martes, 8 de abril de 2014

Deja de criticarte y empieza a apreciarte a ti mismo

Deja de criticarte y empieza a apreciarte a ti mismo

Un primer paso sería darse cuenta de cuándo te comportas de un modo autocrítico. Ser consciente de esa voz interior que, como una cantinela de críticas sigue y sigue rebajándote, diciéndote cosas como: "No tengo remedio, nunca seré, no puedo, soy tan estúpido, por qué yo no, si sólo hubiera hecho…" Si dejas que esa voz autocrítica se exprese durante todo el día, al final acabarás sintiéndote realmente rebajado. En vez de ello, atrévete a decir: "¡Para! Basta. Lo que realmente me gusta de mí, por ejemplo, es mi afabilidad con los amigos, mi paciencia, mi valor, mi sentido del humor, mi buen gusto en el vestir, y la sensibilidad con la que he tratado a esa persona tan difícil." En un curso reciente alguien dijo que se dio cuenta de que, si hablara a sus amigos de la misma manera en que lo hacía consigo mismo, ¡no tendría ningún amigo! Tú tienes muchos puntos positivos: te sentirás mejor y serás más efectivo, tanto en tu nivel personal como en tu trabajo, si te aprecias más a ti mismo. La ventaja de esto es que uno se hace menos dependiente de lo que otras personas puedan sentir hacia ti. ¡En cambio esto puede inclinarles a ellos a apreciarte! Estimarte resulta mucho menos agotador que estar criticándote todo el tiempo.

Al principio puede parecerte raro concentrarte en lo bien que lo estás haciendo en lugar de fijarte en lo que no has hecho o en lo que debiste hacer de otra manera. Al final de cada jornada de trabajo, tómate un momento para apreciar lo que has logrado, en lugar de pasar revista mentalmente a todo lo que no has hecho. Luego, cuando estés a solas y necesites un estímulo adicional y alguien que sea amable contigo, puedes darte estima y apoyo.

Así pues, este día hemos de reflexionar en estas palabras y de recordarnos y repetir continuamente la siguiente afirmación:

Me aprecio.

Patricia Cleghorn

No todo tiempo pasado fue mejor por Merlina Meiler

Solemos mirar hacia atrás como si allí radicara la clave de lo que podría hacernos felices y ya no existe.

Pensamos que en las parejas había ciertas características que, en la actualidad, se han diluido o, directamente, perdido.

Pero no todo tiempo pasado fue mejor… este hilarante artículo publicado en el sitio web de Ronnie Arias nos da la pauta de cómo seducir a un hombre y qué esperaban las parejas hace más de medio siglo – la época que muchos aún consideran “dorada” en lo que respecta al amor y al romanticismo.

¿Con qué siglo te quedarías para vivir tu historia de amor actual?

…….
Chicas, no tienen ni idea de la suerte de haber conseguido un hombre. Eso pensaban las mentes brillantes de mediados del siglo pasado, donde una camisa arrugada era un crimen mortal. Lo más importante que tenías que saber era tener los ojos abiertos y la boca cerrada. ¿Quieres más?

A saber:

1. No hables

En su libro “Cómo ser una buena esposa” Edward Podolsky (1943) decía:

No moleste a su marido con problemas menores y quejas cuando llega a casa del trabajo. Sea una buena oyente. Deje que le cuente sus problemas, lo suyo siempre parecerá trivial en comparación. Recuerde que su tarea más importante es construir y mantener su ego (el cual se deteriora mucho en su trabajo). Levantar su moral es un asunto de la mujer. Déjelo relajarse antes de la cena. Discutir los problemas de la familia siempre después de que el hombre este tranquilo.

En su libro de 1951, “Satisfacción sexual y el matrimonio feliz” el reverendo Alfred Henry Tyrer agrega:

No le pida nada. Esto se llama “ser molesta”: Yo creo que la felicidad de los hogares se destruye con mayor frecuencia por la costumbre de la mujer de regañar más que por cualquier otro motivo. Un hombre puede soportar ese tipo de cosas durante algún tiempo, pero no mucho. Él necesita paz para tener una vida soportable, y si no, tendrá que buscarlo en otra parte.
A menos que tu marido quiera que hables. No te atrevas a decepcionarlo. (Termina el reverendo Tyrer).

2. Una mala cocinera es la muerte del amor

Mujer… Este matambre tiene gusto a papel higiénico mojado adentro de una pelota de futbol quemada. ¿No tienes orgullo? ¿Cómo? ¿Que tenías turno en el hospital y luego fuiste directamente a buscar a los chicos al colegio? ¡Yo no como con tus excusas!

Nada es más importante ni es excusa para no tener la cena lista cuando el esposo llega a casa del trabajo después de un día terrible. La limpieza y la capacidad de cocinar son, por supuesto, elementos esenciales en un verdadero hogar.

3. Ni un vampiro sexual ni una reina frígida y helada

La mujer Vampiro sexual solo lleva a su marido a la tumba. Al igual que el vampiro chupa la sangre de sus víctimas, la mujer vampiro chupa la vida y agota la vitalidad de su pareja.

Lo contrario de esto es ser frígida. Eso significa que usted no le da ningún placer en el acto sexual a su marido.

4. Ropa interior decorosa y sensual

Que la ropa interior debe estar impecablemente limpia no hace falta decirlo, pero tienes que saber que todas las mujeres deben usar la ropa interior de la mejor calidad que puedan permitirse. Y el color debe ser preferiblemente de color rosa. Y encajes y volantes, sin ser demasiado sexual, esta es la única manera de aumentar su atractivo y ser del agrado de un hombre promedio.

5. Dejarlo tener un poco de tiempo libre para él solo

¿Qué pasa si él se empieza a alejar de ti? Bueno, el Dr. Robinson dice que en última instancia, la esposa va a reaccionar a una infidelidad como dicte su corazón. Pero nos da algunos consejos:

Lo más importante es perdonar y olvidar. O mejor aún, hacerle creer que no sabes nada. Un lapsus ocasional no significa que haya dejado de amarte. Yo creo que de esta forma él puede amarte mucho más.

6. Aceptarlo: El hombre es el Jefe

Según el reconocido Prof. BG Jefferis, en sus reflexiones sobre la salud, aconseja:

Regla número uno: el marido es un ser superior. Él sostiene por orden de Dios una posición de dignidad como jefe de familia, es sin duda la cabeza de la mujer. Cualquier ruptura de este orden indica un error en el orden natural de las cosas, o una digresión del deber.

Ok, ahora que terminaste de leer, ¿no me digas que no te da ganas de ir corriendo a besar a tu abuela previo paso por el baño a vomitar tanto machismo?

Algo avanzamos, pero todavía falta…