lunes, 11 de agosto de 2014

Detrás de las palabras por Merlina Meiler

Intento ver qué se esconde detrás de las palabras.

En especial, detrás de aquellas que “hacen ruido” dentro de mí, porque me afectan, porque me parece que no están estrictamente relacionadas con el tema que se estaba tratando sino que hay algo más subyacente y que motiva tales expresiones.

Primero, analizo si lo que me dicen realmente tiene que ver conmigo, ya que tal vez esas palabras detallan una situación o una característica que no había notado y me resulta útil darme cuenta y poder tomar las medidas correctivas adecuadas. No tiene por qué caerme mal reconocer errores y hallar la mejor manera de subsanarlos.

Pero si siento que lo único que han buscado esas palabras (más allá de tener razón o no) es sembrar dolor, incertidumbre o alguna desazón, luego de tratar de abstraerme de su cometido -y si la persona me interesa-, dedico unos minutos a pensar qué hay detrás de esas frases que me han causado esa sensación de malestar.

. ¿Me cae mal lo que me han dicho porque me resulta difícil aceptar críticas o por la manera en que fueron hechas y por la intención que acecha más allá de las palabras?

. Percepción es proyección. ¿Qué denota la forma de presentarme sus pensamientos de la persona que lo ha hecho?

. ¿Me ha cuidado lo más posible o eligió una manera de infligir angustia y de provocar algún grado de daño?

. ¿Ha tenido el objetivo de manipularme, de generar dependencia, de hacer que me sienta apenado, por más que camufle sus dichos con una sonrisa o con frases huecas de buena voluntad?

. Teniendo en cuenta lo que ha sucedido en esta oportunidad, ¿detecto que hubo entre nosotros situaciones anteriores no del todo claras en las que también me sentí poco valorado o, directamente, menospreciado por este ser?

. ¿El enfocarse en lo que considera negativo es constante o también elogia mis fortalezas y mis logros?

Al tener presentes estos puntos –entre otros que sean importantes para cada uno- se puede lidiar con quienes tienden a ver solamente el “medio vaso vacío” (¡y a vaciarlo sobre nosotros!). A mí me sirve para retraerme de lo que quieren conseguir lo suficiente para gozar de la claridad suficiente para responder de la manera que más me protege y me permite marcar una distancia (y por ende, una diferencia) entre esa persona y yo.

¿Cómo reaccionas cuando notas que hay una intención especial detrás de las palabras?

El poder de los buenos deseos

Podemos brindar a los demás algún método y cooperación para que alcancen mayor paz y felicidad, para que se liberen de la angustia y la intranquilidad. Para elevar la calidad de nuestra intención y servicio espiritual es esencial generar y mantener en nuestro interior buenos deseos y sentimientos puros hacia quienes queremos servir.

Sentimientos puros significa pensamientos poderosos. La velocidad del poder de los pensamientos es la mayor que existe. La velocidad de los pensamientos es mayor que la de los medios tecnológicos más veloces creados a través de la ciencia. En nuestro interior podemos experimentar y desarrollar sentimientos puros hacia cualquiera, pensamientos puros y poderosos de que esa persona, ese ser espiritual, debería beneficiarse.

Para que los buenos deseos y sentimientos puros sean efectivos y alcancen a esas almas, dándoles la experiencia del fruto instantáneo de la experiencia de paz y poder, es preciso prestar atención a estar en soledad y a tener concentración.

Estar en soledad significa aprender a desconectar del entorno e ir al estado desilencio e introversión. No importa cuán ocupados podamos estar, si hay amor por la soledad, una y otra vez encontraremos a lo largo del día momentos sueltos para ir al silencio. Uno de los obstáculos en desarrollar nuestra capacidad de generar buenos deseos y sentimientos puros poderosos es la tendencia a involucrarnos en exceso en las acciones y situaciones corrientes. Para dominar este servicio sutil es necesario que la mente y el intelecto estén libres.

Cuando practiquemos de manera consistente entrar una y otra vez en la introversión y el silencio, desarrollaremos gradualmente maestría sobre nuestros poderes sutiles: la mente y el intelecto. Aprenderemos a concentrar la mente y el intelecto donde queramos y durante el tiempo que deseemos.

