lunes, 26 de mayo de 2014

Biografía de Mariana de Pineda

(Granada, 1804-id., 1831) Heroína española. Viuda y madre de dos hijos de corta edad, fue denunciada por haber bordado en una bandera la leyenda «Ley, Libertad, Igualdad» y acusada de pertenecer a una conspiración liberal. Al negarse Pineda a delatar a sus supuestos cómplices, Pedrosa, miembro de la Chancillería de Granada, y según la leyenda, secretamente enamorado de ella, decretó su ingreso en prisión. En medio de las protestas de la población, fue juzgada y condenada a morir a garrote vil. La sentencia se ejecutó en el Campo del Triunfo de Granada, mientras la bandera que había bordado era quemada. Mariana Pineda se convirtió pronto en heroína y mártir de la causa liberal, hasta el punto de inspirar numerosas canciones. Federico García Lorca se basó en su historia para escribir la obra teatralMariana Pineda.

Nacida en el seno de una familia noble de Granada, su padre, Mariano Pineda Ramírez, era capitán de navío de la Armada. Huérfana desde los quince meses de edad, quedó bajo la custodia de su tío paterno, José Pineda, y contrajo matrimonio a los quince años con Manuel de Peralta y Valle, liberal perteneciente a la logia masónica y próximo al círculo constitucionalista del conde de Teba. Al fallecer su marido en 1822, continuó frecuentando los ambientes liberales en el contexto de la Década Ominosa (1823-1833) que siguió al Trienio Liberal (1820-1823) tras la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis.

La implicación de Mariana Pineda en un complot constitucionalista, descubierto en 1826, y en el que actuaba como intermediaria entre los liberales granadinos y los exiliados de Gibraltar, levantó las sospechas del alcalde de la ciudad, Ramón de Pedrosa y Andrade. Éste, que ejercía además el cargo de subdelegado principal de policía, había sido comisionado en Andalucía oriental por el ministro de Justicia, Tadeo Calomarde, para reprimir cualquier intento de alzamiento en favor de la Constitución de 1812. Detenida por las autoridades, Mariana Pineda fue sometida a juicio y posteriormente absuelta al alegar ignorancia del contenido de las cartas y otros documentos hallados en su domicilio.

Sin embargo, cuando en 1828 preparó con éxito la fuga de su primo Fernández Álvarez de Sotomayor, comandante del Ejército que había sido condenado a muerte por su implicación en el levantamiento de Riego (1820), Mariana Pineda fue detenida bajo el pretexto de haber dado a bordar una bandera morada con la inscripción «Ley, Libertad, Igualdad», que había de servir de enseña para un proyecto revolucionario.

Tras diversos intentos de fuga y ante la negativa de Mariana Pineda de delatar a sus presuntos cómplices, fue recluida en el convento de Santa María Egipciaca y, tras un simulacro de juicio, condenada a la pena máxima. De nada sirvieron los alegatos que en favor de la joven dirigió un sector influyente de la ciudad a Fernando VII, pues la sentencia se cumplió el 26 de mayo de 1831 en el granadino Campo del Triunfo.

Casi de inmediato, la leyenda popular convirtió a Mariana Pineda en símbolo de las libertades y protagonista de romances de ciego. En torno a su figura y partiendo del mito popular, Federico García Lorca escribió el drama Mariana Pineda, que se estrenó el 24 de junio 1927 en Barcelona, con decorados y vestuario de Salvador Dalí y con Margarita Xirgu en el papel protagonista.

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Reflejos del ayer por Merlina Meiler

Me hace bien rememorar mis días de niña, ya que la niñez representa nuestra esencia en el estado más puro.

Me resulta positivo ver cómo he avanzado sin dejar de lado mis ideales. De hecho, hoy puedo plasmarlos de manera vívida y sentir cómo han tomado forma de distintas maneras, impensadas hace muchos años.

También me agrada encontrar dentro de mí, como adulta, lugares intactos, a los que el dolor o las dificultades de transformarme en persona adulta crecer no han llegado o no han hecho mella alguna.

Me siento una “versión mejorada” de quien era hace algunas décadas, ya que pude sobrepasar mis propios límites y vencer características de mi personalidad que no me hacían feliz o que, peor aún, me jalaban hacia atrás y no permitían que me desarrollara y alcanzara mi potencial.

Por esto, soy una firme convencida de que podemos modificar situaciones y aspectos negativos –tanto internos como externos- y acercarnos o lo que deseamos, sea lo que sea.

Es claro que no he cumplido con todas las expectativas que tenía mientras iba creciendo, pero entendí que no se puede alcanzar el ciento por ciento de los sueños (¡lograr unos cuantos está muy bien!) y que, además, muchos de ellos no respondían a mis propias necesidades sino a lo heredado o a lo que otros esperaban de mí.

Y puedo vivir feliz con ello, porque entiendo que forma parte de este hermoso proceso llamado VIDA.

Así es que me gusta ver reflejados en el presente retazos de la personita que alguna vez fui y que, dentro de mí, sigue existiendo.

Conectarme con ella es uno de mis grandes cables a tierra, ya que representa mi esencia más íntima.

Me centra en el presente y me ayuda a tomar decisiones, en caso de grandes dudas.

Me da la fuerza necesaria para sentirme bien centrada en mí misma, de cara al futuro.

Si alguna vez he permitido que alguien cuestionara mi esencia o se interpusiera entre ella y yo, he aprendido que dejarla aflorar y sostenerla a rajatablas es saludable y que no hay ninguna otra opción posible.

¿Estás conectad@ con tu esencia y con los deseos y las aspiraciones que tenías en tu niñez?

Fuente: Mejora Emocional