomar por sí mismos el camino correcto, de sopesar correctamentelos pros y los contra, de que no sean otros los que les impongan su propio criterio. Los padres, debemos tener siempre presente que nuestros hijos, son entidades espirituales que vienen a nosotros para que les facilitemos los medios necesarios para que puedan convertirse en una realidad física-espiritual, entendiendo que tenemos el privilegio y la grandiosa oportunidad de ayudarles para que estas elecciones y decisiones que ahora el niño y más tarde el adulto, sean las más correctas y adecuadas posibles dentro de sus propias capacidades sicológicas y espirituales.

Debemos recordar también, que nuestros hijos de hoy quizá hayan sido antes nuestros padres o nuestros hermanos, no lo sabemos y sin embargo es una posibilidad que se puede dar, por lo que tenemos que tratarles como a iguales, con respeto y cariño, viendo en ellos, en sus caras, en sus ademanes, reflejados quizá a algunos de nuestros seres más queridos que ya no conviven con nosotros en este plano físico. En la medida en que seamos conscientes de este hecho, de mejor forma y más eficazmente se podrá realizar este enaltecedor trabajo de interacción fraternal y grupal.

Dicen los Maestros, que el desarrollo del niño desde que nace hasta que empieza a caminar solo por la vida con total conocimiento y responsabilidad, se estructura y realiza aproximadamente a través de ciclos de siete años, siendo los tres primeros de estos ciclos los más importantes y en los que debemos prestar más atención para poder ayudarles así mejor a que ese desarrollo, físico, sicológico y espiritual sea lo más fructífero y correcto posible.

Hay un primer ciclo que comienza en el mismo momento del nacimiento y que se completa aproximadamente a los siete años. En el transcurso de este tiempo, tiene lugar el afianzamiento de la estructura del vehículo etérico en el cuerpo físico, configurándose como una unidad indivisible que sirve de soporte a la libre circulación de las energías de los planos o niveles superiores. Son estos primeros años de la infancia, en el que aprenden los niños a sentir y experimentar su cuerpo físico, corriendo, jugando, saltando, etc.

El segundo ciclo, se inicia aproximadamente a los siete años y culmina a los catorce. Es la etapa donde el vehículo astral, el de los sentimientos y de las emociones se complementan y consolidan con el cuerpo etérico-físico. Es cuando el niño, empieza a sentir el deseo de muy distintas formas y también a experimentar todo tipo de emociones. Es la denominadaedad del pavo, en la que se va abandonando poco a poco la niñez, todo lo infantil, para entrar en el de la adolescencia o pubertad, en donde comienza a preocuparse por sus relaciones familiares, afectivas, por los amigos, por la participación en actividades de grupo y también por la parte interna, de ideales y sentimientos de tipo filosófico-religioso, y a experimentar también sensaciones como preocupación, dolor, placer y toda una interminable serie de pares de opuestos, principalmente los de odio-amor y egoísmo-generosidad.

El tercer ciclo, comienza aproximadamente a los catorce años y se completa a los veintiuno. En este espacio de tiempo, el adolescente incorpora a esta integración de la personalidad el cuerpo mental, el aspecto pensante e inquisitivo, de estudio y autoanálisis, de introspección y de manifestación externa de todo el potencial de experiencias y aprendizajes que ha ido acumulando paulatinamente desde su más tierna infancia hacia esta nueva etapa que le va a ir transformando en una persona adulta y madura. A la edad aproximada de veintiún años, según dice el Maestro D.K., debería poseer el mismo bagaje personal y la misma composición energética-espiritual que tenían sus periódicos vehículos de manifestación (físico-etérico, astral y mental) en el momento de fallecer en su anterior existencia, para poder continuar así ininterrumpidamente en esta presente existencia, con su proceso de experimentación y de evolución, según los cánones kármicos que haya generado en sus vidas anteriores.