Incluso si la situación externa es de trastorno y agitación, las almas que tienen amor hacia la soledad serán capaces de volverse estables y concentradas en un segundo yendo a la profundidad del silencio y conectando con la fuente de energía divina. Así serán capaces de conectar con la experiencia del océano de la paz, del amor y de la felicidad y compartir de manera ilimitada esos tesoros con los demás seres espirituales.


Brahma Kumaris World Spiritual University
Web internacional: www.bkwsu.org

Biografía de Enid Mary Blyton

Enid Blyton (1897 - 1968), nació en Dulwich, localidad al sur de Londres, Inglaterra. Tuvo dos hermanos. Sin duda ha sido la autora de libros infantiles y juveniles mas leída del mundo entero. 

Desde pequeña le gustaba mucho leer. Entre sus libros favoritos se cuentan Alicia en el país de las maravillas y Alicia a través del espejo de Lewis Carroll. Leía todos los libros de cuentos y leyendas que caían es sus manos. Según nos cuenta ella misma en un libro sobre su vida, se leyó dos veces de cabo a rabo una enciclopedia infantil que la animó a leer más y más. Y también le gustaba la poesía. 

Después de iniciarse en los estudios de medicina, los abandonó para estudiar magisterio movida por una fuerte inclinación hacia la juventud. Cuando era maestra lo que más le gustaba era explicar cuentos. 

En 1924 se casó y tuvo dos hijas, Gillian e Imogen. Aunque tanto Gillian como Imogen ya son mayores, todavía recuerdan como su madre escribía una historia detrás de otra con la máquina de escribir encima de sus rodillas; en el jardín cuando el tiempo era bueno y junto al fuego durante el invierno. 

La casa donde vivió con su familia se llamaba Green Hedges, que significa Setos Verdes y tenía un precioso jardín, no muy grande, pero que rodeaba la casa. Habían allí muchas flores, abetos, un viejo avellano y otros árboles. También tenía un estanque con peces dorados. A Enid Blyton, como a la mayoría de los ingleses le encantaba cuidar de su jardín. 

Le gustaban mucho los animales. Cuando era pequeña sus padres no la dejaban tener animales en casa, pero cuando fue mayor y tuvo su casa y su jardín, tuvo toda clase de animales: perros, muchos gatos, peces que la conocían y venían a comer de su mano, y erizos. A lo largo de su vida tuvo varios perros: Dos fox terrier llamados Bobs y Topsi, y dos perritas cocker spaniel, la primera se llamaba Lassie y la segunda Laddie. No los tuvo todos a la vez, claro sino de uno en uno, pues desgraciadamente la vida de los perros es mas corta que la de las personas. 

Desde pequeña, Enid Blyton quiso ser escritora y empezó a escribir muy pronto, y nunca dejó de hacerlo, pero tuvieron que pasar muchos años antes de que pudiera publicar su primer libro. 

Escribió unas setecientas obras llenas de acción y suspense entre los años 1915 y 1968. Sólo en los diez últimos años se vendieron en el mundo más de cien millones de ejemplares de sus libros. Enid Blyton es su verdadero nombre y la reproducción de su firma aparece en muchos de sus libros.

Biografía de Jackson Pollock

(Cody, EE UU, 1912-Springs, id., 1956) Pintor estadounidense. Durante su infancia y su adolescencia vivió en Arizona y California, y en 1929 se trasladó a Nueva York para estudiar pintura con Benton en el Art Students League. Durante su período de formación conoció la pintura de los muralistas mexicanos, que le impresionó hondamente. Comenzó su carrera con obras figurativas, en las que presta ya particular atención a los valores matéricos y el cromatismo. Hacia 1938 empezó a interesarse por la pintura abstracta e irracional, y para las obras de este período buscó inspiración en el mundo de los indios americanos.


El año 1947 fue decisivo en su trayectoria, ya que fue cuando adoptó la peculiar técnica del dripping: en lugar de utilizar caballete y pinceles, colocaba en el suelo el lienzo y sobre él vertía o dejaba gotear la pintura, que manipulaba después con palos u otras herramientas, e incluso a veces le daba una gran consistencia mediante la adición de arena e incluso fragmentos de vidrio.

