martes, 10 de junio de 2014

Biografía de Federico Madrazo

Federico de Madrazo y Küntz nació en Roma en 1815. Perteneció a una familia influyente y con gran talento. Era hijo de José de Madrazo, uno de los grandes pintores del neoclasicismo español que fue director de la Academia y que reformó la enseñanza, y de Cecilia Küntz, hija del pintor Tadeo Küntz.


En este ambiente privilegiado creció Federico, lo que propició que desde joven desarrollara sus dotes para la pintura. Lo mismo ocurrió con sus hermanos, Pedro, Juan y Luís, dedicados a la crítica de arte, a la arquitectura y a la pintura respectivamente.

Cuando tenía cuatro años de edad, su padre obtuvo el puesto de pintor de cámara junto a Fernando VII y la familia se trasladó a Madrid. Es en Madrid donde recibe una temprana y esmerada educación artística, además de formarse como discípulo de José de Madrazo.

Su primer cuadro de historia, Iris excita a Aquiles a rescatar el cuerpo de Patroclo, seguirá las líneas del neoclasicismo aprendido de su padre.

En 1832, con diecisiete años de edad, va a París a estudiar pintura con Ingres, amigo de su padre, con quien adquiere un estilo romántico a la manera francesa.

A su regreso a España realiza el cuadro de historia, El Gran Capitán contemplando el cadáver del Duque de Nemours, para el que posan sus amigos Espronceda, Ventura de la Vega o el Conde de Campo Alange, y en el que muestra su dominio del dibujo y de la composición.

En estos años de juventud funda con su hermano Pedro la revista El Artista, que significó una novedad romántica, encargándose Federico de las ilustraciones. También realiza otros cuadros de historia, como el de Godofredo de Bouillon en Jerusalén o el de Godofredo de Bouillon en el monte Sinaí.

Tras recibir una rigurosa educación dibujística por parte de su padre y del purismo de Ingres, en 1840 va a Roma, donde entra en contacto con el grupo nazareno y en especial, con Overbeck, lo que refuerza su destreza con el dibujo. En Las Marías en el sepulcro, una de sus pocas obras religiosas, se acerca a la estética de los nazarenos al ofrecer una escena serena y distante, carente de sentimiento.

Regresa a Madrid con gran prestigio y se convierte en un pintor muy solicitado, dedicado sobretodo al retrato. Será el gran retratista oficial de la época isabelina, realizando tantos retratos para la aristocracia que se ha dicho que inmortalizó a la sociedad española de su época. Se caracterizan por la sencillez, por lo natural y por una serenidad distante, sin profundizar en lo expresivo.

La producción de Madrazo atraviesa tres fases. En sus primeras obras predomina el purismo de la línea, el detallismo y lo accesorio. Con el tiempo va olvidando ese purismo en el dibujo, su técnica se hace más fluida y espontánea y su intención expresiva, más profunda, sin perder la serenidad distante. Aunque su formación en el dibujo hace que prevalezca en él casi siempre la línea sobre el color.

Entre los retratos oficiales destacan los que hizo de Isabel II, el del Rey Francisco, sentado en su sillón y con traje civil o el delDuque de Osuna, a caballo y con fondo de paisaje.

De los retratos femeninos el de Leocadia Zamora es el más hermoso por la belleza de la modelo y por el tratamiento del color. Las suaves tonalidades de grises y pardos del fondo hacen que resaltan el blanco del vestido y el azul del manto.
El de Elena de Castellví, la mujer del infante don Enrique, hermano del rey Francisco, es de una belleza fría, aparece ataviada con un rico vestido de seda.

A La condesa de Vilches la representa vestida de azul brillante, sentada en un sillón de terciopelo floreado y sonriendo al espectador.


También elaboró retratos infantiles, de niños, como el deFederico López, en traje de marino; el de Ángel García Loygorri, vestido de escocés; el de Vicente Beltrán de Lis o el de la Condesita de París con su perro.

Otros ejemplos de interés son el de Pérez Villaamil, el deRosales, el de María Luisa Carvajal, el de Bravo Murillo, el de Ramón de Campoamor, el de Salmerón, el de Gertrudis Gómez de Avellaneda o el de José de Espronceda.

