sábado, 31 de mayo de 2014

Reflexión del día

Cuando la vida no te sea fácil, recuerda siempre esto... 
Que sepas, en tu corazón, que hay otros que nunca te olvidan. 
Que siempre encuentres un arco iris después de una tormenta. 
Que celebres las cosas maravillosas que hay en ti.
Y cuando llegue el mañana, que puedas comenzar de nuevo. 
Que recuerdes cuántas sonrisas pueden llenar un día. 
Que creas que tus anhelos serán una realidad. 
Que encuentres tiempo para apreciar la vida y tiempo para compartir tu belleza espiritual.
Que veas tu presente como un regalo, y tu futuro como otro más. 
Que agregues una página dorada al diario de cada nuevo día, y que puedas convertir "La felicidad eterna" en eterna felicidad. 
Y que siempre sigas sembrando las semillas de tus sueños. 
Porque si sigues creyendo en ellos, tus sueños seguirán tratando de florecer en ti.

Fuente: Oasis


Biografía de Boris Pasternak

(Moscú, 1890-Perediélkino, 1960) Escritor ruso. Hijo del pintor ruso L. O. Pasternak, estudió leyes y filosofía e historia en la Universidad de Moscú. Su obra poética y su narrativa han ejercido una notable influencia en los escritores de su país, a pesar de la censura a la que fueron sometidas por el régimen soviético. Tras unos primeros ejercicios poéticos de inspiración futurista publicó su primer poemario, Un gemelo en las nubes (1914), pero se hizo célebre conMi hermana la vida (1922), libro de poesía eminentemente lírica, donde el poeta se siente como fundido con la naturaleza y la vida.

Tras escribir numerosos poemas épicos, de inspiración social (El teniente Schmidt y El año 1905, 1927), volvió a publicar una nueva colección de poesías líricas caracterizadas por su intimismo: El segundo nacimiento (1931). En desacuerdo con la poesía oficial, a partir de 1935 publicó muy pocos poemas, exceptuando Los trenes matutinos (1943) yLa inmensidad de la tierra (1945).

Es autor, además, de la autobiografía El salvoconducto (1931), de la novela El doctor Zhivago(1957), prohibida en su país y publicada en Italia, y de traducciones de escritores extranjeros, especialmente de Shakespeare (1953). Al publicar El doctor Zhivago en Italia Pasternak fue objeto de duras críticas, que se intensificaron al ser galardonado con el premio Nobel de literatura en 1958, al que tuvo que renunciar. Ese mismo año fue expulsado de la Unión de escritores de la URSS; fue rehabilitado póstumamente en 1987.

Biografía de Jacques-Lucien Monod

(París, 1910-Cannes, Francia, 1976) Biólogo francés. Fue condecorado con la Cruz de Guerra por sus servicios en la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial. Después de haber trabajado en el Instituto Tecnológico de California, volvió a París y, en 1945, ingresó en el Instituto Pasteur, del que fue director hasta 1954, y en donde creó el departamento de bioquímica. Pionero de la genética molecular, fue galardonado en 1965, junto con A. Lwoff y F. Jacob, con el Premio Nobel por sus descubrimientos relativos al control genético de las enzimas y a la síntesis de los virus. Es autor, entre otros libros, de uno de los pocos best-sellers en el campo de la divulgación científica: El azar y la necesidad (1970).


Jacques-Lucien Monod creció en el Sur de Francia, mezclando su pasión por la biología y por la música, que cultivó siempre. Se licenció en la Sorbona, y se convirtió en profesor de zoología. En 1934 trabajó en el Instituto Tecnológico de California, donde conoció al famoso genetista Th. H. Morgan, que lo encaminó hacia el estudio de los mecanismos de la transmisión genética.