Estos ciclos de siete años y los acontecimientos que interna y externamente tienen lugar en la vida de cualquier persona, son orientativos, aunque por lo general parece ser que se aproximan bastante a esta ley cíclica de siete años. Las diferentes características internas del Alma, de su estado evolutivo, condicionantes kármicos, etc., determinarán en muchos casos la prolongación y duración de estos ciclos vitales en cada persona.

En el transcurso de nuestras vidas tenemos que enfrentarnos a veces con situaciones poco agradables como los problemas de salud y de enfermedades que en algunos casos originan el fallecimiento de algún hijo o de algún ser muy querido. En algunas familias, coinciden con poca diferencia de días o de meses, el que varios miembros muy próximos entre sí, desencarnan casi a la vez, hijos, padres, esposos, hermanos, tíos, etc., personas con las que nos hemos sentido muy unidos e identificados. De la misma forma también hemos podido comprobar como dentro de nuestro entorno y proximidad familiar, encarnan y vienen a la existencia varios Egos casi a la vez, en fechas muy próximas entre sí, en cortos periodos de tiempo. En ambos casos, tanto en los que nos abandonan como en los que se incorporan dentro de nuestro entorno familiar, hay casi siempre un componente kármico que no debemos de olvidar y es el hecho de que hay grupos de seres que coinciden en varias vidas para afianzar o eliminar lazos kármicos que necesitan a través de sus dharmas respectivos, comprometidos de forma voluntaria en muchos casos antes de nacer, para seguir progresando, individual o colectivamente. De esta forma se unen indisolublemente diferentes miembros familiares durante varias existencias, como padres o como hijos indistintamente para completar de forma conjunta algún trabajo específico que deben realizar o perfeccionar para alcanzar algún grado superior de habilidad espiritual.

Para que en el futuro se establezca en la Humanidad una perfecta Fraternidad y Hermandad de Almas y de Conciencias, hemos primero de ser nosotros los padres, abuelos, familiares o tutores, los que tenemos alguna responsabilidad y posibilidades de estar en contacto con los niños, los que tenemos que hacer el esfuerzo necesario para comportarnos, y ser ejemplo y reflejo de todo lo que supone un correcto ideal para un niño. Debemos a través de esa exteriorización de nuestro niño interno, transmitirles la natural inocencia que ellos poseen, la alegría, el afecto, el cariño y el amor a todo lo que nos rodea. Debemos tener presente, que como padres o familiares, estamos afectados por una gran responsabilidad hacia estos niños tan íntimamente cercanos a nosotros, sabiendo que en el futuro serán los padres y tutores de las siguientes generaciones, y que recrearán en su entorno las mismas circunstancias y situaciones de Alta Espiritualidad que les hemos inculcado y enseñado, y que esperamos y deseamos se hagan realidad en nuestro planeta. Tenemos que ser muy exquisitos en los pormenores de la educación de estos jóvenes seres para hacer que se despierten y se expresen desde lo más profundo de su ser, los más nobles valores éticos-espirituales, junto a los más elevados ideales de Buena Voluntad, enseñándoles a ser útiles a la sociedad dentro de los correctos patrones de solidaridad, de justicia y de libertad, porque así de esta forma, estaremos sentando las bases y capacitándoles para que se conviertan en grandes exponentes espirituales que convertirán a nuestro mundo, en una sociedad de Almas Liberadas, haciendo que el karma negativo grupal y mundial desaparezca y donde la Raza Humana se reconozca como instrumento consciente para hacer nuestra, esa máxima aspiración espiritual, que es la de convertir al Reino Humano, en una Gran Hermandad y Fraternidad Universal de Seres, en donde sólo se viva por y para transmitir Amor a todo el Planeta.

Autor: Alfonso del Rosario
alrogiss@yahoo.es

Biografía de Friedrich Wilhelm Joseph von Schelling

Filósofo alemán

Nació el 27 de enero de 1775 en Leonberg, Württemberg. Hijo del pastor protestante Josephus Friedrich Schelling, y de Gottliebin Marie Schelling.

