martes, 8 de abril de 2014

No todo tiempo pasado fue mejor por Merlina Meiler

Solemos mirar hacia atrás como si allí radicara la clave de lo que podría hacernos felices y ya no existe.

Pensamos que en las parejas había ciertas características que, en la actualidad, se han diluido o, directamente, perdido.

Pero no todo tiempo pasado fue mejor… este hilarante artículo publicado en el sitio web de Ronnie Arias nos da la pauta de cómo seducir a un hombre y qué esperaban las parejas hace más de medio siglo – la época que muchos aún consideran “dorada” en lo que respecta al amor y al romanticismo.

¿Con qué siglo te quedarías para vivir tu historia de amor actual?

…….
Chicas, no tienen ni idea de la suerte de haber conseguido un hombre. Eso pensaban las mentes brillantes de mediados del siglo pasado, donde una camisa arrugada era un crimen mortal. Lo más importante que tenías que saber era tener los ojos abiertos y la boca cerrada. ¿Quieres más?

A saber:

1. No hables

En su libro “Cómo ser una buena esposa” Edward Podolsky (1943) decía:

No moleste a su marido con problemas menores y quejas cuando llega a casa del trabajo. Sea una buena oyente. Deje que le cuente sus problemas, lo suyo siempre parecerá trivial en comparación. Recuerde que su tarea más importante es construir y mantener su ego (el cual se deteriora mucho en su trabajo). Levantar su moral es un asunto de la mujer. Déjelo relajarse antes de la cena. Discutir los problemas de la familia siempre después de que el hombre este tranquilo.

En su libro de 1951, “Satisfacción sexual y el matrimonio feliz” el reverendo Alfred Henry Tyrer agrega:

No le pida nada. Esto se llama “ser molesta”: Yo creo que la felicidad de los hogares se destruye con mayor frecuencia por la costumbre de la mujer de regañar más que por cualquier otro motivo. Un hombre puede soportar ese tipo de cosas durante algún tiempo, pero no mucho. Él necesita paz para tener una vida soportable, y si no, tendrá que buscarlo en otra parte.
A menos que tu marido quiera que hables. No te atrevas a decepcionarlo. (Termina el reverendo Tyrer).

2. Una mala cocinera es la muerte del amor

Mujer… Este matambre tiene gusto a papel higiénico mojado adentro de una pelota de futbol quemada. ¿No tienes orgullo? ¿Cómo? ¿Que tenías turno en el hospital y luego fuiste directamente a buscar a los chicos al colegio? ¡Yo no como con tus excusas!

Nada es más importante ni es excusa para no tener la cena lista cuando el esposo llega a casa del trabajo después de un día terrible. La limpieza y la capacidad de cocinar son, por supuesto, elementos esenciales en un verdadero hogar.

3. Ni un vampiro sexual ni una reina frígida y helada

La mujer Vampiro sexual solo lleva a su marido a la tumba. Al igual que el vampiro chupa la sangre de sus víctimas, la mujer vampiro chupa la vida y agota la vitalidad de su pareja.

Lo contrario de esto es ser frígida. Eso significa que usted no le da ningún placer en el acto sexual a su marido.

4. Ropa interior decorosa y sensual

Que la ropa interior debe estar impecablemente limpia no hace falta decirlo, pero tienes que saber que todas las mujeres deben usar la ropa interior de la mejor calidad que puedan permitirse. Y el color debe ser preferiblemente de color rosa. Y encajes y volantes, sin ser demasiado sexual, esta es la única manera de aumentar su atractivo y ser del agrado de un hombre promedio.

5. Dejarlo tener un poco de tiempo libre para él solo

¿Qué pasa si él se empieza a alejar de ti? Bueno, el Dr. Robinson dice que en última instancia, la esposa va a reaccionar a una infidelidad como dicte su corazón. Pero nos da algunos consejos:

Lo más importante es perdonar y olvidar. O mejor aún, hacerle creer que no sabes nada. Un lapsus ocasional no significa que haya dejado de amarte. Yo creo que de esta forma él puede amarte mucho más.

6. Aceptarlo: El hombre es el Jefe

Según el reconocido Prof. BG Jefferis, en sus reflexiones sobre la salud, aconseja:

Regla número uno: el marido es un ser superior. Él sostiene por orden de Dios una posición de dignidad como jefe de familia, es sin duda la cabeza de la mujer. Cualquier ruptura de este orden indica un error en el orden natural de las cosas, o una digresión del deber.

Ok, ahora que terminaste de leer, ¿no me digas que no te da ganas de ir corriendo a besar a tu abuela previo paso por el baño a vomitar tanto machismo?

Algo avanzamos, pero todavía falta…