Gracias al apoyo de algunos críticos como Harold Rosenberg, su nombre, asociado a las obras realizadas con la técnica del dripping, se convirtió en uno de los más significativos del expresionismo abstracto y de la action painting, tendencia de la que, con De Kooning, es el representante más típico y destacado. Fue además uno de los primeros artistas en eliminar de sus obras el concepto de composición y en mezclar signos caligráficos con los trazos pictóricos.

A partir de la década de 1950, simultaneó la pintura abstracta con obras figurativas o semifigurativas en blanco y negro, pero su nombre ha pasado a la posteridad, sobre todo, en relación con los grandes lienzos abstractos de vivo colorido, donde los trazos se entrelazan hasta formar una trama densa y compacta (una especie de maraña) de gran impacto. Murió prematuramente en un accidente de automóvil, cuando era ya un pintor de enorme influencia en las jóvenes generaciones.

Biografía de Leónidas I

Leónidas I (en griego Λεωνίδας, Leōnidas, 'hijo de león') (Esparta, hacia 540 a. C. – Termópilas, 11 de agosto de 480 a. C.) fue el 17.º rey agíada de Esparta. Encontró la muerte en el 480 a. C., durante la Segunda Guerra Médica, en la defensa de las Termópilas, bloqueando el avance del ejército persa de Jerjes I.

Leónidas, militar y Rey de Esparta, fue uno de los hijos del rey agíada Anaxandridas II.1 Nació alrededor del año 540 a. C. en la ciudad homónima. Sucedió en el trono, probablemente en 489 ó 488 a. C., a su medio hermano Cleómenes I y se casó con Gorgo, la hija de éste.2 Al tener dos hermanos mayores, Cleómenes y Dorieo, no se esperaba que pudiera llegar a reinar, pero Cleómenes falleció sin descendencia masculina y Dorieo murió, probablemente poco antes que Cleómenes, en Sicilia luchando contra los cartagineses.

Conforme a la educación espartana, Leónidas fue uno de los más grandes y reconocidos estrategas en combate cuerpo a cuerpo de la edad del bronce, y maestro en dichas técnicas, que hoy en día se toman como ejemplo de entrenamiento.

En la Segunda Guerra Médica, en 480 a. C., Grecia entera estaba amenazada por la invasión persa, de manera que Atenas y Esparta, ciudades estado rivales, dejaron a un lado sus diferencias y decidieron unir sus fuerzas para que sus pueblos no fueran devastados, y bloquear al ejército del Rey persa Jerjes I. Los atenienses se ocuparon del mar, al mando de Temístocles (quien derrotó con pocos buques ligeros a la inmensa y pesada flota persa en la Batalla de Salamina), y los espartanos por tierra. Los éforos de Esparta enviaron a Leónidas al frente con tan sólo 300 hoplitas y 4.000 soldados aliados, para combatir ante 125.000 hombres.

Para evitar un inminente desastre naval, los invasores ingresaron en Grecia por el norte, construyendo un puente flotante hecho con botes unidos unos con otros en el paso de Helesponto, ingresando a pie y bordeando la costa. Leónidas, informado de esto, planteó el combate con inteligencia: los esperó en Termópilas (Thermopylae), un estrecho desfiladero con un ancho entre 5 y 15 metros, y con 90 metros de caída libre al mar. Esta angostura fue ideal para que los espartanos redujeran la superioridad numérica persa, peleando siempre contra la misma cantidad de hombres.

Los 300 hoplitas constituían la guardia real, a razón de un centenar por cada una de las tres tribus en que estaban divididos los espartanos. Este cuerpo estaba formado por ciudadanos de Esparta que contasen con algún descendiente masculino a fin de que, en el caso de fallecer en combate, no se extinguiera su familia. Recordemos que la ciudad tenía en su momento apenas 10.000 habitantes. Cabe destacar que si bien en un principio se estimó que fueron 300 espartanos los que defendieron el paso de las Termópilas, contra aproximadamente 1.000.000 de efectivos persas, las investigaciones modernas sugieren que durante los primeros dos días de asedio fueron 6.000 griegos contra 250.000 persas, una fuerza impensable para la logística de la época. En cuanto a la cantidad de griegos, eran en principio 300 espartanos, con apoyo de hombres de todas las colonias espartanas, y aliados como los beocios de Tespias.

