jueves, 27 de marzo de 2014

¿Te sientes ignorado/a?

"Hay hombres y mujeres que no encuentran su lugar dentro de la
sociedad, se sienten ignorados, despreciados y sobre todo
inútiles, lo que es uno de los peores sentimientos que existen.
Entonces, ¿en qué emplearán sus energías? Puesto que no se les da
la posibilidad de construir algo, no tienen más remedio que
destruir. No es que su naturaleza sea particularmente mala, pero
cuando uno se siente ignorado injustamente, tiene la tentación de
atraer la atención cometiendo actos de violencia. Entonces,
evidentemente, llaman la atención, pero ¿qué se gana con ello
verdaderamente?

Ser sensible a la mirada y opinión de los demás no es
reprensible en sí. Sólo que, sabedlo, la estima que tenéis de
vosotros mismos, o el sentido de vuestro propio valor, nunca
deben depender de esa mirada, de esa opinión, sino de la
conciencia del trabajo que hacéis en el secreto de vuestro
corazón para el bien de todo el mundo. Así pues, aunque la
sociedad no parezca necesitaros, que esto no os apene: siempre
encontraréis un lugar para hacer algo útil, bueno y hermoso. Os
lo reconozcan o no, sentiréis que es ahí donde alcanzáis la
plenitud."

Omraam Mikhaël Aïvanhov

Cuando te enjuicias

Usa parte de tu día — sugiero comenzar por 15 minutos — y simplemente obsérvate.

Presta especial atención a las veces en que te enjuicias o juzgas a los demás. Cuando te descubras juzgando a los demás, di interiormente: “No soy más ni menos que ninguna otra persona. Lo amo todo.”

Cuando te des cuenta que has estado enjuiciándote, di por dentro: “Me perdono por enjuiciarme.”

- John-Roger con Paul Kaye
de: ¿Cómo es Ser Tú?

Horas previas por Merlina Meiler

Los momentos anteriores a un gran evento no nos dan respiro.

Se trate de un acontecimiento positivo (tal como tu boda, un nuevo trabajo, un viaje, una mudanza) o de otro que representa un reto (una separación, un tratamiento médico u operación, cortar con algo o con alguien que nos hacía mal), suelen ponerse a prueba gran parte de tus condiciones personales: templanza, paciencia, autoestima, fortaleza.

Si afloran nervios, angustias, altibajos en el humor, por momentos un deseo de que llegue ese momento y en otros, el intento de que se aleje en el tiempo lo máximo posible, estaremos pasando por los estados de ánimo esperables antes de que demos un gran paso (o de que alguien lo de por nosotros y nos involucre plenamente).

Podemos sentir que un gran peso se nos caerá encima o, por el contrario, que se acerca una época de liberación o de bienestar absolutos.

Los cambios siempre producen sentimientos encontrados y además, saber que pasaremos por un periodo de transición para adaptarnos a lo nuevo, se trate de algo muy deseado y esperado o no, indefectiblemente conlleva cierta zozobra.

En algunos casos, las horas previas incluyen entender y hacernos a la idea de que pasaremos por una recuperación paulatina de lo que quedó en el camino. El alma y a veces el cuerpo necesitan periodos diferentes al de nuestra voluntad y resulta útil plegarse a ellos, permitir que lleven el tiempo necesario, sin presiones y sin pretender que todo se asiente instantáneamente, ya que funciona de otro modo.

¿DUDAS?

También es lógico dudar si podremos afrontar lo que está por venir. Ten en claro que no nos quedaremos en el camino: lo que esté por suceder, sucederá, y una vez eso tome su curso y ese hecho se convierta en pasado, veremos, una vez más, cómo percibimos que somos mucho más fuertes de lo que suponíamos. Uno de los aspectos positivos que disfruto cuando se presenta es hallar ayuda donde no la esperábamos y esto, en todas las ocasiones, es muy bienvenido.

¡Esperemos ese gran acontecimiento de la mejor manera posible! Nuevamente, es otra oportunidad para salir fortalecidos.