A los ocho años se inicia en letras clásicas y en 1790 ingresa, con sólo dieciséis, en el seminario de Tubinga, donde tuvo por condiscípulos a Friedrich Hölderlin y a Friedrich Hegel. Trabajó como profesor en las facultades de la mayoría de las principales universidades de Alemania y en 1841 fue llamado a Berlín porFederico Guillermo IV, rey de Prusia.

Schelling fue uno de los máximos exponentes del idealismo y de la tendencia romántica alemana. En un principio su pensamiento se basaba en esencia en un análisis profundo de las ideas de los filósofos alemanes Immanuel Kant y Johann Gottlieb Fichte y de las del filósofo holandés Baruch Spinoza. En una segunda época, rechazando el panteísmo como negativo, desarrolló lo que llamó una filosofía positiva, en la que definía la existencia humana como el modo de reserva por parte de lo Absoluto.

Entre sus escritos destacan: La filosofía del arte (1807), De la libertad humana (1809) y fragmentos de una obra no publicada que fueron traducidos al inglés como Las edades del mundo (1942).

Friedrich von Schelling falleció el 20 de agosto de 1854 en Bad Ragaz, Suiza.


Bibliografía

Sämtliche Werke
Schellings Werke
Historisch-Kritische Ausgabe
Die Weltalter. Fragmente. In den Urfassungen von 1811 und 1813
Initia philosophiae universae. Erlanger Vorlesung WS 1820/21
Stuttgarter Privatvorlesungen
Das Absolute und die Wirklichkeit in Schellings Philosophie: mit der Erstedition einer Handschrift aus dem Berliner Schelling-Nachlaß
Schellingiana Rariora
System der Weltalter. Münchener Vorlesung 1827/28 in einer Nachschrift von Ernst von Lasaulx
Philosophische Entwürfe und Tagebücher (1809–1813). Philosophie der Freiheit und der Weltalter
Timaeus


Biografía de Bernardo O'Higgins

Político, militar y prócer chileno

Nació el 20 de agosto de 1778 en Chillán Viejo.

Hijo ilegítimo de Ambrosio O'Higgins, de origen irlandés, gobernador al servicio de España en Chile y virrey de Perú. Su madre fue María Isabel Riquelme y Meza. Sus padres nunca contrajeron matrimonio, pero ello no implicó que el progenitor se desentendiera de su vástago. Él mismo dispuso que fuera puesto bajo el cuidado del comerciante portugués, Juan Albano Pereira. En 1782, fue llevado a Talca a casa del comerciante, donde fue bautizado. En 1788, Ambrosio O'Higgins fue nombrado Gobernador de Chile y queriendo darle a su hijo una buena educación, lo envió al Colegio de Naturales en Chillán y luego a aristocrático Colegio de San Carlos en Lima.

También cursó estudios en Gran Bretaña y España. El 3 de abril de 1800 se embarca en la fragata "Confianza" para regresar a Chile, pero ésta es capturada por un buque inglés, debiendo regresar a su puerto de origen. En Cádiz permanece dos años más. Al recibir la noticia de la muerte de su padre en Lima, el 18 de marzo de 1801, regresa a Chile el 6 de septiembre de 1802. Su padre al morir testó a su favor laHacienda de Las Canteras de 16.689 cuadras y más de 4.000 cabezas de ganado. A esta propiedad dedicó los siguientes años.

Tomó parte en la revolución de 1810, por la cual se estableció una Junta de Gobierno en Santiagosustituyendo al gobernador general español. Cuando en 1811 se reunió el primer Congreso Nacional chileno, es elegido diputado. En 1813 es nombrado general del Ejército por la segunda Junta de Gobierno nacional.

En 1814, en Rancagua, fue derrotado por tropas realistas, financiadas por el virrey de Perú para que Chile volviera al dominio español. Escapa con la mayoría de sus seguidores y cruza los Andes hasta el actual territorio argentino. Los combatientes por la independencia chilena fueron vencidos por los ejércitos realistas, y el territorio chileno se mantuvo durante los tres años siguientes bajo dominio español.