Federico de Madrazo murió muy anciano, a los ochenta años, en 1894. Fue pintor de cámara de la reina Isabel II, profesor y director de la Academia de San Fernando. Le nombraron director del Museo del Prado, cargo que perdió con la Gloriosa, la revolución liberal de 1868 y que recuperó a partir de 1881.

Fuente: Arte España

Biografía de Antonio Gaudí

Antonio Gaudí, máximo representante del modernismo y uno de los pioneros de las vanguardias artísticas del s. XX, nació el 25 de Junio de 1852. El lugar de su nacimiento se lo disputan Riudoms y Reus, poblaciones muy próximas entre sí en la provincia de Tarragona, aunque la mayoría de sus biógrafos afirman que nació en Reus. De su padre, que fue calderero en Riudoms, heredó la tradición artesanal.


Desde pequeño, Gaudí padeció un problema reumático que le impidió ir a la escuela y jugar con los niños de su edad, convirtiéndose en un gran observador de la naturaleza, de la que le atraían las formas, los colores y la geometría.

A los once años ya manifestaba su entusiasmo por la arquitectura y el dibujo, y a los diecisiete, se traslada a Barcelona para entrar en la escuela de Arquitectura. De su personalidad podemos destacar la religiosidad y el escaso interés que demostró por la sexualidad. Sólo se conoce el nombre de una mujer de la que estuvo enamorado, Pepita Moreu, que rechazó la mano de Gaudí. Podríamos asegurar que el trabajo llenó su vida por completo.

El Modernismo y Gaudí

Su actividad profesional se desarrolló en Barcelona, que a finales del s. XIX vivía un momento de auge económico debido al florecimiento de la industria y el comercio. La nueva burguesía enriquecida fue la gran mecenas del modernismo, movimiento artístico europeo de finales del s. XIX, que en España, como en el resto de Europa, tomó unos tintes originales propios y creó la necesidad de renovación.

El modernismo en Cataluña se nutrió de la "Renaixença", sentimiento nacionalista que reivindicó la cultura y la política buscando referentes históricos en la gloriosa Edad Media. Extrajo los elementos tradicionales catalanes y recuperó el gótico como símbolo de su identidad.

Gaudí partió de un medio artístico local unido a las características delmodernismo y delArt Nouveau e intentó superar estas tendencias y alcanzar un lenguaje propio.

Sus obras iniciales se apoyaron en la hibridación y reinterpretación de estilos históricos, sobre todo de los medievales gótico y mudéjar. Influenciaron notablemente en el artista el libro de Violet Le Duc sobre la arquitectura francesa de los siglos XI al XVI y los escritos teóricos de Ruskin, quien predicó en 1853 que el ornamento era el origen de la arquitectura, despertando el gusto por las formas caprichosas y por los juegos ornamentales que darían origen al Art Nouveau.

Una de las constantes de su obra es el amor a la Naturaleza. En las formas vivas, vegetales o animales, encontró una fuente de inspiración, que quedará reflejada en el uso de piedras de construcción curvas y formas orgánicas.


Gaudí no sólo revolucionó la arquitectura, además diseñó muebles, elementos decorativos con vidrio y cerámica y empleó el hierro forjado. Todos ellos formaban parte de sus construcciones. Entiende la arquitectura como un arte integrador, simbólico y total dentro del mundo natural. Buscó la luz y el color. Sus edificios resultan una gran escultura de símbolos en cuya decoración tienen cabida otras artes, un intenso trabajo que desarrolló con la colaboración de numerosos artesanos.

La exposición universal de París de 1878 supuso el principio de su fama, allí conoció a uno de sus mejores amigos, Eusebio Güell, su principal mecenas junto con la burguesía y el mundo eclesiástico.


Etapa historicista de Gaudí

En la obra de Gaudí se puede hablar de dos etapas. Una primera historicista que va desde 1883, fecha en la que ya empieza a trabajar en la Sagrada Familia, hasta 1900. La primera construcción es la Casa Vicens, de estilo hispanoárabe, realizada con abundante azulejería y con atrevidos mocárabes en sus techumbres. Siguiendo una estética gótica realizó el Palacio Güell (1886-91), el Colegio Teresiano (1888-90), elPalacio Episcopal de Astorga y la Casa de Los Botines en León.



