martes, 15 de abril de 2014

Sucumbió a enamorarse.. de José Ramón Marcos Sánchez

El amor es el espacio que queda en tu lejanía,.... el espacio que muere en tu cercanía,.... es habitar en tiempos que no existen si no existes en ellos,.... es soñar cada vez que amanece que amaneces conmigo,.... es no saber caminar si no voy de tu mano,.... el amor es la vida que habita por dentro,.... es el alma sin cuerpo que ya se ha entregado,... es saber que tienes todo,... aunque sean tiempos de nada,.... y es querer entregarte el resto del tiempo,... es la ilusión renovada tras cada mirada,.... es el beso anhelado de cada mañana,.... es llorar a tu lado compartiendo tu llanto,.... es sentir que te amo y sentir que me amas,.... es la flor que se esconde en cada detalle,... un susurro en caricia que no escucha nadie,... el amor es tan puro,.. que con sólo mirarnos,... sucumbió enamorado,.... YD
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez

Tenerlo todo por Merlina Meiler

Queremos tenerlo todo.

La carrera universitaria terminada, el trabajo ideal, la familia perfecta, la pareja incondicional, la casa soñada, la salud de hierro, las vacaciones más deseadas… la lista puede llegar a ser interminable.

Y si “fallamos” o no se cumplen nuestras expectativas en alguno de estos aspectos, parecería que todo el resto tambalea o, de hecho, no sirve para hacernos felices.

A esta altura de mi vida, entiendo que es imposible tenerlo todo.

Que tengo que acostumbrarme a saber que hay situaciones a las que nunca accederé y que no vale la pena pelear contra los molinos de viento.
Que me han tocado hermosas realidades que nunca había imaginado y que han excedido los mejores sueños de mi niñez.

Que puedo empeñarme en obtener ciertas cosas que anhelo profundamente y bien vale la pena mi tenacidad para conseguirlas, pero con respecto a otras que me han sido vedadas, es momento de dejarlas partir para ya no malgastar mi energía en ellas (si son para mí, llegarán de todos modos).

Para ser más felices

Si permites que una falta o la no satisfacción amplia y completa en un área de tu vida resquebrajen las demás, es porque tú lo permites.

Y esta actitud impide que te sientas una persona completa y que valores cabalmente cada momento único que se te presenta, para que disfrutes plenamente a quienes te rodean y lo que posees.

El vaso puede verse medio lleno o medio vacío, a voluntad.

Puedes enfocarte en lo que desees (ausencias o presencias, por ejemplo), en desmedro absoluto de todo lo demás.

Es posible cambiar esta forma de pensar por una más saludable.

Si te centras en aquello que tienes alrededor de ti, posiblemente notes que cuentas con lo suficiente para ser feliz – por haber estado intentando tapar el sol con un dedo, no recibías toda su luz ni su calor.

Con respecto a lo que careces, hay dos rumbos posibles: que te marque lo que aún puedes intentar alcanzar, con esfuerzo, límites y voluntad, o que hagas las paces con aquello que no te ha tocado en suerte y disfrutes de la abundancia que hay en tu entorno.

¡Haz una lista bien realista de todo lo bueno que te rodea y de lo que sientes que te falta y te sorprenderás gratamente!