Se unió al general José de San Martín, con quien regresó para derrotar a los realistas en la batalla de Chacabuco el 12 de febrero de 1817. Ese mismo mes, fue nombrado director supremo de Chile, y en febrero de 1818 formuló la Declaración de independencia chilena en Talca.

Gobernó autoritariamente durante seis años. Se hizo impopular por su relación con las Provincias Unidas del Río de la Plata. Abdicó en el año 1823 y se trasladó al Perú arribando a El Callao el 28 de julio de 1823. Como no disponía de otras entradas, subsistió con el producto del cultivo de las haciendas Montalván y Cuiba que le fueron obsequiadas por el Perú.

Bernardo O'Higgins falleció el 24 de octubre de 1842 en Lima. El 11 de enero de 1869, las corbetas de guerra "O'Higgins", "Esmeralda" y "Chacabuco" recalan a Valparaíso, al mando del Vicealmirante Manuel Blanco Encalada, trayendo sus restos desde el puerto de El Callao, para ser sepultados en el Cementerio General. En 1979 fueron trasladados al Altar de la Patria donde su urna permanece cubierta por la bandera nacional y alumbrado por la llama de libertad.

Cargos

Director Supremo de Chile
16 de febrero de 1817 - 28 de enero de 1823

Predecesor
Francisco Ruiz-Tagle (Gobernador político interino de Santiago)

Sucesor
Agustín Eyzaguirre (Presidente de Junta Gubernativa)

Comandante en Jefe del Ejército de Chile
27 de abril de 1819 - 28 de enero de 1823

Predecesor
José Miguel Carrera

Sucesor
Ramón Freire

27 de noviembre de 1813-2 de septiembre de 1814

Predecesor
José Miguel Carrera

Sucesor
José Miguel Carrera

Intendente de Concepción
1814-1814

Predecesor
El Conde de la Marquina

Sucesor
Matías de la Fuente


Biografía de Howard Lovecraft - Howard Phillips Lovecraft

Escritor estadounidense

Nació el 20 de agosto de 1890 en Providence (Rhode Island).

Hijo único de Winfield Scott Lovecraft representante de ventas y de Sarah Susan Phillips Lovecraf. Cuando tenía tres años, su padre sufrió una crisis nerviosa en la habitación de un hotel de Chicago y fue ingresado en un centro psiquiátrico de Providence siendo incapacitado legalmente.

Lovecraft recitaba poesía a los dos años, leía a los tres y empezó a escribir a los seis años de edad. Debido a su mala salud, no asistió al colegio hasta los ocho años y lo abandonó después de un año. Fue una persona solitaria que dedicaba su tiempo a la lectura, la astronomía y a cartearse con otros aficionados a laliteratura macabra.

Su prosa está influenciada por Lord Dunsany, William H. Hodgson, Arthur Machen y Edgar Allan Poe. Fue un gran innovador del cuento de terror gracias a su singular tratamiento de la narrativa y la atmósfera de sus historias, que acercó el genero a la ciencia-ficción. Con 16 años escribía una columna de astronomía para el Providence Tribune. De 1908 a 1923 ganaba algo de dinero escribiendo ocasionalmente relatos para revistas de poca tirada, como Weird Tales. Diez años más adelante, su obra empezó a interesar a mucha gente.

Sus relatos tratan sobre espíritus malignos, posesiones psíquicas y mundos oníricos donde el tiempo y el espacio se alteran irremediablemente, como en sus Mitos de Cthulhu, un trabajo colectivo que fue creciendo con las aportaciones del llamado Círculo de Lovecraft, un grupo de escritores formado por el propio Lovecraft, Clark Ashton Smith, Robert E. Howard, Robert Bloch, August Derleth, Frank Belknap, Long Henry Kuttner, E. Hoffman Price y otros. También fueron incluidas aportaciones provenientes de escritores anteriores como Ambrose Bierce, Algernon Blackwood, o Robert W. Chambers y de algunas mitologías como la árabe, la polinesia o la sumeria.

