domingo, 20 de abril de 2014

Hoy puedes dar tu mejor sonrisa

Foto: "Hablando sola" de Daniela Rivas Zacarias
En nuestra vida hay momentos en los cuales nos volvemos un poco enojones y serios y es que nos cuesta sonreír pues muchas veces las situaciones en las que nos encontramos no son tan favorables y es que esas emociones negativas que a diario vivimos no nos dejan regalar una sonrisa pues dejamos que nos afecten demasiado y es que nos encontramos en medio de un mundo que esta lleno de malas noticias, vivimos preocupados por la crisis económica, por las enfermedades que están y que no las podemos obviar, vivimos estresados por los tantos problemas que podamos tener pues debido a todas esas circunstancias se nos hace muy difícil darle una sonrisa a las personas e incluso hasta los miembros de nuestra propia familia.

Nos cuesta tanto dibujar una sonrisa en nuestro rostro por que vivimos pensando en cosas que no nos traen beneficio muchas veces pensamos mucho en problemas y problemas y poco nos detenemos en la vida para sonreír, para vivir felices por que a pesar de que vivamos en un mundo que esta de cabeza, podemos aprender a sonreír y a ver las cosas positivas que nos pasan en el día pues así podrás fácilmente brindarle una sonrisa a quien sea pues estarás con alegría, con optimismo ya sea en tu trabajo, en tu hogar, en la iglesia, etc. pues creo que a todos nos gustaría que nos recibieran con una sonrisa en cualquier parte a la que llegamos por que nos haría sentir bien.

Hoy puedes hacer que tu rostro se vea radiante a través de una linda sonrisa.


Fuente: Oasis

Perdonando una infidelidad por Merlina Meiler

Muchas encuestas señalan que la mayoría de la gente dice que se separaría si se entera de que su pareja le es infiel, pero cuando se produce, la duda sobre qué hacer (y el amor, la familia, los sueños, el nivel de autoestima) juegan un rol importantísimo ante la toma de una decisión.

Luego de las fases por la que la persona engañada pasa (shock, negación, enojo, a veces culpa o agresión verbal hacia el otro, tristeza o depresión, asumir o negar responsabilidad), llega el momento de plantearse los pasos a seguir… y si seguir o no con la relación.

Algunos consejos para superar este momento y para decidir si vale la pena perdonar o no:

No preguntes detalles, no vale la pena adentrarse en ese terreno, ni hacerse una imagen mental (o auditiva) de lo que sucedió.

Identifica la causa real del dolor: ¿Te duele el engaño, o hay otra razón mayor que te genera esta infelicidad?

Por ejemplo, sueños rotos, o que la familia o los amigos se hayan enterado y nos dé vergüenza presentarnos ante ellos como “la pobrecita” o “el cornudo”.

La infidelidad es un síntoma de que algo no funciona como debería en la relación. ¿Lo has hablado con tu pareja? ¿Hay cosas que pueden cambiar/mejorar para armar algo bien satisfactorio para los dos?
Olvidar es imposible y te aconsejaría que ni lo intentes. Sería borrar algo que sucedió y negar la realidad, lo que nunca trae consigo buenas consecuencias. Si decides perdonar, deja atrás el hecho, sabiendo que existió, llora, habla con un psicólogo o con tus amistades o familia, pero pon un punto límite, una fecha específica para, a partir de ahí, dejar el pasado atrás y mirar hacia el futuro con otros ojos.

Ten en cuenta que las cosas no volverán a ser como antes, ya que sucedió algo importante. Pueden llegar a ser peores pero también mejores, hay casos de personas que luego de un episodio como éste se dieron cuenta del valor del otro ser y pueden sostener buenos vínculos. Otras prefieren dar vuelta la hoja y marcharse.

La infidelidad es una espina clavada que causa una herida imborrable. No vale la pena quedarse en el resentimiento y en el “por qué a mí”, ya que eso solo te dañará y no te permitirá sacarte esa espina y avanzar hacia la dirección que desees.

De perdonar, hazlo desde el corazón, al 100%. Los perdones a medias no sirven. Además, te sugeriría que dejes bien en claro que será solo UNA vez. Que no habrá lugar para engaños a repetición: te mereces todo el respeto del mundo y volver a tolerar algo semejante es la puerta abierta a que se transforme en un hábito de la pareja.

Fuente: Mejora Emocional