Etapa Modernista de Gaudí

Entre 1898 y 1904, dos construcciones marcan un cambio en su estética avanzándonos lo que será la fase posterior, Bellesguard (Bella Vista) y la Casa Calvet. Bellesguard, plasma un gótico de ensoñación que se funde con el paisaje que le rodea y la Casa Calvet muestra a un Gaudí preocupado por los patios interiores y por las formas orgánicas de los muebles diseñados para su decoración.

Desde 1900 hasta 1917 se produce la segunda y gran etapa de la obra gaudiniana. Es el período de las construcciones más atrevidas, más modernas y más personales. En el Parque Güell, se evidencian sus inquietudes por los valores arquitectónicos y estéticos de carácter libre y de gran fuerza cromática.

En la Casa Batlló (1904-1906), el modernismo de Gaudí alcanza su plenitud. Lo que en principio era una simple reforma de un edificio ya construido, dio la oportunidad a Gaudí de crear una de sus obras más poéticas. La fachada, ondulada verticalmente, está revestida de fragmentos de vidrio y cerámica de diferentes colores. El propio Gaudí fue indicando a los operarios, desde la calle, la distribución de los diferentes fragmentos y colores. La parte baja del edificio fue sustituida por unas formas ondulantes talladas en piedra, que integran los balcones, y en los que se ven unas delicadas columnas con temas florales. En los detalles decorativos demuestra que es al mismo tiempo arquitecto, decorador y genial escultor.


Entre 1906 y 1910, Gaudí realizó,la Casa Milá, conocida también como La Pedrera por la impresionante fachada que fue concebida como una gran masa de piedra ondulante sin líneas rectas. En el tejado utiliza formas abstractas y vanguardistas que sirven de accesos, chimeneas o puntos de ventilación.

Desde 1917 y hasta 1926, año en que Gaudí murió atropellado por un tranvía, dedicó todos sus esfuerzos al gran templo de La Sagrada Familia. Las obras progresaron muy lentamente, desde 1883 a 1891 se realizó la cripta, en 1893 se cerró el ábside y hasta 1925 no se finalizó la primera de las cuatro torres que debían completar la fachada del Nacimiento. La Sagrada Familia, su obra inconclusa, es inclasificable. Tomó elementos y estructuras del pasado, pero sobre todo dejó rienda suelta a su imaginación para crear un monumento tan lleno de personalidad que hoy es símbolo de Barcelona.

Fuente: Arte España

Biografía de Frederick Albert Cook

(Callicoon Depot, 1865 - New Rochelle, 1940) Médico y explorador polar norteamericano. Afirmó haber sido el primero en alcanzar el Polo Norte, hecho que no fue aceptado en su momento por falta de pruebas, pero que aún no ha sido descartado por todos los expertos.

Hijo de un médico alemán emigrante, su juventud transcurrió entre las Montañas Catskill, donde adquirió el espíritu aventurero, y la ciudad de Brooklyn. Estudió en la Facultad de Médicos y Cirujanos de la Universidad de Nueva York, en la que se graduó en 1890. Influido quizá por la muerte de su primera esposa en un parto, decidió enrolarse como cirujano en una de las primeras expediciones (1891) de Robert E. Peary, el futuro conquistador del Polo Norte: a ésta le seguirían otras muchas durante las siguientes dos décadas. En 1894, mientras participaba en una nueva expedición a bordo del "Miranda", este buque se hundió bajo la presión de los hielos y Cook recorrió noventa millas en bote para obtener ayuda.

Después de unos años dedicado a la práctica de la medicina, en 1897 se enroló en la expedición antártica organizada por Bélgica -en el barco del mismo nombre- al mando del capitán Adrien de Gerlache. El "Bélgica" logró llegar hasta los 71,5 grados de latitud sur, pero una excesiva demora en la recogida de datos científicos hizo que la nave quedara inmovilizada entre los hielos del Mar de Bellingshausen y no pudiera ser liberada hasta pasado el invierno; la labor de Cook como médico contribuyó a salvar a muchos de los expedicionarios, hecho por el que fue distinguido por el rey belga con la Medalla de Oro y la Cruz de la Orden de Leopoldo.

