martes, 1 de abril de 2014

Los siete principios de André Vermeulen

1. Estimúlese físicamente.
Muévase, baile, haga ejercicio aeróbico, nade, juegue tenis, fútbol. Haga ejercicios de lateralidad, por ejemplo, con la mano izquierda toque su oreja derecha y con la mano derecha toque su nariz. Ahora al revés y repítalo varias veces hasta dominarlo.

2. Tome ocho vasos de agua al día.
De acuerdo con los expertos, esto no es opcional, es obligatorio si queremos que nuestro cerebro funcione de una manera óptima. Y si estamos estresados, debemos aumentar a 16 vasos de agua al día. El 90% del volumen de nuestro cerebro está compuesto por agua y es el principal vehículo de las transmisiones electroquímicas.

3. Oxigénese.
Haga ejercicio, salga al campo. Antes de una junta importante o de un trabajo que necesite concentración respire hondo. Respire en 4 tiempos, sostenga el aire en 16 y exhale en 8. El doctor Otto 
Warburg, Premio Nobel de Fisiología, hizo un experimento en el cual logró convertir células sanas en malignas, a través del sencillo procedimiento de 
reducirles el oxígeno. 

Rodéese de plantas.
¿Sabía que una sola planta puede remover partículas contaminantes del aire en un espacio de 9 metros cuadrados?. Las plantas aumentan la ionización negativa del aire y lo cargan de oxígeno, aumentando nuestra productividad en un 10%. Algunas plantas como las Darsenas
han probado ser de las mejores para esto.

4. Consuma alimentos para el cerebro.
Al cerebro le conviene que comamos cinco porciones de fruta y verduras al día, semillas, nueces, ajo, granos completos, champiñones, aceites prensados en frío y proteínas. El pescado literalmente genera la construcción de nuevas neurocélulas.

5. Piense positivamente.
Los pensamientos negativos generan químicos que bloquean la conexión entre los neurotransmisores. Como decía Henry Ford: "Si piensas que puedes o que no puedes, siempre estarás en lo correcto".

6. Escuche música barroca.
La música es la puerta hacia terrenos interiores; toca lugares fuera de nuestro alcance. Ayuda a la creatividad, a la expresión personal. Facilita el aprendizaje. Un granjero comprobó que al ponerle música barroca a sus vacas, en ellas había un aumento en la producción de leche y en sus glóbulos blancos.

7. Rete a su cerebro.
Si no lo usamos… lo perdemos. Juegue ajedrez, resuelva crucigramas, aprenda a tocar un instrumento, haga matemáticas, viaje a lugares nuevos, vaya a exposiciones de arte, lea, estudie algo. Escriba y dibuje con su mano no dominante. Abra su mente a nuevas experiencias y formas de pensar. Todo esto genera que el cerebro funcione mejor.
Podemos concluir que, la única manera de ser competitivos y mantener un balance en nuestras vidas no es trabajar más, sino ¡trabajar mejor!.

Afectos cercanos por Merlina Meiler

Es absolutamente necesario tener en quien confiar, con quién compartir nuestros mejores y peores momentos.

Tener cerca de nosotros gente querida, a quienes podemos recurrir en cualquier momento e incluso se ofrecen voluntariamente para ayudarnos y para acompañarnos en nuestras épocas de zozobra, es una de las posesiones más importantes de los seres humanos.

Todos pasamos por momentos umbrosos en los que se nos dificulta discernir qué debemos hacer e incluso, puede suceder que no podamos valernos por nosotros mismos, ya sea por algún trastorno físico o porque nuestro dolor o nuestra pesadumbre emocional no nos dejan ver las cosas con la claridad que precisaríamos para tomar decisiones correctas.

Allí es donde aparecen nuestros afectos cercanos.

- Son luces en el túnel que nos acompañan hasta que alcanzamos la claridad.

- Nos permiten compartir e incluso descansar todo nuestro peso en ellos y nos conducen hasta un lugar seguro.

- Son quienes, en caso de urgencia de una mano amiga, de un hombro para apoyarnos o de lo que nos haga falta, estarán presentes para lo que surja, del modo más apropiado y con la mejor buena voluntad.

- Ya han demostrado su entereza y su incondicionalidad en otras ocasiones o están allí, esperando darnos una mano y cuidarnos, para que la oscuridad de la noche dé paso al brillo del día.

Aunque bajo ciertas circunstancias tan solo puedan ofrecernos su buena voluntad, esto llega a nuestras fibras más profundas, nos brinda una calidez única y aporta a nuestro proceso de curación.

Puede tratarse de algún familiar o de un ser con quien no tengamos lazos sanguíneos, pero sí del corazón y del alma.

Y aunque no necesitemos de ellos en este momento en particular, con solo pensar en su lealtad hacia nosotros y en todo lo que nos quieren y pueden brindarnos en caso de que lo precisemos, se disipa cualquier nube de la soledad que pudiera surcar nuestro horizonte.

¡Hagámosles saber a nuestros afectos más cercanos que ellos también son esenciales para nosotros!

A las claras, se lo merecen.