Sus relatos se recopilaron en varios volúmenes póstumos, entre los que figuran El extraño y otros cuentos (1939) y El cazador en la oscuridad y otros cuentos (1951). Sus mejores novelas cortas son El caso de Charles Dexter Ward (1928), En las montañas de la locura(1931) y La sombra sobre Insmouth (1936).

Se casó con Sonia Greene en 1924, y se mudó a Brooklyn, en la ciudad de Nueva York. En 1926, se divorciaron. Lovecraft alegó "las grandes divergencias entre ambos y los problemas económicos". Algunos biógrafos sugieren que podría ser asexual.

Howard Lovecraft murió de cáncer intestinal en el hospital Jane Brown Memorial, de Providence el 15 de marzo de 1937 en la pobreza y el anonimato. Fue enterrado tres días después en el panteón de su abuelo Phillips en el cementerio de Swan Point.


Obras

A través de las puertas de la llave de plata (con E. Hoffmann Price, 1933)
Aire frío (1926)
Arthur Jermyn (1920)
Astrophobos
Autobiografía
Azathoth (1922)
Celephaïs (1920)
Cenizas (con C. M. Eddy, Jr.,1923)
Cosmos en colapso (con R. H. Barlow,1935)
Dagón (1917)
Del más allá (1920)
Dos botellas negras (con Wilfred Blanch Talman, 1926)
Él (1925)
El alquimista (1908)
El árbol (1920)
El árbol en la colina (con Duane W. Rimel, 1934)
El buque misterioso (1902)
El caos reptante (con Winifred V. Jackson, 1920)
El caso de Charles Dexter Ward (1927)
El ceremonial (1923)
El clérigo malvado (1933)
El color que cayó del cielo (1927)
El desafío del más allá (con C. L. Moore; A. Merritt; Robert E. Howard y Frank Belknap Long, 1935)
El descendiente (1925)
El devorador de fantasmas (con C. M. Eddy, Jr., 1923)
El diario de Alonzo Typer (con William Lumley, 1935)
El extraño (1921)
El grabado en la casa (1920)
El hombre de piedra (con Hazel Heald, 1932)
El horror de Dunwich (1928)
El horror en la Playa Martin (con Sonia H. Greene, 1922)
El horror de Red Hook (1925)
El horror en el cementerio (con Hazel Heald, 1933)
El horror en el museo (con Hazel Heald, 1932)
El horror oculto (1922)
El horror sobrenatural en la literatura
El lazo de Medusa (con Zealia Bishop, 1930)
El Libro (1933)
El Libro Negro De Alsophocus (con Martín S. Warnes)
El misterio del cementerio (1898)
El modelo Pickman (1926)
El morador de las tinieblas o El que acecha en la oscuridad (1935)
El pantano de la luna (1921)
El pescador del Cabo del Halcón (con August Derleth)
El sabueso (1922)
El superviviente (con August Derleth)
El que susurra en la oscuridad o El susurrador de la oscuridad (1930)
El templo (1920)
El túmulo (con Zealia Bishop, 1930)
El verdugo eléctrico (con Adolphe de Castro, 1929)
El viejo Bugs (1919)
El viejo terrible (1920)
En la cripta (1925)
En la noche de los tiempos, La Sombra Fuera del Tiempo o El abismo en el tiempo (1934)
En las montañas de la locura (1931)
En los muros de Eryx (con Kenneth Sterling, 1936)
Encerrado con los faraones (con Harry Houdini, 1924)
Ex Oblivione (1921)
Hasta en los mares (con R. H. Barlow, 1935)
Herbert West: Reanimador (1922)
De la oscuridad
El demonio de la peste
Seis disparos a la luz de la luna
El grito del muerto
El horror de las sombras
Las legiones de la tumba
El intruso (1921)
Hipnos (1922)
