lunes, 12 de mayo de 2014

La oportunidad

La oportunidad es la ocasión de hacer algo, pero hay que saber el justo momento para aprovecharla. La oportunidad no se presenta en la rutina diaria, ni a quienes ven la vida de color gris, es como una franca sonrisa en un rostro desconocido. La oportunidad tampoco se presenta a quienes la buscan afanosamente. Y es que la oportunidad puede ser espectacular,así como discreta y disimulada. Por eso, la oportunidad, radica,en una cuestión de enfoque. Es, como si de pronto se te ocurriera limpiarlos cristales a través de los que ves tu vida y resulta que el polvo acumulado en ellos, no te permitía ver clara y brillantemente.

Tu vida en sí, es una gran oportunidad. Quien diga, que la vida siempre está saturada de escollos y no cambia esa manera de verla, no se permite ver que también está llena de oportunidades. Hay algunas personas que sólo alcanzaron a ver una, en toda su vida, y lograron metas jamás imaginadas. ¡Se imaginan si hubieran podido verlas noventa y nueve anteriores que ignoraron!

-Eres joven, aprende a verlas y aprovécharlas!! 

-Eres maduro, muévete , estás perdiendo el tiempo!! 
-Eres anciano, limpia esos lentes, aún hay muchas…por disfrutar!!
La oportunidad es una bendición dirigida a ti por quien te ama: la vida.

Fuente: Oasis

Escoba nueva, ¿siempre barre bien? por Merlina Meiler

Se dice que en los últimos tiempos la tasa de divorcios ha aumentado de manera considerable.

Hay una creciente tendencia a no luchar lo suficiente por mantener una pareja y a creer que, si hemos finalizado la anterior y estamos comenzando otra, la “escoba nueva siempre barre bien”.

Si vas alternando entre uno y otro vínculo y ninguno te satisface plenamente o se terminan de forma abrupta y no entiendes muy bien por qué, esta nota también puede aplicarse a lo que te está sucediendo.

Es cierto que algunas escobas nuevas representan un buen cambio, pero muchas otras barren igual que la anterior (o las semejanzas resultan espeluznantes).

Es que nosotros arrastramos nuestras situaciones internas sin resolver de relación en relación, salvo que hagamos algo al respecto.

Algunas mutan un poco en ciertos aspectos relativamente insignificantes. Los de fondo permanecen inalterables y vuelven a aparecer cuando menos lo esperamos.

¿Qué puedes hacer?

1. Reconoce lo que sucede: nadie es perfecto y todos cometemos errores. Nuestras falencias inciden en todas nuestras parejas. Si, por ejemplo, te has sentido o han catalogado de celoso, de insistente, de querer imponer siempre tu voluntad o, por el contrario, has tenido inconvenientes para poner límites al otro y para hacer valer tu opinión, comenzar por ahí es un excelente plan.

2. Acéptalo: una vez detectado lo que ha venido repitiéndose, con total sinceridad y discreción (nadie tiene por qué enterarse), haz un “mea culpa” si consideras que es acertado, aunque sea solo en parte. Será una buena base hacia tu transformación – se logra muchísimo más desde la simpleza que desde la arrogancia. No eres ni peor ni mejor persona por albergar algún defecto, ya que absolutamente todos los tenemos, por nuestra condición de seres humanos (y es preferible desterrarlo cuanto antes).

3. Enfrenta tus fantasmas: ahora, ha llegado el momento de encarar ese comportamiento que no te ha permitido alcanzar tu objetivo de sostener una unión sentimental en el tiempo. Trata de establecer espacios de tiempo o de distancia de lo contraproducente y de ti (por ejemplo, si tu costumbre es comunicarte con la persona que amas una vez por hora cuando no están juntos, empieza por hacerlo cada dos horas, y luego pasa a un periodo superior).

¿Vale la pena luchar por una relación sana, enriquecedora y positiva? Sí, a las claras.

¿Es una buena idea poner el punto final a lo que nos hace mal para vivir más saludablemente (ya sea un vínculo, una conducta, una forma de pensar)? Sí, por supuesto.

Creer que con solo cambiar de escoba barreremos mejor puede dejar de ser una utopía si realizas el trabajo emocional que tu interior está necesitando que hagas.


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