sábado, 29 de marzo de 2014

Conversa con tu niño interior

Cuando vinimos al mundo éramos perfectos, sin miedos, sin sentimiento de culpa, ni de rechazo, ni de abandono, ni vergüenza alguna. No nos comparábamos con nadie, nos amábamos totalmente tal y como éramos. A muy temprana edad, cerca a nuestros 2 o 3 añitos empezamos a tener miedos y sentimientos de inadecuación que nos lo fueron creando nuestro entorno, las personas con las que vivíamos.

De niños, si no tuvimos la paciencia, atención, cariño, cuidados y amor suficiente de nuestros padres y personas que se hicieron cargo de nosotros, vivimos ahora como adultos con un profundo dolor interno. Las carencias de nuestra infancia son heridas presentes que crean en nosotros reacciones y actitudes que contaminan nuestra vida adulta.

En nuestra infancia fuimos totalmente vulnerables a ser lastimados ya sea física, psicológica, emocional o espiritualmente por los adultos que estaban a cargo de nosotros, nuestra inocencia hizo que confiáramos y creyéramos completamente en ellos y permitiéramos que nos hirieran. Esa es la herida y el inicio de nuestras falsas creencias que hoy nos impiden vivir una vida llena de amor, felicidad y plenitud.

Necesitábamos de niños de unos padres amorosos llenos de paciencia que nos enseñaran que era la vida, pero desde una perspectiva positiva. Muchísimas veces fuimos heridos por ellos, pero no intencionalmente, tenemos que comprender que ellos también fueron heridos cuando eran niños y seguro conservan a ese niño interno herido y lleno de miedo. Si ahora intentamos mirar en la profundidad de sus ojos, aunque estén ancianitos, podemos por algunos segundos ver la mirada de un niño triste, solo y tal vez buscando amor también.

Esa timidez, sentimiento constante de culpa, miedos, sentimientos de rechazo, de soledad, vergüenza o hasta violencia que existe en muchas personas; viene de su propio niño interno herido, y es así como contamina nuestra vida.

En este preciso momento, si no hemos hecho nada para sanar nuestras heridas de la infancia es como si tuviéramos un niño de unos 5 a 7 añitos que sabotea y contamina nuestra vida y nuestras relaciones, con sus reacciones y sus falsas creencias, y lo que en este momento necesita es solo nuestro amor y nuestra atención.

Es imperioso entonces que recuperemos a ese niño interno, que por tantísimo tiempo vivió en el abandono y el olvido por nosotros. Al abandonarlo y desatenderle nos abandonamos nosotros mismos en realidad.

Para iniciar ese maravilloso proceso de recuperar nuestro niño interno, necesitamos crear un acercamiento y entablar una relación con el(la). Consigue una foto de cuando tenías entre 3 y 8 añitos de edad y cuando la tengas siéntate por unos 30 minutos a contemplarla y deja que los recuerdos vengan, y luego escribe tu historia.

Cuando hayas terminado visualiza a tu niñ@ intern@ frente tuyo y háblale, dile que te perdone por haberle tenido abandonad@ tantísimo tiempo, por haberle desatendido, dile que l@ amas y que de ahora en adelante vas a estar siempre con el(la). Y si te lo permite abrazal@.

Manten una comunicación constante con el(la), por lo menos una vez a la semana siéntate con tu foto y háblale.

Tu niñ@ intern@ necesita carias constantes, estas son algunas de las formas de acariciar y amar a tu niño interno:

1. Date un buen baño caliente, con sales perfumadas, aceite, pétalos de flores… Quédate un rato disfrutando de las sensaciones corporales.
2. Aplícate masajes con regularidad.
3. Deja que alguien te haga manicura y te arregle el cabello.
4. Pide a un amigo que te prepare la comida o que te invite a cenar.
5. Siéntate tranquilamente y envuélvete en una manta o un edredón mientras lees, escuchas música o miras la televisión.
6. En invierno, abrígate al calor del fuego.
7. Desayuna chocolate con churros, leyendo el periódico tranquilamente o disfrutando de la familia.
8. Pasa mucho tiempo con tu amante haciéndose mutuamente caricias sensuales.
9. Reserva un rato para no hacer nada; sin hacer nada, sin hacer planes y sin compromisos.
10. Juega con arcilla o plastilina. Experimenta con formas y figuras.
11. Chapotea bajo la lluvia.
12. Mastica algo crujiente (palomitas, chocolate…)
13. Ve a la playa, juega con arena. Construye algo con ella.
14. Ve de tiendas por el placer de probarte ropa. (¡sin necesidad de comprar!)
15. Huele perfumes y olores (en una perfumería, en una floristería, en una frutería, en el campo….)
16. Da un largo paseo con un amigo o con tu amante. Tómense de la mano y déjense impregnar por los colores, olores, el paisaje,….. concéntrense en las sensaciones que les llegan.
17. Juega con tu mascota.
18. Dibuja, colorea.
19. Canta, por el simple placer de expresarte con tu voz.
20. Juega con tus hijos, o con niños, como si fueras uno de ellos.
21. Ofrécete un tiempo para estar solo, sin ningún tipo de obligación. Un tiempo para mirar el cielo, respirar, conectar con todo lo hermoso que haya a tu alrededor……
22. Los días que tengas tiempo, échate todas las siestas que quieras.
23. Ve a una cafetería o restaurante que tenga bufet. Escoge muchos platos diferentes. Prueba comidas que nunca hayas probado.
24. Entra en un supermercado y compra alimentos que no comerías normalmente con las manos. Llévatelos a casa y cómelos con las manos. Puedes ser todo lo sucio que quieras.
25. Camina descalzo por el jardín.


Sage Flower

Algunos consejos

Para triunfar es preciso que seas dueño de ti mismo y pongas toda tu energía al servicio de tu realización personal.

Si conservas la mente lúcida y mantienes el control de tus emociones, podrás superar cualquier situación, como capitán que debes ser, de tu propia vida.

Lleva las riendas de tu conducta y mantén bajo control todas tus acciones. Tu conciencia puesta al servicio de tu crecimiento y superación, es la que debe comandar tu voluntad.

El estrés dificulta tu paz interior, afecta tu salud, tu felicidad y tu vida. Para evitarlo, renuncia a querer lograr objetivos de manera acelerada y forzosa. Aprende a utilizar el tiempo en forma adecuada. Evita tensionarte por querer hacer varias cosas a la vez.

No empujes el río, déjalo correr a su ritmo. No te amargues imaginando futuros llenos de dificultades. Mira tus problemas con objetividad y hasta con buen humor y saca provecho de tus errores.

Reconoce el valor y el poder dinámico de la palabra. Que lo que digas sea verdad y que tus palabras sean las adecuadas, que reconozcan la dignidad humana y realcen los valores humanos.

Utiliza tus palabras sólo para agradecer, para bendecir, para servir, orientar, aconsejar y promover acciones positivas de superación, crecimiento y armonía entre todas las personas.

Descontamina tu palabra de mentiras, pues son una forma de violencia. Nunca utilices tu palabra con rudeza ni en forma grosera. Usa el poder de tu palabra sólo para dignificarte.