jueves, 3 de abril de 2014

Relaciones Perdurables

Cuando iniciamos una relación de cualquier clase es porque queremos compartir, disfrutar, divertirnos… Si inicias una relación para experimentar un drama porque quieres controlar la vida de tu pareja, no estás buscando la diversión, sino el dolor, y eso es lo que encontrarás… Si inicias una relación con egoísmo esperando que tu pareja te haga feliz, no lo conseguirás. Y no será por su culpa, sino por la tuya.

- Don Miguel Ruiz, La Maestría del Amor

Tú eres lo que tu deseo más profundo es.
Como tu deseo es, así será tu intención
Como tu intención es, así será tu voluntad.
Como tu voluntad es, así será tu acción.
Como tu acción es, así será tu destino.

-Upanishad

Nada hay en la tierra más difícil de sujetar que la boca. - Edward Balser

Si deseas que una relación en particular perdure, debes de tratarla como una entidad viviente que requiere constante nutrición. No importa qué tipo de relación sea: parejas, socios, hermanos, compañeros de trabajo, estudiante/ maestro, padre/hijo, amistades, etc. Tienes que observar si tus pensamientos, sentimientos y acciones están valorando o devaluando esta relación. Si tienes una relación conmigo y quieres que dure, no puede ser solamente acerca de ti o tratarse sólo de mí; tiene que ser acerca de nosotros. No podemos nutrir nuestra relación con una lente mono-focal, tiene que ser bifocal. No podemos vivir en un matrimonio como si todavía fuésemos solteros, ni estar de prestado en cualquier tipo de consorcio. Con frecuencia los problemas entre personas que viven juntos, surgen de gente tratando de vivir como si vivieran solos.

Una de las formas de ver una relación con lentes bifocales es honrar las diferencias y hacer concesiones. De no ser así las relaciones no crearán el espacio de apoyo y nutrición necesario para que perduren. Es necesario recordar que según lo que cada uno elijamos, nuestras relaciones podrán ser tóxicas a nuestro comportamiento, o nutrirán nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. Cada uno puede elegir lo que desee.

Una actitud de equidad produce relaciones sanas. Por ejemplo, considerarnos igualmente valiosos sin importar nuestras historias privadas, logros o fracasos……… Yo no soy más o menos importante que tú en esta relación. Como seres humano/divinos que ambos somos, ninguno de nosotros importa menos o más que el otro.

Con esta actitud podemos desarrollar y mantener la clase de comunicación que ayuda a crear compromisos sanos y a hacer concesiones equitativas cuando se requiera, lo cual es un aspecto importante del nutrimento de cualquier relación. Por supuesto que un buen compromiso o una concesión sana no significa que uno se sacrifique para que el otro tenga lo que quiere. Significa que la gente esté involucrada, trabajando juntos para desarrollar algo sano para todos los involucrados.

Separando la palabra com-promiso significa con-promesa. Así que nuestro compromiso significa con-promesa de apoyar la actitud que ataña a la relación. Y si la actitud es una de nutrir una relación perdurable, las negociaciones se basarán en crear y mantener para ambos un espacio que nutra y cuide a los involucrados… nada puede ser mejor.

AFIRMACIÓN

ME COMROMETO A NUTRIR Y CUIDAR MIS RELACIONES Y ME PROMETO A MÍ MISMA APOYAR ACTITUDES SANADORAS. .. ¡Y ASÍ ES!

El Sembrador de Bellotas

En 1930 un joven viajero exploraba los Alpes Franceses. Llegó a una vasta extensión de tierra estéril. Estaba desolada. Era amenazante. Era horrible. Era el tipo de lugar del que uno sale huyendo de prisa.

Entonces, de repente, el joven viajero se detuvo sobre sus talones. En medio de este vasto desierto había un anciano encorvado. Sobre su espalda cargaba un saco de bellotas. En su mano había un trozo de tubo de hierro de metro y medio.

El hombre usaba el tubo de hierro para abrir agujeros en la tierra. Entonces, sacaba del saco que traía una bellota y la colocaba en el agujero. Luego, el anciano le dijo al viajero: “He sembrado más de 100,000 bellotas. Quizás tan solo una décima parte de ellas crecerán”. La esposa e hijo del anciano habían muerto, y esta era la manera como él había decidido invertir sus últimos años. “Quiero hacer algo útil”, dijo él.

Veinticinco años después, el ahora no tan joven viajero regresó al mismo paraje desolado. Lo que vio lo sorprendió. No podía creer lo que veían sus propios ojos. La tierra estaba cubierta con un hermoso bosque de tres kilómetros de ancho y ocho de largo. Las aves cantaban y los animales jugaban y las flores silvestres perfumaban el ambiente.

El viajero se quedó contemplándolo, recordando la desolación que alguna vez estuviese en su lugar; un hermoso bosque de robles ahora se levantaba allí -sólo porque alguien se interesó.

Vía Renuevo de Plenitud