jueves, 6 de marzo de 2014

Correr el riesgo

Correr el riesgo es a veces volar,
es a veces llorar, tan solo equivocarse;
es elegir, es ir sin preguntar;
es un poco temblar, es algo más de vida.
Es como entrar de nuevo en una gran ciudad,
tocar la soledad, perder lo que esta cerca.
Es como un viento fuerte que golpea al llegar,
que nos deja entreabierta la puerta.

Correr el riesgo es intentar amar otra vez;
a veces perdonar, también que nos perdonen.

Es como un sueño tirado en un rincón;
es como una canción que nunca cantamos.

Correr el riesgo es volver a empezar,
volver a respirar, como cambiar de calle;
es como un barco que comienza a navegar… Correr el riesgo es VIVIR, es DISFRUTAR.

NO DEJEMOS DE HACER COSAS POR TEMOR A ARRIESGARNOS…
VALE LA PENA INTENTARLO SIEMPRE…
Nos arrepentimos de lo que no hicimos,
no de lo que intentamos…

Soltar por Merlina Meiler

Llega un momento en el que hay que aprender a soltar.

Por la fuerza no se retiene a nadie, a la larga.

Con imposiciones absurdas o con celos enfermizos, tampoco.

Cada persona tiene derecho a elegir libremente con quién estar, qué hacer con su tiempo libre y cuántos de esos momentos dedicarnos a nosotros.

Si dejas que cada quien ejercite su libre albedrío y tenga la posibilidad de escoger, te aseguro que te encontrarás con muchas más sorpresas agradables de las que puedas imaginar.

Querer controlar todo y a todos no es una actitud saludable, ya que resulta completamente imposible y perderás tu estabilidad y tu salud al perseguir esta quimera, infructuosamente.

Tal vez hace tiempo que vienes lidiando con esto o te has acostumbrado a tu forma de ser, pero se viene produciendo algún eco en tu cuerpo y en tu mente, al que ya no puedes hacer oídos sordos.

No importa donde hayas aprendido ese comportamiento o cuánto lo hayas venido empleando para sortear lo que consideras dificultades y para lograr tus cometidos: ha llegado la hora de soltar.

Incluso en el caso de tus hijos, ponles los límites que consideres adecuados según su edad pero déjalos ser.

Permite que afloren sus talentos y sus fortalezas.

Que se transformen en personas de bien y que forjen su personalidad basándose en el amor y no en el miedo a tus reacciones o a no agradarte nunca, más allá de lo que hagan.

Porque soltar no es sinónimo de abandonar o de dejar.

Significa:

. No presionar.
. No quedarse al lado de alguien solo por apego o por miedo a la soledad.
. No intentar controlar.
. Dejar ser.
. Dar libertad.

Puedes basar todas tus relaciones en esta premisa y, además, solo aceptar vínculos en los que te traten de este modo y con el respeto que te mereces. Es tu elección, pero también, tu responsabilidad.