Historia del Necronomicón (1927)
Hongos de Yuggoth Poemas de horror cósmico
Hongos de Yuggoth Poemas de la naturaleza
Hongos de Yuggoth Poemas metafísicos
Hongos de Yuggoth Poemas oníricos
Ibid (1928)
La antigua raza (1927)
La batalla que dio fin al siglo (con R. H. Barlow, 1934)
La bestia en la cueva (1905)
La botellita de cristal (1897)
La búsqueda de Iranon (1921)
La búsqueda en sueños de la ignota Kadath (1927)
La casa evitada (1924)
La casa maldita
La calle (1920)
La ciénaga-luna
La ciudad sin nombre (1921)
La cosa en el umbral (1933)
La cueva secreta (1897)
La declaración de Randolph Carter (1919)
La dulce Ermengarde (1917)
La exhumación (con Duane W. Rimel, 1935)
La extraña casa elevada entre la niebla (1926)
La habitación cerrada (con August Derleth)
La Hermandad Negra (con August Derleth)
La Hoya de las Brujas (con August Derleth)
La lámpara de Alhazred (con August Derleth)
La llamada de Cthulhu (1926)
La llave de plata (1926)
La maldición de Yig (con Zealia Bishop, 1928)
La maldición que cayó sobre Sarnath (1919)
La muerte alada (con Hazel Heald, 1933)
La música de Erich Zann (1921)
La nave blanca (1919)
La noche del óceano (con R. H. Barlow, 1936)
La poesía y los dioses (con Anna Helen Crofts, 1920)
La pradera verde (con Winifred V. Jackson, 1918)
La sombra fuera del espacio (con August Derleth)
La sombra sobre Innsmouth (1931)
La trampa (con Henry S. Whitehead, 1931)
La tumba (1917)
La transición de Juan Romero (1919)
La última prueba (con Adolphe de Castro, 1927)
La ventana en la buhardilla (con August Derleth)
Las ratas en las paredes (1923)
Lo innombrable (1923)
Lo que trae la luna (1922)
Los amados muertos (con C. M. Eddy, Jr., 1923)
Los gatos de Ulthar (1920)
Los otros dioses (1921)
Los sueños en la casa de la bruja (1932)
Más allá de los eones (con Hazel Heald, 1933)
Más allá del muro del sueño (1919)
Memoria (1919)
Nyarlathotep (1920)
Polaris (1918)
Reliquia de un mundo olvidado (con Hazel Heald)
Robert Ervin Howard: Un recuerdo
Sordo, mudo y ciego (con C. M. Eddy Jr., 1924)
Una semblanza del Doctor Johnson (1917)


...estos "Grandes Ancianos" eran conocidos por muchos nombres. Había algunos de ellos inferiores a los demás, pero eran superiores numéricamente. Estos no gozan de tanta libertad como los otros pocos, y muchos se hallaban sujetos a muchas de las leyes que gobiernan a la humanidad. El primero de ellos es Cthulthu, que se supone "yace muerto pero soñando" en la desconocida ciudad hundida de R'lyeh, que algunos escritores han pensado se encuentra en la Atlántida, otros en Mu y otros pocos en un mar no lejos de la costa de Massachusetts. El segundo de ellos es Hastur, a veces llamado Aquel que No debe Nombrarse, o Hastur el Inmencionable, que se supone reside en Hali, de las Híades. El tercero es Shub-Niggurath, un horrible dios o diosa de la fertilidad. Luego viene uno al cual se describe como al "Mensajero de los Dioses" -Nyarlathotep- y particularmente de los "Grandes Ancianos"; el maligno Yog-Sothoth, que comparte el dominio de Azathoth, el caos ciego e idiota del centro del infinito.

El que acecha en el humbral

The lurker at the threshold H.P. Lovecraft y August Derleth