A su regreso a París, después de una serie de investigaciones sobre los mecanismos de control de la función enzimática, Jacques Monod trabajó con André Lwoff en el Instituto Pasteur, donde permaneció definitivamente (fue nombrado director en 1971). Prosiguió con sus investigaciones durante la guerra (era comunista, y participó en la Resistencia, aunque abandonó el Partido después del "caso Lysenko"), estudiando el metabolismo de la bacteria Escherichia coli.

En 1958 inició su colaboración con François Jacob, quien, en el mismo instituto, realizaba investigaciones paralelas a las suyas. Juntos, consiguieron demostrar que la inducción enzimática puede explicarse en términos puramente bioquímicos. A continuación, además de introducir el concepto de "ADN mensajero", identificaron grupos de genes organizados en estructuras que dirigen los procesos metabólicos y que son activados o inhibidos por otros genes que se encuentran en sus estructuras. Tales estudios dieron un fuerte impulso a la genética molecular y por ellos les fue otorgado el Premio Nobel en 1965, compartido con Lwoff.

El azar y la necesidad

En 1970 Jacques Monod publicó el ensayo El azar y la necesidad, que provocó numerosas polémicas y fue inmediatamente un gran éxito. El libro es una reflexión filosófica sobre la imposibilidad de sostener cualquier concepción finalista del mundo y del hombre. Escrita para un público culto no especializado, Monod se propuso en esta obra ilustrar las consecuencias filosóficas y espirituales de los últimos descubrimientos de la biología molecular y de la genética.

Para Monod, la biología científica se ha desarrollado basándose en el "postulado de objetividad". Este postulado, que constituye la base de toda ciencia positiva, excluye que los fenómenos de la naturaleza puedan explicarse refiriéndolos a un "proyecto" o "finalidad" intrínseco en la naturaleza, puesto que "proyecto" o "finalidad" son dimensiones del pensamiento humano, y no propiedades de las cosas.

Por otra parte, la biología tiene que admitir como elemento objetivo de la vida algo que se parece precisamente a un "proyecto", o sea la "teleonomía" de los seres vivos. La teleonomía es la propiedad de transmitir de una a otra generación los contenidos de invariabilidad que caracterizan a una especie a través de las generaciones. Pero para la ciencia moderna, la invariabilidad precede necesariamente a la teleonomía; efectivamente, la teoría darwiniana de la evolución sostiene que la evolución de estructuras (los organismos) cada vez más teleonómicas es debida a perturbaciones sobrevenidas en una estructura que ya tiene la propiedad de invariabilidad. Cuando por el contrario, los fenómenos de la vida se explican mediante la teleonomía, nos encontramos frente a teorías "antropomórficas"; en particular, el animismo y el vitalismo.

El vitalismo (y no sólo el filosófico de H. Bergson, sino también el de algunos científicos como M. Elsässer y M. Polanyi) parte de la idea de que el mundo viviente no puede explicarse mediante las leyes "objetivas" de la física, y que por lo tanto tienen que existir leyes y principios específicos del mismo. Por otro lado, el animismo (el de Teilhard de Chardin, H. Spencer, Marx y Engels) también explica la realidad inanimada mediante principios "mentales", o sea, con las supuestas leyes del pensamiento, que sólo son válidas en el terreno del sistema central nervioso del hombre.

El error de la dialéctica marxista estriba en que sólo es animista en la medida que se propone encontrar en la materia los principios de la dialéctica, o sea, principios fijados "a priori". Por el contrario, la biología molecular basa sus propios procedimientos en los de la física; de tal manera, se ha descubierto que las proteínas son la causa de la construcción del organismo, y que el organismo es una máquina química que se construye por sí sola.

De ello se deduce, por lo tanto, que el azar es la ley fundamental que regula la combinación de las proteínas y su estructura. Si el azar es la única explicación de las alteraciones accidentales de las secuencias de polinucleótidos que forman el código genético, la consecuencia es que el azar es la única fuente de cualquier novedad biológica, de cualquier cambio del DNA (que constituye el código genético) y, por consiguiente, de cualquier "creación" en la biosfera.