En 1902 volvió a ser de nuevo el médico en una expedición de Peary, que a través del estrecho de Smith (la ruta habitual americana) sobrepasó los 84 grados latitud norte; no obstante, Cook pensó que no era el mejor camino para alcanzar el polo, y desde entonces no volvió a viajar con Peary. En 1903 consiguió ser el primero en rodear el monte McKinley (la cumbre más elevada del continente norteamericano, con 6.218 metros), y en 1906 en ascenderlo tras haber fracasado el año anterior.

Al año siguiente emprendió su más famosa y larga expedición que le llevaría a alcanzar el Polo Norte el 21 de abril de 1908 (siempre según su propio diario) a bordo del "Hans Egede", con la ayuda de diez esquimales y once trineos tirados por ciento cinco perros. Obligado a pasar el invierno en tierras polares, tardó un año en poder regresar y comunicar su logro por telegrama, pero para entonces Peary también había logrado idéntica hazaña (el 6 de abril de 1909), lo que, unido a su falta de pruebas, motivó que no fuese él sino su antiguo compañero quien recibiera el reconocimiento, por parte de la mayoría de la comunidad científica, de ser el primer hombre en llegar al Polo Norte.

En diciembre de 1909, varios testimonios contrarios le llevaron a declarar que realmente no lo había alcanzado, aunque la duda siguió vigente para muchos. En 1923 fue encarcelado por negocios ilegales con propiedades petrolíferas de Texas, aunque fue finalmente absuelto. Debido a la polémica que rodeó su figura, fue llamado el "Dreyfus americano". Escribió Through the First Antarctic Night(1900), sobre la expedición del Bélgica; To the Top of the Continent (1908), sobre el ascenso al McKinley; y My Attainment of the Pole (1909), sobre su expedición al Polo Norte.

Nada de eso fue un error por Merlina Meiler

No te castigues, ni busques culpables.

Tomaste una decisión que no dio el resultado que esperabas.

E incluso, te dejó en un lugar impensado.

No se trata de un error, precisamente.

Al decidir, claro que corremos el riesgo de que nuestra resolución dé lugar a un desacierto.

Pero ten en cuenta de que si no eliges un rumbo en tu vida, una persona, un acontecimiento o el destino lo harán por ti, ya que no existen los vacíos: quedarte sentado esperando a ver qué sucede también es una elección con consecuencias.

Siempre es mejor que tomes una determinación, de la manera que puedas, con los elementos que estén a tu alcance o siguiendo los consejos de seres bienintencionados, luego de pasarlos por tu tamiz interno y de aprobarlos.

Porque si dejas todo librado al azar, no tendrás la posibilidad de jugarte por aquello en lo que crees o por esa persona en quien consideras que vale la pena confiar.

Y eso es lo que puede permitir que te sientas orgulloso de ti mismo y dormir con tranquilidad por las noches, sabiendo que has hecho lo correcto: la firmeza de tus pensamientos, el saber que lo más conveniente es actuar, de la manera que consideres oportuna, conforme a tus valores, a tus principios y a lo que quieras lograr.

Siempre es mejor, por ejemplo, invitar a esa persona especial a salir para que descubra tus verdaderos sentimientos, que quedarte callado y con la duda de qué habría sucedido si hubieses dado un paso hacia adelante, aunque esto traiga aparejados riesgos varios.

Si lo que tiene lugar después de tus acciones no deviene exactamente en lo que deseabas, no tienes por qué considerar que te has equivocado.

Para mí, el desacierto es la inacción, la duda que nubla tus pensamientos y congela tus acciones, el no arriesgarte por aquello que te desvela y consume gran parte de tus pensamientos, el prestar demasiada atención a lo que otros harían o dejarían de hacer en desmedro de tus propias iniciativas.

Ese es el verdadero error.