Según la historia contemporánea del siglo V a. C., Leónidas iba acompañado únicamente por una fuerza pequeña porque se dirigía deliberadamente a su muerte, ya que un oráculo había vaticinado que todos los estados griegos, incluyendo Esparta, sólo podrían ser salvados con la muerte de uno de sus reyes, a lo que Leónidas habría respondido: «Yo soy ese rey»[cita requerida]. Sin embargo, es probable que Leónidas no pudiera disponer de más hombres debido a la celebración de las fiestas Carneas, amén de que Esparta tenía un rechazo absoluto a sacar sus tropas fuera de su ciudad.

Varias anécdotas denotan su valentía y el carácter lacónico atribuido a los espartanos. En el primer día del sitio (posiblemente el 9 de agosto de 480 a. C.), cuando Jerjes I exigió a los griegos la entrega de sus armas, Leónidas contestó: «Molon labe» (‘Ven a buscarlas’).

Los hombres de Leónidas repelieron los ataques frontales de los persas durante cinco días. Las bajas hoplitas eran insignificantes, mientras que las bajas persas ascendían a 10.000 las primeras dos jornadas. Allí surge otra famosa frase, citada por Heródoto, cuando el rey espartano exhortó a sus hombres diciendo «Jerjes tiene muchos hombres, pero ningún soldado». El reducido ejército espartano, aparte de ser experto en la lucha cuerpo a cuerpo, estaba preparado física y psicológicamente, ya que habían nacido para vivir momentos como ese. Las armas eran livianas y efectivas: las lanzas de 2,50 m de largo pesaban apenas 1,5 kg, sus escudos y cascos de bronce no dejaban pasar ni flechas ni lanzas; de nada servían los escudos de mimbre que utilizaban solamente algunos persas, y sus puñales se veían ridículos ante semejante muralla metálica. Ya exacerbado, el rey Jerjes ordena enviar a sus «10.000 Inmortales», la guardia de élite persa. Casi la mitad de ellos fueron masacrados y arrojados al vacío desde el desfiladero.

Al tercer día, el rey espartano envió a 4.500 soldados de vuelta a sus hogares, quedando sólo su guardia hoplita. Y dijo a sus hombres: «Desayunad bien, puesto que esta noche cenaremos en el Hades». Todo parecía en vano, cuando ese día, un traidor griego de nombre Efialtes, que significa 'pesadilla',3 condujo a Hidarnes, general persa, por un camino entre las montañas que conducía hacia la retaguardia de los griegos. Leónidas advirtió que esto podía suceder, por lo que había puesto 1.000 soldados voluntarios lugareños en este paso, pero ante el temor de tan vasto ejército, éstos se dispersaron, quedando los espartanos solos y rodeados entre dos flancos.

Dividió a su ejército y permaneció en el paso con 300 espartanos; 700 tespios y 400 tebanos fueron mandados a sus hogares para contar la heroica historia de estos guerreros espartanos.Fue tal el ímpetu con el que los espartanos lucharon, que la máquina de matar espartana terminó cuando Jerjes decidió abatirlos de lejos con los arqueros medos para no seguir perdiendo más hombres. Leónidas fue alcanzado por una flecha y los últimos espartanos murieron intentando recuperar su cuerpo para que éste no cayera en manos enemigas. La batalla duró cinco días y los persas, que pese a derrotar a los temidos espartanos, habían perdido 25.000 hombres, la flota naval había colapsado, y se habían retrasado notablemente el avance, lo que permitió la evacuación de Atenas y la reorganización de las tropas y las fuerzas navales, diezmando la moral de los persas y provocando un buen número de bajas.
Esparta lo enterró con todos los honores, incluyendo una exhibición de duelo no habitual entre los espartanos. En el lugar de su muerte se erigió un monumento con un león junto con una inscripción escrita por el poeta Simónides de Ceos que decía así:

Ὦ ξεῖν’, ἀγγέλλειν Λακεδαιμονίοις ὅτι τῇδε
(Oh, extranjero, informa a Esparta, que aquí)

κείμεθα, τοῖς κείνων ῥήμασι πειθόμενοι
(yacemos, todavía obedientes a sus órdenes.)

Fuente: Taringa