Por otra parte, las alteraciones casuales se conservan, reproducen y multiplican en el organismo de acuerdo con la férrea necesidad de la teleonomía y de la invariabilidad. Tampoco el hombre, aparecido por azar en un universo totalmente indiferente a su destino, no es heredero ni portador de ningún deber o destino biológico. Pero esta constatación no resuelve la angustia de la soledad (angustia también transmitida genéticamente), que para Monod es una característica del hombre.

Esta angustia hereditaria lo empuja a buscar "explicaciones" que den "sentido" a su existencia en el mundo, de lo que se deriva el recurso a las explicaciones vitalistas y animistas. Sin embargo, Monod cree que el hombre puede renunciar a sus ilusiones, y que se encuentra en condiciones de abrazar lo que él llama "ética del conocimiento", una ética que implica la renuncia a cualquier ideología. El mismo socialismo (del que Monod se declara partidario) debería renunciar a "ponerse al día" como pura y simple ideología del progreso para inspirarse, por el contrario, en la ética del conocimiento.

Biografía de Julius Richard Petri

Julius Richard Petri Nació en Barmen, Alemania en 1852. Estudió medicina en la Academia Kaiser Wilhelm para médicos militares y realizó el doctorado como médico en la Charité de Berlín.

De 1877 al 79, fue asignado a la Imperial Oficina de Salud, centro de investigación adonde se desempeñó como asistente de laboratorio nada menos que de Robert Koch, premio Nobel descubridor del bacilo de la tuberculosis.

Fue en ese laboratorio que Petri adquirió su interés en bacteriología. Y fue a Petri, a quien se le ocurrió en 1877 enfrentar dos discos de vidrio de diferente tamaño formando una caja. Esa simple idea le solucionó a Koch los problemas de contaminación de sus cultivos. Koch pasó a la inmortalidad y al pobre de Petri nadie lo recuerda, aunque su nombre sea probablemente el que más se menciona en cualquier laboratorio.

Antes de esta invención, las bacterias se cultivaban en un caldo líquido.

En un esfuerzo para idear un medio sólido, Koch experimentó con placas de gelatina colocadas en frascos de vidrio. Petri se dio cuenta de que la idea de Koch podría mejorarse mediante el vertido de agar fundido en el fondo de un plato y luego cubriendo el agar con una tapa fácilmente extraíble.

También en el laboratorio de Koch, Petri desarrolló una técnica para la clonación (o producción de copias exactas) de las cepas bacterianas en cultivos inclinados de agar formadas en tubos de ensayo, seguido por un subcultivo del crecimiento en su placa de Petri.

A través del desarrollo de las placas de Petri, se potenció la microbiología de una forma extraordinaria. Recordemos que por aquélla época se aislaron la mayoría de los microorganismos, responsables de las enfermedades contagiosas que estaban causando estragos en esos años, tales como la difteria o el cólera.

Pero no inventó solamente las placas! Escribió varias obras, entre ellas “Experimentos en la química de Eiweissharns” , el catálogo para el Museo de Higiene. “Higiene Industrial” , El “Curso del cólera para el Departamento de Salud Imperial”. Además, Petri publicado casi 150 artículos de higiene y bacteriología.

Petri era corpulento. Y tenía un carácter, digamos, difícil. No desperdiciaba ocasión de andar vestido de militar paseándose por ahí. Cuando fue director del sanatorio antituberculoso de Göbersdorf impuso una férrea disciplina militar entre los pacientes y el personal, que no entendían qué le pasaba a ese señor gordito que había venido a dirigirlos.

En 1886 asumió la dirección del Museo de la Higiene en Berlín, y en 1889 regresó a la Oficina Imperial de Salud como director, adonde se jubiló.

Murió en Zeitz, Alemania, en 1921.

Su nombre hoy es mencionado a diario en todos los laboratorios del mundo.